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Lunes 12 de Noviembre, 2007

Manuel López, periodista español, director de la Revista Foto y miembro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid.
Manuel López, periodista español, director de la Revista Foto y miembro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid.

Bautistas en la encrucijada (1)

Manuel López, MADRID, España, Octubre 1, 2005

Entre el Viento y la Roca

”El futuro de la Iglesia está en América Latina, Taxi Heathrow Airport África y Asia”. Esto afirmaba el titular de primera plana de la última edición, el pasado 31 de julio, de Congress Paper, el periódico diario del Congreso del Centenario de la Alianza Bautista Mundial celebrado en Birmingham, Inglaterra, y editado por la Redacción del semanario británico The Baptist Times con la que tuve el honor de colaborar en tan señera ocasión.

Hablar de una teología o una eclesiología bautistas latinoamericana, africana o asiática, sin embargo, es mucho decir, pues  el centro de gravedad de las pautas de la doctrina y la práctica de la familia bautista mundial todavia continúan teniendo sus reales en Estados Unidos.

Eso sí, el ideario bautista es cada vez menos monolítico y más multicolor y pluriforme. La familia bautista mundial es en lo doctrinal quizá no tanto, pero ideológica, litúrgica y culturalmente tan diversa como lo es el propio género humano en los comienzos de este siglo XXI. Cabe todo dentro.

La distancia que hay entre el multimillonario autor Rick Warren y los setecientos [sic:700] visitantes de África que se presentaron de repente con lo puesto, sin reserva de alojamiento ni billete de avión de regreso, en el Congreso del Centenario de la Alianza Bautista Mundial recientemente celebrado en Birmingham, Inglaterra, no cabe calificarla sobre el papel sino de estratosférica.

Pero con todo lo prepotentes que los bautistas son -somos- vistos, lo cierto es que Dios es bueno y permite que todavía seamos... humanos. Ni Warren es tan asquerosamente rico a juzgar por la vida que lleva (conduce un automóvil normal, es absolutamente llano en el trato con la gente y practica el diezmo a la inversa; ofrenda el 90% de sus ingresos) ni los delegados africanos tan pobres de solemnidad como pudiera parecer (la mayoría de los súbita e inesperadamente aterrizados en Birmingham tienen estudios universitarios). [Por cierto, la organización encontró alojamiento en hoteles y casas particulares a los setecientos, además de hacerse cargo de los gastos de viaje].

El rasgo distintivo de la identidad bautista aquí y ahora acaso sea la coexistencia pacífica, la cohabitación civilizada del agua y el aceite como quien dice.Tomo prestada de Daniel Carro, ex presidente de la Unión Bautista Latinoamericana (UBLA) la metáfora del viento y la roca. El "viento" por un lado -la progresiva carismatización de un sector creciente de iglesias bautistas en los cinco continentes- y de otra parte la "roca", las raíces de la Reforma Radical a la que se remiten las voces críticas -tímidas y minoritarias, pero no desaparecidas- de la familia bautista mundial, también en los cinco continentes. 

Cierto que hay excepciones tristes y dolorosas, como el caso argentino con el reciente desdoblamiento de los bautistas en una nueva organización (Asociación Bautista Argentina, ABA), que reconduce la tradición de esta denominación al tronco histórico de principios y valores netamente bautistas: defensa de la libertad religiosa, separación Iglesia-Estado,  pleno acceso de la mujer al ministerio, culto racional, énfasis misionero, diálogo interreligioso, preeminencia de la tolerancia y el respeto al de distinta opinión... Paradójicamente, la organización histórica, la carismatizada Convención Evangélica Bautista Argentina (CEBA) se desmarca de la tradición bautista a la que sí se remiten los voluntariamente escindidos. Lo dicho: la tensión del viento y la roca.

Las aguas volverán descarismatizadas a su cauce... Al menos eso cabe razonablemente deducir tras la reciente celebración del Centenario de la Alianza Bautista Mundial en Birmingham (Inglaterra). Algo de gran calado se dispone a hacer su aparición en la agenda de la familia bautista mundial y es, aleluya, la reaparición de la vocación ecuménica apoyada cada vez por más por líderes de peso esta denominación... de la que, por cierto, partieron los primeros impulsos ecuménicos a principios del siglo XIX, ciento cincuenta  años antes de la creación del Consejo Mundial de Iglesias.

La unión de las iglesias bautistas, recordaba un servidor en un artículo en el Congress Paper, fue preconizada pronto hará 200 años, allá por 1810, por William Carey, el "padre" de las misiones modernas, quien instó a los cristianos a promover un encuentro ecuménico, hecho que cristalizaría 100 años después en Edimburgo.

Como también un servidor informó en este medio el pasado 5 de agosto, Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos -allí nunca son ex-, es el más destacado exponente de la apertura ecuménica y el diálogo con otras religiones en el entorno de la Alianza Bautista Mundial. Sostiene el ilustre diácono y maestro de la Escuela Dominical de la Iglesia Bautista Maranatha en Des Plains, Georgia, Estados Unidos, que el "hambre intensa" de trabajar por la justicia y la paz y oponerse al terorismo une a cristianos con creyentes de otras religiones. Propugna "sanar las diferencias que hoy nos separan entre nosotros".

A los ochenta años, Carter conserva una lucidez extraordinaria. Está haciendo de embajador de la Alianza Bautista Mundial ante otras confesiones y creencias,  convencido de que el mandato de Jesús de Nazartet es "buscar un entendimiento mutuo, una voz común, una relación de fraternidad y amistad", al objeto de "dejar de lado las divisiones que minan nuestra fe".

Ahí estamos. Entre el viento de la nueva liturgia ruidosa y la roca de la liturgia reverente protestante, los  bautistas estamos conminados a consensuar posturas abiertas e integradoras que nos permitan reinventar el futuro de una tradición... precursora de la Reforma. Porque la tensión entre el viento y la roca es... la irremplazable fórmula natural para moldear el paisaje. Ambos se necesitan, pues están hechos el uno para el otro.

Suena, por tanto, la hora de ponerse a inventar el consenso. Y acaso un primer paso en las instituciones bautistas podría ser el abandono de la actual estructura geográfica -el Caribe, con todos los respetos, pesa tanto como América del Norte- por una nueva estructura geopolítica.

Por poner el ejemplo que me es más cercano, en la Unión Evangélica Bautista Española (UEBE) la junta directiva viene siendo una tras otra un equipo forzosamente dispar integrado por vocales regionales en función de la cuota territorial. La lógica y deseable representación de colectivos estragégicos como las mujeres, los jóvenes o los laicos, al igual que las distintas escuelas teológicas, modelos eclesiológicos o sensibilidades litúrgicas que conforman la tradición bautista aquí y ahora tienen las puertas cerradas... por imperativo estatutario.

(Continuará)