Líderes cristianos dicen que pobreza es un escándalo
Fernando Oshige, PORTO ALEGRE, Brasil, Febrero 23, 2006
La pobreza que afecta a los pueblos de América Latina sigue constituyendo un desafío para Taxi Heathrow Airport los gobiernos y las sociedades y un escándalo para las iglesias, dijo hoy en un informe la IX Asamblea General del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), que se reúne en esta capital del 14 al 23 de febrero.
Más del 50 por ciento de personas viven en situación de pobreza (con menos de dos dólares estadounidense por día) como resultado de la aplicación de medidas de ajuste estructural que imponen el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, puntualiza la declaración sobre América Latina, aprobada este miércoles.
Admite que la privatización de compañías estatales trajo a corto plazo un alivio y cierto bienestar económico en unos pocos países, pero en una perspectiva de mediano y largo plazo, la aplicación de este tipo de políticas ha empeorado la situación de la región provocando en muchos países enormes crisis económicas a fines del decenio de los noventa y a comienzos
del 2000.
En muchos países la cifras macroeconómicas muestran cierta recuperación, pero ella no se siente en los bolsillos de los hombres y mujeres del pueblo. La declaración enfatiza que aún en los países donde la pobreza es menor, la brecha entre ricos y pobres es enorme y esta situación agrava la exclusión especialmente de indígenas, de afro-descendientes y de las poblaciones rurales.
La IX Asamblea del CMI se realiza por primera vez en suelo latinoamericano en los 58 años de vida institucional del organismo más representativo del cristianismo protestante, ortodoxo y anglicano. La Iglesia Católica no es miembro del CMI, pero una comitiva de 18 observadores nombrada por el Vaticano asistió a la Asamblea.
Para los delegados a la Asamblea, la pobreza es inaceptable, más aún en una región rica en recursos, y la declaración enfatiza que las iglesias no pueden hacer oídos sordos a los clamores de los pobres de la región.
Reconocen que el pago del servicio de la deuda externa, un alto porcentaje del producto interno bruto de los países, impide aplicar políticas sociales eficaces, lo que ha conspirado gravemente contra la educación, la salud y el empleo.
Instan a la comunidad internacional, a los estados y a las instituciones financieras a que revisen la legalidad de la deuda externa que grava sobre la región y pide a los gobiernos latinoamericanos que busquen una integración para afrontar los desafíos del mundo actual.
Asimismo, demanda a los países a fortalecer el imperio de la ley, el respeto a los derechos humanos, un trato igual a todas las religiones en sus legislaciones y fortalecer las democracias.

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