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Sábado 30 de Octubre, 2004

¿Cómo incidir en la agenda pública?

Rolando Pérez, LIMA, Perú, Junio 22, 2002

Quisiera pensar con ustedes la incorporación estratégica de la comunicación para nuestros proyectos de servicio Taxi Heathrow Airport o desarrollo, más allá del uso instrumentalista y difusionista de los medios, para plantearnos estrategias de comunicación que nos permitan responder a los nuevos desafíos que la sociedad de nuestro tiempo nos exige hoy, y lograr que nuestros proyectos tengan una incidencia real en la vida pública de nuestros países.

Cuando hablamos de la incidencia pública de nuestros proyectos, estamos refiriéndonos al modo cómo nos relacionamos con la ciudadanía y cómo incorporamos nuestra experiencia en la agenda pública local. Es decir cómo nos situamos en la esfera pública.

 Pero también, nos referimos al modo cómo incidimos en las esferas de poder, especialmente entre aquellas personas o instituciones que tienen poder de decisión sobre los problemas que afectan a los ciudadanos, especialmente a los pobres.

 En ese sentido, el presente texto es un aporte para pensar estrategias de comunicación, de modo tal que nuestros esfuerzos no se queden entre nosotros, sino que estén conectados a otras redes en la comunidad, para producir cambios significativos, en la perspectiva de promover la justicia y el desarrollo.

1.     LA INCIDENCIA CIUDADANA Y EL DESARROLLO LOCAL

Nuestra perspectiva respecto a la incidencia pública esta vinculada a la noción de desarrollo. En ese sentido, es importante destacar que cuando nos referimos al desarrollo desde un perspectiva comunicacional, estamos hablando de trabajar por el bien común, por aquello que nos compromete a todos, en perspectiva de fortalecer la vida de la comunidad.

Esto quiere decir que el desarrollo ya no es una tarea de las autoridades y los tecnócratas, sino que compromete a la ciudadanía en su conjunto. Se trata de un compromiso colectivo en donde todos los ciudadanos compartimos las responsabilidades y trabajamos por el respeto de nuestros derechos ciudadanos. En este contexto se insertan, precisamente, nuestros proyectos de servicio a la comunidad.

En este marco, los procesos de comunicación permiten por un lado, que nuestros proyectos se muevan en aquellas redes sociales que están mas allá de nuestros propios entornos eclesiásticos o institucionales, y por otro lado, su principal aporte consiste en ayudar a construir consensos y a visibilizar las experiencias que aportan al desarrollo local.

Hablando de ciudadanía y comunicación, Rosa María Alfaro sostiene que "el proceso de transición que vivimos hace más urgente la necesidad del debate, no sólo para abordar los problemas existentes sino para lograr enrumbarlos en redefiniciones concretas y también políticas.

Precisamente el debate motiva la conversación, obliga a tomar posturas escogiendo una línea argumentativa que sustente intuiciones y emociones, dándoles un curso distinto: ser dialogado.

Supera el sentido informativo y seco de muchas experiencias de participación local"[2]

En esta línea Alfaro plantea que lo que se trata es de formar comunidades modernas de interpretación y decisión, sobre la base de darle vida a quienes coinciden en sus puntos de vista. Pero esta participación valdrá y será más altamente demandada cuando sea eficaz, cuando influya en las decisiones de gobierno y los compromisos que deben o pueden adquirir los ciudadanos.

Es decir, se trata de un debate que permita ejercerse como ciudadanos protagonistas, reales actores de la gestión local y vecinal.

En ese sentido, la comunicación y particularmente la información se convierte en un factor importante para la participación ciudadana en el desarrollo local.

2.  LECTURAS SOBRE LA PRESENCIA PUBLICA DESDE LA IGLESIA

2.1.     Emergencia pública de las iglesias sin estrategia. La crisis ética del liderazgo político y social en nuestros países ha traído consigo la emergencia de nuevos actores. Entre estos nuevos actores aparecen hoy los liderazgos de las iglesias.

Efectivamente, existe hoy una mayor presencia de líderes e instituciones cristianas en el quehacer público. Sin embargo, esta exigencia hacia la actuación pública ha encontrado a la iglesia con una debilidad evidente: sus capacidades para interlocutar públicamente no han sido debidamente fortalecidas, como el de saber construir alianzas con sectores no religiosos, saber construir un discurso menos eclesiástico, etc.

