Mosaico de la teología latinoamericana de los años 90 mostró teólogo
Edelberto Behs, PORTO ALEGRE, Brasil, Agosto 20, 2002
El teólogo luterano Carlos Gilberto Bock utilizó la imagen del mosaico para describir la teología latinoamericana de los años 90 y los rumbos para establecer un paradigma ecuménico.
Al presentar su tesis de doctorado en el Instituto Ecuménico de Posgrado de la Escuela Superior de Teologia (EST), de Sao Leopoldo, Bock explicó que el mosaico está compuesto por diferentes piezas (particularidades) que, unidas, forman una obra de arte (visión de conjunto).
"Cada parte tiene un contenido propio, que adquiere, sin embargo, mayor densidad cuando es percibido dentro del conjunto de la obra. El mosaico afirma simultáneamente la pluralidad y la unidad", dijo Bock.
Desde el punto de vista teológico, el fundamento último para el pluralismo es la propia realidad de Dios, el Misterio por excelencia. "Dios como Misterio excede la capacidad humana de expresarlo adecuadamente", afirma.
La teología es necesariamente plural por dos motivos conexos: Porque el Misterio de la fe es transcendente, luego, supera todo entendimiento y no se agota jamás en una única interpretación. Y, segundo, porque el entendimiento teológico es siempre contextual y, por tanto, cultural, señaló.
El mundo vive una nueva fase de pluralismo teológico, anotó. El gran desafío de orden epistemológico es la construcción de campos de sentido más abiertos e inclusivos, "o sea, aprender a construir mundos donde quepan todos".
Según Leonardo Boff, indicó, un nuevo paradigma está en gestación. El paradigma de religar todo con todo.
Esa gestación, sostuvo Bock , tiene desdoblamientos y dislocaciones. El desdoblamiento, dijo, es la nueva comprensión de estar presente, en forma embrionaria, en la fase anterior.
Explica el dislocamiento con la metáfora del eje y los dos polos. Hay un dislocamiento espacial al interior del eje, de un polo al otro, sin que se sustituya, por eso, un polo por el otro. Se preserva la idea del eje, pero bajo una nueva configuración.
Entre esos desdoblamientos y dislocaciones, el teólogo menciona el paso de la opción por los pobres a la opción por el otro empobrecido; la transición de las ciencias sociales a la interdisciplina y, en el horizonte utópico, el paso de la liberación a las liberaciones.
En ese nuevo escenario, sostuvo, la Teología de la Liberación ha ampliado, necesariamente, el foco de su reflexión, de una perspectiva regional a una perspectiva global. La realidad y la conciencia de la globalización exigen una creciente mundialización de la propia teología.
Ante un creciente pluralismo cultural, la teología latinoamericana asume un perfil marcadamente plural. En medio de la pluralidad se conservan, no obstante, elementos de unidad, por lo que es posíble hablar de una unidad en la pluralidad.
"En este contexto, se puede afirmar que la teología actual debe ser necesariamente ecuménica, es decir que incluso las teologías particulares deben insertarse en un paradigma ecuménico", sostuvo. En la práctica, indicó, la teología latinoamericana está inscrita, ahora, en el paradigma ecuménico mundial.
Bock preguntó qué posibilidades existen de alcanzar un consenso fundamental sobre la concepción teórico-práctica de la teología y qué paradigma le conviene.
Recurriendo al teólogo católico Hans Küng afirmó que el actual pluralismo teológico exige la vigencia de un paradigma ecuménico crítico. Pero advirtió que el paradigma ecuménico no busca alcanzar uniformidad entre los enfoques, sino que presupone, antes, la apertura dialogal que favorece el enriquecimiento mutuo.
Las condiciones fundamentales para un paradigma ecuménico crítico son, dijo, la primacía de la fe, la centralidad del amor, la afirmación del lugar social, el diálogo interdisciplinario, la adopción de princípios éticos universales, la justicia como principio universal y la solidaridad universal como horizonte utópico.
La corporeidad sería el referencial ético, material e intra-histórico, "que nos sirve para nombrar lo que es más esencial en la defensa concreta de la vida y la búsqueda de la solidaridad". Bock vislumbra una sociedad en la cual exista lugar para la vida corporal de todos, "porque lo que llamamos vida nos acontece corporalmente, incluso en la más espiritual de las experiencias".
El teólogo luterano promueve un modelo que tome en cuenta la pluralidad de matrices teológicas, en mutuo diálogo y confrontación. "Se trata de preservar tanto la perspectiva de la legítima pluralidad, como la perspectiva de unidad; esto es las particularidades que adoptan algunos consensos fundamentales para caminar juntos".
Admite, sin embargo, que se trata de un modelo en fase incipiente, que precisa de más tiempo para ganar consistencia, tanto teórica como práctica.
"Teología en mosaico: el nuevo escenario teológico latinoamericano en los años 90. Rumbo a un paradigma ecuménico crítico", título de la tesis, fue el trigésimo trabajo de doctorado presentado en el Instituto Ecuménico de Posgrado señaló el rector de la EST, Lothar Hoch.
El rector destacó que Bock tuvo como orientador a Ênio Müller, que, bajo la orientación de Walter Altmann, integrante del jurado, también defendió su tesis de doctorado el 13 del corriente mes.
"Tenemos ahora tres generaciones de profesores formados por nuestra institución y, a partir de hoy, dos generaciones de doctores formados aquí. "Estamos en una trayectoria de contextualización muy importante", subrayó Hoch.
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