
Caso Maccarone
Claudia Florentín, BUENOS AIRES, Argentina, Setiembre 5, 2005
El ex-obispo de la diócesis de Santiago del Estero Juan Carlos Maccarone ha obligado a la sociedad argentina, con el escándalo que lo envolvió en las ultimas semanas, a una revisión de temas que van desde lo interno de la Iglesia Católica Romana (ICR) hasta el caudillismo político en el país y la complicidad de multimedios funcionales al sistema; todos, sin duda, temas espinosos y complejos.
Lamentablemente, tanto la lectura interna de la Iglesia Católica como la de los principales medios así como los estimables apoyos de otros sectores han dejado afuera, por ignorancia o con intención, una lectura crítica de la conducta de Maccarone desde la complejísima estructura del poder y de género (siempre tan unidas)
La Iglesia Católica no ha condenado a su Obispo, ha calificado su conducta como "lamentable", se ha mostrado "sorprendida" y "dolida" pero ha apoyado al prelado convencida de su humildad y arrepentimiento (cosa que no dudaremos).
¿Cuándo Maccarone se arrepintió públicamente? Es cierto que renunció y pidió disculpas pero luego que el video filmado en la intimidad dejó al descubierto una situación que llevaba por lo menos 4 años.
¿Cuando la relación sexual la tiene un obispo no es pecado para la ICR? ¿qué dirían ante una conducta similar si la protagonista fuera una mujer? No debemos olvidar que la Iglesia de Roma condena cada vez con más fuerzas situaciones de la vida privada de mujeres (anticoncepción, abortos, divorcios) mientras se apresura a separar en casos como éste el ámbito público de lo privado.
El obispo en cuestión fue, sin dudas, un defensor de vastos sectores de la sociedad santiagueña de los abusos de poder del "juarismo" y sus aliados. ¿Justifica este accionar cualquier cosa?
Sabido es que cuando una persona, un/a cristiano/a afirma vivir con los valores de un evangelio social está más expuesto a la condena, al ataque de quienes detentan el poder. Asombra que un sacerdote de tantos años no pudiera visualizar los riesgos para su vida en una sociedad tan conservadora.
¿Podemos pensar que Maccarone no tomó conciencia de lo que la relación con un joven de 19 años (cuando comenzó la relación) significaba?
Alfredo Serrano, el joven en cuestión, obró mal siendo usado seguramente por otros sectores de poder mientras se debatía en la pobreza de una de las regiones más castigadas del país.
La condena está sobre él y ha sido expuesta en todos los medios con nombre y apellido. Nada podrá sacarle el estigma, pero mucho antes de que alguien con poder pusiera su vista sobre él para tramar la caída del Obispo (si es que fue así) Serrano fue víctima de un señor que puso la mirada sobre sus 19 años y lo tomó para sí abusando de su condición de hombre, rico (o sin apuros económicos) e influyente.
El esquema clásico del abuso del poder se repite casi sin error en la relación desigual del obispo Juan Carlos Maccarone con el joven taxista.
El abuso de poder y la violencia que esa actitud conlleva comienzan cuando dos personas en desiguales condiciones se encuentran. ¿Qué más le falta a la historia de Maccarone? ante esta certeza todos los demás datos son irrelevantes.
Podemos continuar debatiendo sobre quién está libre de pecado para tirar la primera piedra y seguramente nadie podrá ni corresponde hacerlo, pero sí podemos y estamos obligados y obligadas a releer las historias desde una mirada que comprenda más de una perspectiva.
No es casual que el sistema patriarcal argentino saliera a suavizar el ataque al Obispo; ¿dónde estaban ellos cuando en la vecina provincia de Jujuy se debatía el juicio a Romina Tejerina, la joven que fue violada, embarazada y que luego dio muerte a su bebé? Sólo se oyeron voces de condena de la Iglesia y en otros sectores y quienes salieron a defenderla fueron mujeres.¿Casualidad? creo que no.
En un caso el violador ni es nombrado porque la victima es una muchacha pobre, en el otro el hombre es defendido a ultranza, víctima de tramas secretas.
El abuso de poder se esconde detrás de historias mínimas y tantas veces quien es levantado como víctima mucho antes se ha constituido también en victimario.
Que el Señor de la Vida y la Verdad nos ayude a salir en la defensa de las verdaderas víctimas de los sistemas de poder y del patriarcado.
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Claudia Florentín, pastora de la Iglesia Evangélica Reformada de Buenos Aires (IERBA), y directiva de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC-Región América Latina).

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