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Martes 14 de Febrero, 2006

Resurgen vinculaciones del "menemismo" con El Vaticano

BUENOS AIRES, Argentina, Febrero 6, 2006

Las vinculaciones del sector menemista del Partido Justicialista , cuyo operador político es el ex Taxi Heathrow Airport embajador EstebanCaselli, con monseñor Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, nuevamente han sido destacadas por la prensa argentina.

Estas relaciones se evidencian cuando la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), presidida por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, elevó a la Santa Sede una nómina de candidatos al obispado, pero el Vaticano en su resolución introdujo dos clérigos conservadores que no estaban en las ternas para conducir las diócesis de Resistencia y Rosario.

Según el periodista Julio Algañaraz, corresponsal del diario Clarín en la Santa Sede, esta situación se debería a la influencia del dúo Caselli-Sodano, a la que se habría sumado el apoyo del cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, considerado un conservador.

La vinculación data de la gestión presidencial de Carlos Saúl Ménem, cuando Esteban Caselli fue designado embajador de la Argentina en el Vaticano, y en la posterior breve presidencia de Eduardo Duhalde, que nombró a Caselli titular de la Secretaría de Culto de la Nación.

En la década de los 90, apunta Algañaraz, los obispos argentinos solían enterarse por los diarios de las decisiones tomadas en Roma gracias a la influencia del dúo Sodano-Caselli. El menemismo propuso el respaldo a nivel internacional a algunas políticas oficiales de la Iglesia Católica con relación al aborto

Sergio Rubín, otro especialista de temas católicos del diario Clarín, afirma que Caselli objetó la renovación del clero que encabezaron los anteriores presidentes de la CEA, Estanislao Karlik, de la ciudad de Paraná, y Eduardo Mirás, de la ciudad de Rosario.

La influencia directa de ciertos líderes del Partido Justicialista sobre las decisiones de Roma, significa lo que se llama en el argot porteño "puentear", en este caso a los obispos de la CEA.

La injerencia secular en los nombramientos de los obispos, en caso de confirmarse, no sería sino una continuación informal del Patronato de la Iglesia, aun cuando el Concordato con el Vaticano, firmado por Argentina en 1966, lo abolió para despersonalizar las relaciones del Estado argentino con el Vaticano.

Desde una óptica protestante y republicana, este asunto resulta profundamente antidemocrático e implica una intromisión en asuntos internos de la Iglesia Católica de la Argentina y sus propias relaciones de poder al nivel doméstico. (069/2006/ecu/lc/hw).