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Jueves 7 de Junio, 2007

Carlos Ramos, coordinador de consulta sobre igualdad religiosa [Foto: M. Quintero]
Carlos Ramos, coordinador de consulta sobre igualdad religiosa [Foto: M. Quintero]

Año electoral

Carlos Ramos, QUITO, Ecuador, Marzo 20, 2006

El año 2006 es electoral para muchos países de América Latina, de manera particular para Taxi Heathrow Airport la región andina. En efecto ya eligieron Presidente de la República y nuevos parlamentos Bolivia y Chile, pronto lo harán Colombia y Perú y en el mes de octubre le corresponde a Ecuador.

Los temas de campaña toman relieve según la historia de cada pueblo: Bolivia la Constituyente y las autonomías; Chile seguir la ruta del progreso con gobiernos de la Concertación;  Colombia la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico; Perú la lucha contra la corrupción y a Ecuador le corresponde la oposición al Tratado de Libre Comercio(TLC).

Un segundo elemento que permite entender la ola de paros, huelgas, movilizaciones, boicot a los campos petroleros y más convulsiones que azotan al  Ecuador desde inicios del presente año, se puede encontrar en la debilidad del actual gobierno presidido por el Dr. Alfredo Palacio que ocupa esa función desde abril del 2005 cuando la población de la capital del país, Quito, derrocó al entonces gobernante coronel Lucio Gutierrez.

En este año de gobierno del médico guayaquileño han desfilado por el Ministerio del Interior, encargado de la política y el orden interno, cinco ministros de gobierno lo cual evidencia la fragilidad política del actual gobernante;  tres ministros han ocupado la cartera de Economía y en casi todos los otros ministerios han pasado ya dos o tres ministros mostrando con ello la inestabilidad que impide cualquier accionar serio de una empresa pequeña, no digamos del Estado.

Un tercer factor es necesario considerar para el análisis. En la medida en que el gobierno central pierde fuerza, presencia, capacidad de gestión y baja la popularidad del Presidente de la República, ganan en aceptación ciudadana los gobiernos locales, los alcaldes de todas las ciudades, quienes por su buena gestión en administrar los recursos públicos y efectuar obra física se han ganado el respeto y aprecio de sus conciudadanos.

El caso más llamativo es la ciudad  de Guayaquil, que con sus casi tres millones de habitantes ha experimentado en estos últimos diez años cambios tan grandes en su arquitectura, ornato, atractivos turísticos que ha merecido los elogios de cuantos la visitan y por supuesto el reconocimiento de los alcaldes social cristianos que la han administrado.

Ante un gobierno débil como el del Dr. Palacio, los gobiernos seccionales  le solicitan fondos para obras públicas que desean efectuar sea que conste en la planificación o no y para conseguirlo el mejor recurso es propiciar paros liderados por las propias autoridades como alcaldes y prefectos (éstos últimos administran las provincias), que terminan siempre consiguiendo lo que solicitan y que suman millones y millones de dólares que el gobierno central se compromete a entregar a los seccionales.

Finalmente está el factor movimiento indígena que jugó papel decisivo en jornadas políticas anteriores y que se ha visto muy disminuido por su participación en el gobierno del coronel Lucio Gutierrez. Ahora pretende retomar fuerza pese a las divisiones que le afectan de manera profunda.

Los indígenas han bloqueado, y lo seguirán haciendo, carreteras mediante la colocación de obstáculos en sectores rurales en los cuales la presencia policial o militar es sumamente difícil, con lo cual un número relativamente pequeño de campesinos incomunican a muchas ciudades del  país.

A las divisiones internas de la antes poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE),  la organización de los indígenas más representativa, se suma la propuesta política de los indígenas evangélicos aglutinados en la  Federación Ecuatoriana de Indígenas Evangélicos (FEINE) y que boicotea cuanta acción se proponga la CONAIE.

Sin embargo, el factor de mayor relieve para entender la dinámica ecuatoriana es el ambiente electoral que se vive, en el cual compiten como precandidatos cuando menos 16 personas para todos los gustos y sabores; la mayoría de ellos con posiciones y discursos claramente populistas que encaran el próximo proceso electoral no como una oportunidad para que el país salga adelante sino como la ocasión para que el respectivo grupo se alce con el poder.

En esta amplia variedad de candidatos no podía faltar un evangélico, el pastor guayaquileño Franklin Yunda quien dice contar con el respaldo del pueblo evangélico - que en el país ya suma más del doce por ciento-. Sin embargo del discurso evangélico de Yunda, lo cierto es que corre la misma suerte de su homólogo peruano Humberto Lay Lay;  ninguno de ellos aparecen en las encuestas de preferencia electoral ni con el 5 % de intención de voto.

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Dr. Carlos Ramos Ampudia, Abogado, profesor universitario en la cátedra de Derecho Constitucional en la Universidad Cristiana Latinoamericana y también de Teología Contemporánea en la misma Universidad.