
No sea bruto; vote Cristo
Jonathán Pimentel, SAN JOSÉ, , Marzo 21, 2006
Las elecciones pasadas en Costa Rica nos ofrecían: la posibilidad (expresada, en su versión más Taxi Heathrow Airport conocida, por el Partido Acción Ciudadana, PAC) de vivir lo político desde la participación organizada y decisiva de la ciudadanía en la construcción de la vida nacional y otra, expresada por el presidente electo Oscar Arias Sánchez, que liga política con la actividad de cúpulas que piensan por los habitantes de Costa Rica.
También: participación desregulada de medios masivos de comunicación y casas encuestadoras, donaciones multimillonarias, que entre otras cosas hacen evidente la neo-oligarquización de la “política nacional”.
Algo más: la continuidad de un partido que reclama provenir de raíces y, en específico, de iglesias evangélicas. Esta expresión política, el partido Restauración Nacional (PRN), tiene dos núcleos discursivos básicos. El primero está ligado a la defensa del “pueblo evangélico”.
Su programa consta de impedir el cierre de templos, vigilar que la legislación nacional no lesione la posibilidad de estas iglesias a realizar sus actividades y, por último, aunque muy ambiguamente, la defensa y desarrollo de la libertad del culto. Siempre que los cultos practicados no lesionen la moral de cristiandad!
El discurso interno, el que está dirigido a “los evangélicos”, contiene esos y otros alcances. Uno importante es el que asocia el bienestar nacional con la presencia de “hombres de Dios” en el gobierno nacional. Esto significa que, en este imaginario, la dirección política nacional debe recaer sobre líderes evangélicos de renombre en la tierra y en el cielo.
Además deben agregarse sensibilidades que desean limitar los derechos reproductivos de las personas y homofóbicas en el sentido de no permitir sus matrimonios, adopción de niños-as y, desde luego, ordenaciones ministeriales.
Guyón Massey, diputado por PRN para el período legislativo 2006-2010, ha expresado dos posiciones concretas de su partido: apoyo al TLC, porque peor es nada y el deseo de guiarse por los principios de la palabra de Dios en toda su gestión (Semanario Universidad 1654 -1655).
Su apoyo al TLC y su cercanía con la empresa Enlace Canal 23, permiten establecer una precisión en cuanto al tipo o modo de vivir lo evangélico que tiene esta agrupación; en especial su diputado electo.
En Costa Rica, iglesias evangélicas de varias confesiones, han expresado su oposición al TLC entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Aunque todas estas iglesias son distintas entre sí, al menos en la importante discusión sobre el TLC, no deberían sentirse representadas por Massey.
La tarea del pastor Massey, de conciliar su apoyo al tratado con “las enseñanzas bíblicas”, podría problematizar la existencia de los evangélicos del país. Por otro lado, Massey, además de diputado electo, fungió como coordinador nacional del “Festival de Luis Palau”, predicador que ha manifestado su complacencia con la invasión de EU en Irak. Invasión que ha tenido una oposición, de muchos sectores evangélicos costarricenses.
Estos dos aspectos permiten inferir que Massey no es un evangélico sin más, sino un tipo particular y diferenciable de evangélico: uno muy cercano (no igual, ni utilizado, ni entrenado) al neoconservadurismo estadounidense.
------------
Jonathán Pimentel, rector del Seminario Teológico Bautista de Costa Rica.

Portada
Inicio
Responda a este artículo