
En la Asamblea del CMI ¿hablará el presidente Lula o el candidato a la reelección?
Edelberto Behs, SAN LEOPOLDO, Brasil, Febrero 6, 2006
Cuando Luiz Inácio Lula da Silva hable a la IX Asamblea del Consejo Mundial de Taxi Heathrow Airport Iglesias (CMI), el viernes 17 de febrero, los participantes brasileños en el evento, electores, tendrán que inferir si el discurso pronunciado es del presidente de la República o del candidato a la reelección.
En el encuentro que tuvo, a mediados de enero, con rectores de universidades federalesa, en Brasilia, Lula les dijo que el próximo año no estaría más en el Palacio del Planalto, sede del gobierno. Parece claro, sin embargo, que Lula será candidato, y sólo está aguardando el movimiento de piezas en el complicado ajedrez político brasileño para anunciarlo.
El tablero, por el momento, está muy complicado. A Lula le gustaría tener como compañero de fórmula a una figura vinculada al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Y tiene un preferido: el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Nelson Jobim. Y allí el juego se comienza a complicar. Jobim riene que des-incompatizarse y el PMDB, definirse.
Sucede que el PMDB es conocido en el país por sus vaivenes políticos, indefiniciones y acercamientos con el poder. El partido marcó para el 19 de marzo las primarias para elegir su candidato a la presidencia de la República.
Disputarán las primarias el ex-gobernador de Río de Janeiro y candidato que tiene el apoyo de sectores evangélicos, Anthony Garotinho, 45 años, y el gobernador de Río Grande do Sul, Germano Rigotto, 56 años. Rigotto tiene el apoyo de la cúpula del partido. Lo que aún no quiere decir nada.
Aun con la primarias programadas, eso no significa necesariamente, que el PMDB tendrá candidatura propia para la presidencia de la República, en octubre, . A una corriente le gustaría que el partido tuviese un nombre propio. Otra, prefiere una alianza con Lula, toda vez que el actual presidente tiene posibilidades de ser reelegido.
Aún desgastado, con el Partido de los Trabajadores (PT) afectado por las denuncias de una doble contabilidad, de desvío de recursos federales, de compra de votos a través de lo que se conoce en Brasil como el “mensalão” (pago mensual a opositores para que apoyen inciativas del gobierno), Lula está en carrera. Tendrá mucho trabajo en frente para que no le afecte la pésima imagen que el PT dejó en el escenario político nacional.
Una encuesta de Ibope, que entrevistó a 2.002 personas en 143 municipios entre los días 12 y 16 de enero, muestra que, en segunda vuelta, Lula y José Serra estarían técnicamente empatados.
SEgún la pesquisa, Serra es el único de los que aparecen como eventuales candidatos a la presidencia que podría hacerle frente al candidato Lula. Pesquisa de DataFolha, divulgada el domingo 5 de febrero, llega prácticamente al mismo pronóstico. Se sabe, sin embargo, que los resultados de la encuesta pueden ser modificados con el correr de la campaña.
Mas aún en las huestes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), partido del ex-presidente Fernando Henrique Cardoso y principal opositor al gobierno Lula, la elección del candidato aún pasar por disputas internas entre el alcalde de São Paulo, José Serra, y el gobernador de ese Estado, Geraldo Alckmin.
Alckmin ya declaró que es pre-candidato. Serra se mantiene en silencio, tanto que el ex-presidente Cardoso le pidió una definición. No destacan nombres en otras agrupaciones capaces de enfrentar al presidente Lula en las urnas y tener una perspectiva de éxito electoral.
Mientras Lula tendrá disponible, este año, los recursos para arreglar las carreteras federales, lanzar un programa de adquisición de la casa propia, dirigido a la clase media y para familias de bajos ingresos, así como la inauguración de obras, la oposición se armará de harto material recolectado en las comisiones parlamentarias de investigación sobre los desvíos del PT.
El presidente Lula también tendrá para exhibir al electorado brasileño números positivos de la macroeconomía, como la balanza comercial positiva y el crecimiento. El gobierno pagó por adelantado el préstamo pendiente del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que desagradó a unos y agradó a otros, y el número de desempleados cayó el año pasado en relación al año anterior.
Pero brasileños y brasileñas continúan muriendo en filas de hospitales, 140 mil familias aguardan tierras de la reforma agraria y viven een carpas a las orillas de las carreteras, comunidades indígenas están descontentas con la demora de los procesos demarcatorios de áreas y los banqueros ganaron dinero como nunca en este periodo del gobierno del PT.
En fin, hay muchas promesas de campañas que están pendientes y buen número de electores y electoras no deberá hacer una segunda apuesta para ver si el PT, esta vez, cumple lo que promete.

Portada
Inicio
Responda a este artículo