2.2.     Una presencia sin vínculo ciudadano Muchos sectores de las iglesias están desarrollando esfuerzos o proyectos de servicio social, pero estos esfuerzos de misión no están siendo articulados con una reflexión sobre la noción de la ciudadanía, que tiene que ver con el sentido de pertenencia a la comunidad, pero también con el tema de reforzar los DEBERES Y DERECHOS ciudadanos.

2.3.     Una evangelización difusionista y masificadora. Existe hoy una corriente de misión que legitima los esfuerzos de evangelización cuya tendencia está marcada por los masivos eventos de evangelización, traducidos en campañas evangelísticas multitudinarias, conciertos de alabanza, etc.

Si bien es cierto, que las movilizaciones masivas renuevan a la iglesia, no siempre afectan realmente las fibras de la sociedad. El avivamiento no puede quedar en el reencantamiento de la movilización masiva, tiene que expresarse en contactos y relaciones reales y humanas con la gente.

2.4.    Legitimación de la iglesia electrónica.            Observamos hoy una tendencia a producir programas y fundar medios de comunicación con un fuerte espíritu evangelístico.

Un rasgo distintivo es que muchos de estos proyectos están inspirados con una marcada tendencia a interactuar con la propia comunidad evangélica, planteando una suerte de paradójica evangelización, en donde el discurso se construye con un lenguaje comprensible para los creyentes pero no para la gente que no transita por las veredas de la iglesia.

Esta perspectiva al final termina alimentando lo que algunos con mucha razón han denominado la "iglesia electrónica", que conforma una comunidad virtual de fieles en donde el culto se traslada a la radio o a la televisión.

Creo que el desafío de este tiempo respecto al uso de los medios está en trascender, ir más allá de la creación de "medios de comunicación evangélicos", para pensar en una presencia estratégica en los "medios seculares". Presencia que  implique la participación de líderes evangélicos en los debates periodísticos, en las páginas de opinión de los diarios, en los foros de discusión sobre los problemas de la sociedad, en donde nuestras propuestas cristianas sean escuchadas y nuestra voz se encuentre con la de los otros.

3.  QUE SIGNIFICA INCIDIR EN LA AGENDA PUBLICA:

3.1.     Incidir en la opinión pública. Una manera como podemos incidir en la agenda pública es entrar a la generación de corrientes de opinión para legitimar los temas desde los cuales trabajamos.

Por ello resulta necesario percibir cuáles son los nuevos espacios y grupos sociales desde donde la gente opina, cuestiona, respalda o actúa frente a determinados acontecimientos o hechos que tocan su vida cotidiana.

Algunos estudiosos señalan a las iglesias y a los movimientos cristianos como sectores emergentes de la sociedad civil, desde los cuales se generan los liderazgos de opinión. Pero junto a las iglesias, están los gremios, movimientos de reivindicación ciudadana, redes de ONGs, movimientos estudiantiles, asociaciones de mujeres, organizaciones sociales de base, etc.

Los medios, en ese sentido, se constituyen en escenarios que posibilitan el reconocimiento público y amplio de las ideas y propuestas que se gestan en estas redes de interacción social. A través de los medios conocemos o reconocemos aquellos liderazgos que están más allá de nuestros entornos organizacionales.

Precisamente, la forma en que los medios canalizan, tratan, y evidencian los temas de interés público para la ciudadanía es lo que se ha dado en denominar AGENDAS PUBLICAS, que no son otra cosa que los diversos temas y enfoques sobre los cuales ciertos sectores de la sociedad opinan y muestran sus cuestionamientos y propuestas.

3.2.     Trabajar haciendo advocacy o incidencia política. Otra manera como podemos incidir en la agenda pública es trabajando mediante lo que se conoce como el advocacy o la incidencia política.

Se trata de  desarrollar  una serie de acciones que tienen como objetivo influir en las personas o instituciones que tienen poder de decisión sobre los problemas que afectan a las personas o comunidades con quienes trabajamos.

El propósito central de la incidencia es cambiar políticas o prácticas en particular, para beneficio de los pobres o aquellos que padecen injusticia.

También podríamos definirlo como una estrategia que busca, que consiste en hablar o llamar la atención de la comunidad sobre un problema importante y conducir a los que toman decisiones hacia una solución.

