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Jueves 7 de Junio, 2007

Judith VanOsdol, coordinadora de la Pastoral de la Mujer del CLAI [Foto: CLAI]
Judith VanOsdol, coordinadora de la Pastoral de la Mujer del CLAI [Foto: CLAI]

Divide y reinarás

Judith Van Osdol, BUENOS AIRES, Argentina, Marzo 13, 2006

 “Divide y reinarás” fue una táctica y estrategia usada con mucho éxito durante la época Taxi Heathrow Airport de “los conquistadores”.  Tal es así, que hasta el día de hoy, esta estrategia mantiene al pueblo latinoamericano dividido, y con mucho más facilidad se lo puede dominar.

¡Qué triste que esta misma táctica se usa, precisamente, en el día de las mujeres!

Es motivo de tristeza que la declaración  de ACIERA de la Argentina sobre las mujeres salga precisamente durante el “Día Internacional de la Mujer”, es decir, durante el día que busca motivar la unión y solidaridad de las mujeres. Esta táctica de dividir a las mujeres no es una novedad; tiene unos cuántos siglos. Si no aprendemos de la historia, estamos condenados a repetirla!

Acá se levanta, una vez más, el viejo “cuco” de la supuesta “competencia” entre las mujeres que deciden dedicarse al hogar versus las que trabajan fuera de la casa. De esta manera, se opaca e ignora lo que realmente significa el Día Internacional de la Mujer: la lucha histórica de las mujeres  por sus derechos, equidad e igualdad en el ámbito laboral, socio-cultural, educativo, etc. Esto es un logro para TODAS las mujeres, no solo para las que trabajan fuera del hogar.

Socio-culturalmente esta táctica tiene nombre: se llama “violencia horizontal”—un grupo oprimido, en vez de confrontar los “poderes que oprimen”, focaliza el conflicto con sus pares —se vive en las villas miserias, se ve entre otros grupos marginados y oprimidos por razones de raza, etnia, minoría sexual, y …. entre las mujeres!

Algo debe quedar muy en claro: la conciencia de género jamás  “discrimina” contra mujeres que trabajan dentro de la casa. Tampoco socava la familia, ni la pareja, o al matrimonio, la niñez o la juventud. Poner mujer contra mujer o mujer contra su entorno (familia, pareja, etc.) es contraproducente, violento, y mantiene y aumenta la violencia que vivimos a diario como mujeres.

Jamás en encuentros de género, ya sea en el ámbito civil (la ONU, ONG, etc.) o religioso, se busca discriminar contra o dividir a las mujeres que optan por trabajar en la esfera doméstica y de la familia.  Al contrario, se defiende como una opción digna, y merece  reconocimiento social como remuneración y aportes sociales. 

Sin el así llamado:  “trabajo de las mujeres” que vela  por el bienestar de toda la humanidad (casa, comida, protección, y familia) ¿dónde estaría la humanidad? La conciencia de género busca compartir y vivir la igualdad de los deberes con los derechos en estos ámbitos.

Tampoco se trata de “culpabilizar a los hombres”. La óptica de género no busca culpables, busca caminos de cambio, en que “otro mundo es posible” para así superar la feminización de la pobreza, una forma de violencia atroz que crece cada vez más en América Latina.

Reconoce que los hombres también sufren en el contexto patriarcal, por ejemplo en la privación de la plenitud de su expresión emocional; ¡pero este sufrimiento es distinto al de las mujeres!

Es preocupante escuchar entre el liderazgo de algunas iglesias que el tema de género sea un tema de “mujeres iluminadas”  --otro viejo cuco que es otra forma de dividirnos para mantenernos separadas y conquistadas. Irónicamente nunca se escucha este “juicio” sobre el trabajo de “varones iluminados” en la iglesias.

La conciencia de género busca promover y dignificar TODO el pueblo de Dios, tanto al varón como a la mujer, creadas por igual a imagen y semejanza de Dios. Esto incluye fortalecer a la familia, la pareja, el matrimonio, y todo el entorno socio-cultural.  Porque el amor verdadero, como la amistad verdadera no puede existir entre seres desiguales! (si no, es “conquista”—o colonización!)

Esperemos que el próximo año podamos celebrar el Día Internacional de las Mujeres unidos y unidas en oración, a fin de que las mujeres y los  hombres, creados los dos por igual a imagen y semejanza de Dios, gocen juntos el mismo “dominio y poder” como propone Génesis 1. Sobre la base de esta igualdad se fortalecerá a la familia, la pareja, el matrimonio, la autoestima y por ende, a la
sociedad y a la misión de la iglesia.

Ver: Alianza de iglesias evangélicas cuestiona “feminismo de género” que denigra maternidad y matrimonio

 https://alcnoticias.org/articulo.asp?artCode=4239&lanCode=2

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La Rev. Judith VanOsdol, es responsable de la Pastoral de Mujeres y Género del Consejo Latinoamericano de Iglesias ( CLAI).

COMENTARIOS

Gracias Judith, por esas palabras que orientan y animan el trabajo de quienes buscamos un mundo mejor para  mujeres y hombres. Considero  tu aporte muy significativo.
Lcda. Laura Saá