![Obispo Kenneth Carder [Foto:UMCOM.]](/picture/Carder_Kenneth_5791d5.jpg)
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, NUEVA YORK, Estados Unidos, Octubre 18, 2005
Un llamado al arrepentimiento
“...y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar Taxi Heathrow Airport misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Miqueas 6:8
Las traumáticas consecuencias del Huracán Katrina hacen válidas las advertencias de la historia y de las grandes tradiciones religiosas del mundo. La auténtica seguridad se encuentra solamente en la práctica de la justicia, que tanto la Biblia Hebrea como la Cristiana la definen principalmente como permitiendo a los pobres, a los niños a los débiles y a los vulnerables “florecer” como amados hijos de Dios.
Los profetas hebreos advirtieron que las naciones que fracasen en la práctica de tal justicia, la de proteger a “los huérfanos, las viudas, y los extranjeros,” se desintegrarán y se derrumbarán.
Aquellos que quedaron atrapados en la caldera de Nueva Orleáns y de la Costa del Golfo fueron predominantemente los pobres, los enfermos, los niños, los que no tenían hogar, y los ancianos.
En los últimos años las políticas del gobierno han dado trato preferencial a los privilegiados y a los poderosos, mientras que los servicios para los pobres han sido gradual y piadosamente desmantelados y descuidados. Las redes de salvación se han debilitado y removido por prácticas políticas y económicas de los gobiernos locales, estatales y federales.
Es un juicio trágico para nuestra nación que las políticas gubernamentales así como las prioridades personales y corporativas nos equipen para destruir una ciudad extrajera dentro de unos cuantos minutos, pero que no podamos rescatar la gente abandonada y desesperada en las comunidades inundadas en nuestro propio país en el curso de una semana.
Estamos demasiado prestos para identificar a aquellos que toman lo necesario para sobrevivir y les decimos que son “saqueadores” pero estamos ciegos al saqueo continuo de los pobres por la politicas injustas y de explotación y las practicas de gobiernos, corporaciones, instituciones, e individuos.
Nosotros, en la Iglesia Metodista Unida, compartimos la culpa y la necesidad de arrepentimiento y renovación. Nosotros, tambien, hemos “colado los mosquitos y nos hemos tragado los camellos” y hemos dejado de “hacer justicia, y amar misericordia, y andar humildemente ante nuestro Dios.” Hemos buscado estrategias de realce institucional, comodidad personal, y estrechas agendas ideológicas fallando en extender la hospitalidad, comunidad y justicia a aquellos a quienes Jesús llamo “los más pequeñitos.”
La invasión y ocupación de Irak por nuestra nación en respuesta a la terrible destrucción de los ataques terroristas de Septiembre 11, 2001, fue un serio error, que ha contribuido a la dificultad de responder al asalto de la naturaleza en la Costa del Golfo y al desbordamiento de las aguas que inundaron a los pobres e indefensos en el pueblo de Nueva Orleáns. Las prioridades, politicas, y presupuestos del gobierno, mal ordenados, con el pretexto de derrotar el terrorismo se ha unido al terror del Huracán Katrina.
Ahora vivimos las consecuencias de otra tragedia que definirá el liderazgo del presidente Bush y su lugar en la historia. Yo le insto – e insto a todos nosotros como nación – a reordenar nuestras prioridades hacia politicas y practicas que protejan a los mas ciudadanos mas vulnerables de nuestra nación y les permitamos florecer como hijos amados de Dios, hechos a su imagen y semejanza.
Al mismo tiempo, me arrepiento de mi propio fracaso de proveer liderazgo a la Iglesia Metodista Unida que fielmente refleja el mensaje de los profetas y de Jesús; Yo prometo reordenar mis propias prioridades hacia aquello que brinde verdadera seguridad – compasión expresada en justicia para y comunidad con “los más pequeñitos.”
Que el Dios que ofrece libertad del cautiverio y resurrección de la crucifixión transforme la tragedia del Huracán Katrina en arrepentimiento, renovación y restauración.
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El obispo Kenneth Carder es profesor en la Práctica de Formación Pastoral y director del Centro Para la Excelencia en el Ministerio de la Universidad de Duke, Escuela de Divinidades – relacionada con la Iglesia Metodista Unida – Durham, Carolina del Norte.
(Reproducido con autorización de UMNS)

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