Jóvenes indígenas, campesinos y afro descendientes buscan inspiración en santo popular
PORTO ALEGRE, Brasil, Febrero 8, 2006
Atraídos por la mística e inspirados en el coraje del indio guaraní, unos cinco mil Taxi Heathrow Airport jóvenes indígenas, campesinos y afrodescendientes se reunieron el martes, en San Gabriel, a 330 kilómetros de Porto Alegre, para homenajear al líder guerrero Tiaraju, muerto en combate en ese lugar hace 250 años y llamado por el pueblo San Sepé, aunque no sea reconocido así por la iglesia.
Los pueblos misioneros "nos legaron la utopía de algo que fue puesto en práctica: que los sueños de una sociedad justa pueden ser concretizados", dijo el diputado estadual Sérgio Görgen, del Partido de los Trabajadores de Río Grande do Sul, a un grupo de jóvenes brasileños y argentinos, reunidos en el Campamento de la Juventud, en San Gabriel.
Los jóvenes estudiaron los Siete Pueblos de las Misiones y la lucha de Sepé Tiaraju para recoger de ellos inspiración e incentivos en el enfrentamiento de sus problemas de desempleo y acceso restringido a la educación.
El Parque Tradicionalista de San Gabriel albergó, del 4 al 7 de febrero, cuatro campamentos simultáneos: el de la Juventud Rural y Urbana, el Campamento Indígena, el Campamento Quilombola (de afro-descendientes) y el Campamento de la Vía Campesina.
Brasil tiene espacio para que todos vivan y tengan tierra, dijo el representante de la Vía Campesina, Paulo Faccioni. "Tenemos 54 millones de brasileños que no comen por día. Hoy, toda la producción está entregada a siete grandes multinacionales. Es contra eso que luchamos", afirmó.
"El termómetro de una democracia es el modo cómo ella trata a las poblaciones indígenas", declaró el padre jesuita Bartolomeu Meliá, que acompaña a los guaraníes de Paraguay hace 54 años.
Lo que hace la gran unidad del pueblo guarani, y de todos los pueblos indígenas, "es que tienen una economía del don. Nada es vendido o comprado, todo es distribuido, esa era la fuerza de las misiones jesuitas, explicó Meliá en entrevista con el Consejo Indigenista Misionero (CIMI).
Sepé Tiaraju fue alcalde de San Miguel Arcángel en 1749, uno de los Siete Pueblos de las Misiones en territorio río-grandense. En total, eran 33 ciudades misioneras en Brasil, Argentina y Paraguay, fundadas bajo inspiración de padres jesuitas que pretendían "reconducir" a los nativos a la Iglesia y a la vida en sociedad. De ahí el nombre de "reducciones
jesuitas".
El grado de desarrollo social, político y económico alcanzado por los pueblos misioneros fue tal que dejó opacadas a las coronas portuguesa y española. Los guaraníes de los pueblos misioneros tuvieron imprenta 100 años antes que Buenos Aires y 150 años antes que Brasil. Ellos publicaban sus propios libros en guaraní. Hacían campanas de bronce, instrumentos
musicales y desarrollaron su propio arte.
Al visitar el poblado de San Miguel Arcángel , en mayo de 1756, el enviado de Madrid, Joaquim Viana, se quedó maravillado con lo que vio. El autor europeo Clóvis Lugon comenta en el libro "La República Comunista Cristiana de los Guaraníes": que ese pueblo era "demasiado comunista para los cristianos y demasiado cristiano para los comunistas de la época burguesa".
El Tratado de Madrid, suscrito por Portugal y España en 1750, fue un acuerdo geopolítico que preveía la permuta de la Colonia del Sacramento, actual Uruguay y que pertenecía a los portugueses, por el territorio de los Siete Pueblos de las Misiones, en las manos de los españoles, localizados en el margen izquierdo de Río Uruguay.
El tratado determinaba que los 30 mil guaraníes de los Siete Pueblos de las Misiones tendrían que evacuar las poblaciones del margen oriental de Río Uruguay y buscar otras tierras en el dominio español, sin llevar consigo ni su ganado.
Contra esos desmanes, los guaraníes, liderados por *Sepé Tiaraju, se rebelaron contra las fuerzas portuguesas y españolas. En febrero de 1753, en los márgenes del Río Camaquã, Sepé Tiaraju dio un recado a españoles y portugueses: "Esa tierra tiene dueño y nosotros la recibimos de Dios y de San Miguel", anunció y junto a su pueblo resistió por 3 años.
El día 7 de febrero de 1756, Sepé Tiaraju fue muerto por una lanza portuguesa y un tiro español. Tres días después, cerca de mil 500 guaraníes, liderados por Nicolau Ñenguiru, alcalde de la Reducción de Santa María, fueron masacrados por las tropas de España y de Portugal. La guerra acabó con la utopía guaraní. (076/2006/ecu/indig/eb).

Portada
Inicio
Responda a este artículo