De lo que se trata es de provocar cambios o detenerlos, si ellos provocaran efectos adversos sobre las personas a quienes apoyamos.

4.        CONDICIONES PARA LA INCIDENCIA

4.1. Contar con una estrategia clara. No se trata de aparecer por aparecer o estar en la esfera pública por un asunto de presión o de manera coyunturalista. Necesitamos tener claridad sobre nuestras intencionalidades y el sentido de nuestra incidencia. Tener una estrategia nos permite saber por qué actuamos, dónde y cuándo lo hacemos?.

4.2.Construir una presencia pública con vínculo ciudadano. Nuestros proyectos tienen que estar articulados al quehacer ciudadano. La  ciudadanía, que tiene que ver con el sentido de pertenencia a la comunidad, pero también con el tema de afirmar los DEBERES Y DERECHOS CIUDADANOS.

4.3. Pasar del difusionismo público a la interlocución ciudadana. Tenemos que trascender el uso instrumental de la comunicación, que supone usar los medios como un fin en si mismo. De lo que se trata es de construir relaciones viables, ubicarnos en espacios de comunicación claves, legitimar nuestro liderazgo, en la perspectiva de fortalecer la ciudadanía.

4.4.Vincular nuestro discurso social con las dimensiones políticas. Nuestras instituciones y grupos tienen un discurso social. Pero, en algunos casos todavía es un discurso en la lógica del "buen samaritano", que no logra articularse a las dimensiones estructurales.

Hay mucho trabajo con niños en alto riesgo, mujeres maltratadas y otros grupos excluidos, pero poca propuesta desde estos campos que incidan en la definición de legislaciones u otras decisiones a nivel de Estado.

Hay un trabajo más educativo, pero que aún no logra incidir en las estructuras de poder.

4.5. Vincular la incidencia con el desarrollo. Se trata de mirar nuestra experiencia social vinculándola a los temas del desarrollo local. Esto nos lleva otra vez al tema de la ciudadanía, sobretodo en el aspecto de la discusión sobre la esfera pública. Aquello que nos pertenece a todos y que nos es común.

4.6. Estar insertados en redes. Necesitamos insertarnos en las redes que se construyen no sólo desde las instituciones, movimientos y organizaciones cercanas a nuestros proyectos, sino también con otros esfuerzos que  están incidiendo en las políticas públicas y en el desarrollo de nuestras comunidades.

4.7  Construir relaciones con periodistas y líderes de opinión. Es importante que construyamos una cultura de relacionamiento e intercambio con los periodistas de los medios masivos de comunicación, así como con los líderes de opinión que inciden permanentemente en la agenda pública.

4.8. Tener lecturas claras de los procesos y lógicas políticas. Es necesario que nos ejercitemos permanentemente en la lectura y el análisis con rigurosidad lo que está pasando en los contextos políticos, sociales y culturales en donde nos desenvolvemos; sobretodo tomando en cuenta que nuestra sociedades hoy están en constante cambio.

4.9. Construir propuestas que sean viables para el interés público. Es importante que nuestros proyectos no sólo sean interesantes y buenos para nosotros, sino que sean viables para responder a las necesidades integrales del interés público.

4.10. Legitimarnos a partir de trabajar nuestra especificidad. Es necesario construir nuestra legitimidad, pero a partir de definir nuestra especificidad temática o respecto al público con quienes trabajamos.

Es importante no perdernos en la diversidad de ámbitos y temas. Esto  nos ayuda también a no dispersar nuestras capacidades.

4.11.  Convertirnos en interlocutores válidos en el ámbito público. Necesitamos desarrollar una estrategia de incidencia real en la agenda pública, lo cual implica convertirnos en referentes e interlocutores válidos para la generación de corrientes de opinión que se construyen desde diversos espacios públicos, principalmente desde los medios.

Esto implica construir políticas explícitas de incidencia que suponga la posibilidad de entrar estratégicamente al diálogo y a la participación propositiva en la agenda pública de nuestros países. 

Esto supone además construir un liderazgo público propositivo, dialogante y ecuménico, que sea capaz de construir alianzas y de insertarse en las redes que se construyen desde la sociedad civil

 Rolando Pérez. es director del Instituto de Estudios de la Comunicación, vicepresidente de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana en América Latina (WACC-AL), asesor en Incidencia Política de la Asociación PAZ y ESPERANZA. Profesor de la Universidad San Martín de Porres en Lima.


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