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Sábado 22 de Abril, 2006

Ocupación de tierras para reforma agraria tiene la bendición de obispos y pastores

BRASILIA, Brasil, Abril 6, 2006

 En un documento titulado "Los pobres poseerán la Tierra", obispos católicos-romanos, metodistas, anglicanos y pastores Taxi Heathrow Airport sinodales luteranos dejan constancia de su apoyo a las ocupaciones, "porque el uso de la tierra para especulación es contrario al Evangelio y no puede ser aceptado por la conciencia ética de la humanidad".

Convocados por la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), 79 obispos y pastores estudiaron el documento desde el punto de vista teológico, ético y bíblico, en una reunión  realizada en Brasília, del 28 al 30 de marzo, y buscaron fundamentos en documentos aprobados por las iglesias Católica, Metodista, Episcopal Anglicana y Evangélica de Confesión Luterana.

Los religiosos apoyan las ocupaciones de tierra como "medios legítimos de conseguir la Reforma Agraria, que es derecho de los trabajadores". Mencionan una sentencia del Tribunal Superior de Justicia, que admitió que "los movimientos populares que buscan implantar la Reforma Agraria no cometen delito contra el patrimonio", y que la presión popular es propia del estado de derecho democrático.

El documento es suscrito, entre otros, por el presidente del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Brasil (CONIC), obispo metodista Adriel de Souza Maia, y por el secretario ejecutivo de ese organismo, pastor metodista Wester Clay Peixoto, así como por los obispos católicos Mauro Morelli, Pedro Casaldáliga, Sinésio Bohn, Tomás Balduino, y el cardenal Paulo Evaristo Arns.

Também suscriben el documento el primado de la Iglesia Anglicana, Orlando Santos de Oliveira, los obispos anglicanos Mauricio de Andrade y Sebastião Gameleira Soares; el obispo metodista Paulo de Tarso de Oliveira Lockmann; y los pastores  Homero Severo Pinto y Rolf Schünemann, primer vice-presidente y segundo vice-presidente, respectivamente, de la Iglesia  Evangélica de Confesión Luterana en Brasil (IECLB).

Los obispos y pastores denuncian que la concentración de la tierra, en lugar de disminuir, ha aumentado en el país. El documento compara datos catastrales del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) de 1992 y 1998. Los datos muestran que propiedades rurales de más de dos mil hectáreas tuvieron un crecimiento de área a 56 milones de hectáreas, cuando, en el período, fueron destinados apenas 16 millones de hectáreas para fines de "reforma agraria".

Datos del Censo Agropecuario de 1975 indican que los establecimientos rurales con menos de diez hectáreas representaban 52,3% del total y ocupaban 2,8% del área. Los establecimientos con más de mil hectáreas eran 0,8% del total y ocupaban 42,6% del área. En 2003, según el INCRA, el número de propiedades con menos de dez hectáreas estaba reducido al 31,6%, ocupando apenas 1,8% del área, y los con más de mil hectáreas duplicaron en número y pasaron a ocupar el 43,8% del área.

Diferentes gobiernos, desde José Sarney a los días actuales, respondieron a las movilizaciones de la sociedad por la reforma agraria con "tímidas políticas compensatorias que buscaban disminuir los conflictos y desmovilizar a los movimientos sociales, muchas veces, con fuerte represión", indican los religiosos.

Mientras muchas naciones no tienen cómo expandir sus fronteras agrícolas, Brasil cuenta con esa posibilidad, pues tiene cerca de 25% de los suelos cultivables del  planeta, 13,8% del agua dulce, entre 15% y 20% de la biodiversidad del planeta y prácticamente tres mil horas de sol sobre el territorio durante el año. " Brasil tiene los bienes, pero no tiene una estrategia propia de aprovechamiento de esos bienes", dice el texto.

Los obispos y pastores critican el  agronegocio, clasificado como predador, excluyente y desmovilizador, y que logra combinar relaciones de trabajo modernas con las más atrasadas, como la explotación de mano de obra esclava. No reconocen la opción del agronegocio, incentivado por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, como salida para el campo y no aceptan "una política agrícola que se preocupa más por el aumento de la producción de mercaderías que con la mesa del pueblo".

Los religiosos afirman que fue una interpretación fundamentalista del mandato bíblico del "dominad la tierra" que acabó justificando la propiedad privada, legitimando una equivocada centralidad del hombre sobre la naturaleza, que ha llevado a la concentración de la tierra, a la devastación ambiental y a la violencia explotadora y asesina del ser humano sobre otros seres humanos.

Precisan que el mandato de "dominar la tierra" no autoriza a hacer lo que se quiera con la naturaleza y explican que "dominar", en sentido bíblico, significa continuar, a lo largo de los siglos, cuidando la "casa común", a semejanza del cuidado amoroso de Dios Creador".

La preservación del medio ambiente es, pues, un imperativo ético, así como el acceso al agua potable, al aire puro, al suelo no contaminado y a la seguridad alimentaria. Es necesario superar la visión predominante en el mundo neoliberal que sólo consideró a la tierra, al agua y a los bosques como "recursos naturales" a ser transformados en negocios lucrativos.

Otro imperativo ético, según los obispos y pastores, es la erradicación de la miseria y del hambre, lo que exige la distribución equitativa de los beneficios del uso de los recursos naturales. (227/2006/ecu/sp/eb).