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Jueves 9 de Febrero, 2006

Walter Altmann: Lula sigue mereciendo la invitación a la Asamblea del CMI en Porto Alegre. [Foto: CMI]
Walter Altmann: Lula sigue mereciendo la invitación a la Asamblea del CMI en Porto Alegre. [Foto: CMI]

Lula sigue invitado a la Asamblea del CMI, dice líder eclesiástico brasileño

Juan Michel/CMI, RÍO DE JANEIRO, Brasil, Octubre 18, 2005

"Yo creo que sí, que vendrá", dice Walter Altmann cuando se le pregunta si el Taxi Heathrow Airport presidente Luiz Inacio Lula da Silva estará presente en la IX Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias que tendrá lugar en Porto Alegre en febrero próximo.

El presidente de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil fue uno de los líderes eclesiásticos brasileños que acompañaban al ex secretario del CMI, Konrad Raiser, cuando poco más de dos años atrás éste invitó al presidente brasileño a participar en la Asamblea.

Lula respondió en aquella ocasión con palabras que hoy parecen proféticas: "Para esa fecha aún voy a estar en el gobierno: espero que en esa época sea todavía merecedor de la invitación".

Después de las denuncias de corrupción involucrando a miembros del liderazgo de su Partido de los Trabajadores (PT), que han creado la peor crisis política de su gobierno, la pregunta obvia es: ¿todavía merece la invitación?

"Sí, seguro que la merece", dice Altmann en una pausa del encuentro preparatorio para la Asamblea del CMI, que representantes de iglesias y organismos ecuménicos de la región llevan a cabo en Mendes, Brasil, del 16 al 18 de octubre.

"Aquellas palabras fueron una broma, claro, pero también una expresión de sabiduría política: ser presidente del Brasil es un reto muy difícil, imposible de cumplir sin producir insatisfacciones con las acciones de gobierno".

Para Altmann, las denuncias de corrupción "no han puesto en duda la legitimidad del mandato de Lula ni su representatividad, ni mucho menos anulan su trayectoria de compromiso con las causas sociales".

Para Eliana Rolemberg, secretaria ejecutiva de la Coordinadora Ecuménica de Servicio (CESE), el fenómeno de la corrupción en el PT ha creado una "profunda desilusión y un sentimiento de fracaso muy grande" en los sectores populares. "Fue un sueño construido con mucha esperanza el que ha sido roto", dice.

¿Cómo se reconstruye un sueño? Para Altmann, quien preside la mayor iglesia protestante histórica brasileña, el PT tiene por delante la "tarea gigantesca de recuperar su credibilidad".

Tal vez una consecuencia positiva de la crisis sea el surgimiento de una "visión más realista de la condición humana y de las estructuras políticas", dice el líder luterano. Esta visión debe "reemplazar cierto mesianismo, aunque sin renunciar a una visión de justicia social, sabiendo, al mismo tiempo, que participamos en un mundo a cuya realidad no podemos ser inmunes".

También Rolemberg, quien sostiene que la coalición política que llevó a Lula a la presidencia no fue capaz de llevarlo al poder, cree que una reconstrucción es posible. "Los movimientos populares tienen una paciencia histórica", dice. "Siempre intentan pensar desde lo positivo, buscando unidad en sus luchas y borrando las fronteras que los separan".