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Jueves 7 de Junio, 2007

Hilario Wynarczyk, sociólogo argentino
Hilario Wynarczyk, sociólogo argentino

Compromiso del subsecretario de Culto

Hilario Wynarczyk, BUENOS AIRES, Argentina, Setiembre 13, 2005

A dos semanas de haber asumido su cargo, el nuevo Subsecretario de Culto de la Taxi Heathrow Airport Nación ha comenzado a tomar contacto con representantes de diferentes  credos así como con expertos que han tenido experiencias de trabajo con el área.

Hasta el momento de ocupar el cargo, Osvaldo Alejandro Grossman, abogado especializado en derecho civil, ha sido  jefe del Area de Consumidores, Usuarios y Administrados de la Defensoría del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Paralelamente se ha desempeñado como profesor en las Facultades de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, la Universidad de Santiago del Estero y el Ciclo Básico Común (CBC) para ingresantes de primer año de la Universidad de Buenos Aires.  Junto a Grossman trabaja como  un colaborador inmediato el sociólogo Martín Lafforque.

El viernes 2 de septiembre el Dr. Grossman visitó la muestra ExpoUnidad 2005, que se realizó en el Palacio San Miguel de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el marco de la celebración de los 20 años del mensuario evangélico "El Puente", mayormente ubicado dentro del sector conservador bíblico del protestantismo argentino.

Grossman formó parte de una comitiva compuesta por el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Culto, doctor Rafael Bielsa,  el secretario de Culto de la Nación, embajador Guillermo Oliveri, y otros funcionarios del mismo sector gubernamental. De hecho, se trataba de  la plana mayor del área de Culto.

En esa ocasión Grossman, al pronunciar un breve discurso, expresó entre otras cosas, que “la filosofía de trabajo de la Secretaría de Culto está definida por el secretario Oliveri, en consonancia con las directivas del ministro de Relaciones Exteriores y del Presidente de la Nación. De manera que no hay motivo alguno para preocuparse por el destino de proyectos confiados a mi predecesor (en referencia al Dr. Héctor Masquelet, quien abandonó la Subsecretaría para tomar otro cargo en el gobierno). Estamos comprometidos a profundizarlos”.

Esta afirmación debe interpretarse como orientada a desalojar las dudas sobre la continuidad de la gestión de la Subsecretaría, debido al involucramiento del Dr. Bielsa en la campaña política para los comicios legislativos del 23 de octubre.

Es posible que Bielsa gane una posición de legislador y abandone el ministerio de Relaciones Exteriores. Esta posibilidad alimentaba la suposición de que el Secretario de Culto podría irse también a trabajar con Bielsa.

En otro momento de su discurso, Grossman afirmó que "durante años se nos impuso la idea de que la única construcción de identidad posible en el Estado-Nación es la negación de las diferencias, el llamado “crisol de razas” en el que cada singularidad se fundía en una masa uniforme y gris.

Nosotros estamos convencidos de que el camino es otro, de que es posible y necesario construir una identidad en la diferencia, una nueva identidad emancipadora que supere las identidades actuales en una lógica que incluya la posibilidad de ser diferentes.

Con esas palabras el nuevo Subsecretario selló un compromiso con la continuidad de una gestión dirigida a establecer una nueva ley de culto, que reemplace la herencia de la dictadura militar que se instaló en 1976, sobre la base de un concepto tendiente a equiparar los derechos de las agrupaciones religiosas.

Finalmente Grossman cerró su discurso diciendo que “la nueva ley en la que trabajamos no está dirigida particularmente a cristianos, judíos, musulmanes, testigos de Jehová, budistas o pueblos originarios, sino a todos en su conjunto. No es la mejor ley que podía tener cada uno de esos sectores, pero estamos seguros de que es la mejor ley que podía surgir del consenso, es el puente que construimos para reunir orillas diversas”.

Una de las pruebas de esta dirección del trabajo de la Secretaría de Culto se encontraría en la apertura del espacio para los que profesan “cultos originarios”, que en la práctica se traducirían como cultos de agrupaciones aborígenes.

Pero lo que ha despertado preocupación entre los observadores del trabajo de la Subsecretaría, que comenzó antes de la llegada del Dr. Grossman al cargo,  ha sido la metodología. Esta agencia del estado produjo un texto mínimo, y lo puso a discusión en sucesivos encuentros abiertos a los  representantes de confesiones religiosas. Ese fue su punto de partida, algo así como “un concepto”.

La Subsecretaría, de acuerdo con lo que el Dr. Grossman le explicó en una reunión personal al autor de la presente nota,  buscaba la construcción de un nuevo proyecto por medio de la discusión, la participación y el consenso.

En julio del presente año, el concepto había alcanzado la forma de un breve texto formado por unos pocos artículos. Las críticas por momentos fueron muy severas, tanto desde la perspectiva de especialistas en derecho eclesiástico del Estado como de representantes de organizaciones religiosas.

Esta forma de trabajar, que posiblemente no había sido suficientemente explicada al público, había dado lugar a comentarios irónicos. Los interesados en los problemas del sector religioso decían que el proyecto cambiaba todos los días.

Pero la estrategia es digna de respeto hasta que se pruebe lo contrario y ya en la reunión del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR), para hablar sobre ley de Culto con la presencia del anterior Subsecretario, Héctor Masquelet, en la Asociación Cristiana de Jóvenes el 4 de Julio de este año, varios de los participantes habían llegado a esta conclusión. Podría tratarse de un camino válido.

A comienzos del mes de septiembre el documento alcanzó la forma de un texto de varias páginas y veintitrés artículos, que continúa en el ciclo de revisión y debate.

Por cierto el sistema de trabajo se encuentra en la otra vereda, al compararlo con el que aplicaron los expertos del CALIR cuando asesoraban a la Subsecretaría durante la gestión presidencial anterior a la de Néstor Kirchner.

El CALIR había producido un proyecto de ley completo mediante un meticuloso trabajo técnico. Pero no es posible decir que se encontraba en la antípoda del método actual, ya que en esa ocasión la Subsecretaría colocó el proyecto a  consideración de diversos sectores religiosos y peritos en derecho.

Los evangélicos llegaron a formular otro proyecto paralelo, auspiciado por el Consejo Nacional Cristiano Evangélico (CNCE), y lo contrapusieron en diálogo con la Subsecretaría de Culto.

Ahora es tiempo de darle una oportunidad a este enfoque de trabajo basado en reuniones sucesivas y construcciones basadas en búsquedas de consensos. El producto final de todas maneras será un proyecto que, si las cosas salen bien, el Poder Ejecutivo nacional deberá enviar al Congreso.

Allá deberá pasar por otros filtros: los de los diputados y senadores. Entre ellos puede haber tanto aperturistas como conservadores y, lo que es más complicado, algunos que no saben nada del tema. Estos podrían plegarse a posiciones recalcitrantes según las cuales la diversidad religiosa es una amenaza para la identidad nacional. Es decir, lo contrario de lo que está proponiendo el Dr. Osvaldo Alejandro Grossman, nuevo subsecretario de Culto de la Nación.

En ese caso, el proceso entrará en una fase en la que hará falta otro tipo de trabajo, el de hacer lobby pedagógico por parte de los grupos de interés. Pero ahora debemos esperar a ver qué sucede con el proyecto.

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Hilario Wynarczyk <hilariowynarczyk@yahoo.com.ar> - Sociólogo de la Religión y miembro del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR).