Iglesias ¿"reservas éticas”?
Jonathán Pimentel, SAN JOSÉ, , Agosto 28, 2005
Estas líneas intentan discutir de forma introductoria la idea – concepto eclesiológico que intenta identificar Taxi Heathrow Airport a las iglesias como “reservas éticas”. Esta discusión ha de comprenderse como parte del esfuerzo organizativo del CLAI. El tema de las iglesias como “reservas éticas” fue asignado por CLAI a la región mesoamericana como eje central de su discusión previo a su asamblea general.
Introducción
Las iglesias no son, sin más, reservas éticas – lo que sea que esto signifique - ; únicamente pueden serlo en tramas socio-históricas específicas.
Es en medio de redes vitales donde la iglesia realiza opciones éticas. Por ello es necesario un mayor esfuerzo analítico – conceptual por delimitar lo que procuramos comunicar con la frase “las iglesias como reserva ética”.
Es menester explicitar la cercanía o no que puede tener tal planteamiento con alguna visión vanguardista – redentorista. Igualmente, es necesario, ubicar dicho planteamiento en el escenario amplio de la pluralidad de luchas y resistencias de diversos grupos en Mesoamérica.
En suma, se trata de pensar las iglesias en tramas específicas y a partir de esa ubicación, plantear qué entedemos y cómo es posible que las iglesias sean reservas éticas.
Una precisión más: cuando hablamos de “iglesias”, nos referimos en concreto a seres humanos; y los seres humanos no son. Se producen o autoproducen y lo hacen mediante tramas sociales que pueden materializar relaciones, instituciones y lógicas de discriminación cuya reproducción se realiza mediante dominaciones.
Contextualización
En estas tramas socio-históricas se construyen y reconstruyen algunas luchas transversales. Es decir no están limitadas a un país. Por supuesto, se desarrollan más fácilmente y con mayor extensión en algunos países que en otros; pero no están confinadas a una particular forma de gobierno político o económico.
El objeto de estas luchas es el carácter y los efectos del poder. Por ejemplo, no se critica la existencia de centros educativos, sino porque ejercen un poder descontrolado sobre los cuerpos y las mentes de las personas, su salud y su vida.
Muchas de ellas son luchas inmediatas por dos razones. En estas luchas, las personas critican instancias de poder que están cerradas para ellas, las cuales ejercen su acción sobre los seres humanos y la naturaleza.
No van detrás de algún “enemigo principal”, sino del enemigo inmediato. No esperan encontrar una solución a sus problemas en una fecha futura (esto es, por ejemplo, fin de la lucha de clases, aunque no se debe perder esto de vista).
Hay que decir, no obstante, que estas luchas poseen importantes alcances revolucionarios, por ejemplo mujeres y pueblos originarios mesoamericanos. Los rasgos más específicos de estas luchas, a mi parecer, son los siguientes:
a) Son luchas que cuestionan el estatus de la persona: por un lado, afirman el derecho a ser diferente y subrayan cada cosa que no nos permite ser auténticamente humanos. Por otro lado, atacan cada cosa que separa a la persona, rompen sus vínculos con los demás, quiebra la vida de la comunidad, fuerzan a la persona a encerrarse en ella misma y lo atan a su propia identidad de forma constrictiva.
Estas luchas sostienen heroícamente la siguiente tesis: una existencia humana satisfactoria es posible en relaciones de mutuo reconocimiento entre seres humanos y el cosmos.
B) Existe una oposición a los efectos y carácter del poder que está ligado a discriminaciones y dominaciones. Es decir, una oposición hacia las representaciones mistificadoras impuestas a las personas, la imposición de identificaciones.
Finalmente, todas estas luchas giran en torno – al menos – a una cuestión ¿quiénes somos? Son un rechazo del estado de violencia ideológico y económico que ignora que somos personas. Se trata, de cuestionar – y esto es lo más importante – la forma o carácter del poder.
Y en última instancia de procurar la autodeterminación de cada cual, incluyendo la capacidad de los seres humanos para pensarse a sí mismos, aún en condiciones que la organización humana no determina enteramente. Una palabra aclaratoria:
La manifestación, el grito, la protesta, la irritación, la lucha callejera, la organización incipiente o desarrollada, constituyen ya la alternativa, si se la mira como proceso. La protesta, incluso bajo sus formas más espotáneas, es propuesta. Para los sectores populares no existe protesta sin propuesta. La propuesta es el No, insuficiente para construir, pero necesario para combatir, aglutinar, convocar y organizar radicalmente.
¿Las iglesias reserva ética?
A partir de esta contextualización mínima, sugiero la siguiente tesis, que estimo una “condición de posiblidad” para que las iglesias sean “reservas éticas”: las iglesias deben procurar rechazar identificaciones y construir identidades, y luchar por construir tramas sociales liberadoras.
Sus prácticas deben ligarse entonces no a la adaptación o la mejoría de lo que existe (aunque ello puede ser parte de su estructuración programática,), sino a su transformación radical – en muchos casos, por supuesto, de las iglesias mismas - .
La actitud de las iglesias – que se desean reservas éticas – se asocia así con el origen, con la posiblidad de gestar y gestionar lo enteramente nuevo (Isaías 66), con la esperanza jesuánica de que resulta posible y necesario construir socialmente lo enteramente nuevo.
Me parece que, sólo en la medida que las iglesias posean esta espitualidad pueden constituirse “reservas éticas”. Otro reto para las iglesias – al que poco a poco se le hace frente - , es decir para las personas que las constituimos, es:
1) teorizar y pensar las violencias o dominaciones; 2) organizarse contra ellas y las situaciones que las expresan; 3) subvertir las culturas de la violencia y dominación constituyéndose, en cuanto iglesias, como espacios de encuentro, reconocimiento y reintregación (personal, social).
Conclusión
Pienso que en Centroamérica es necesario aspirar a lo radicalmente nuevo. Por el acompañamiento o no de esa aspiración deben juzgarse todas las iglesias.

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