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Jueves 7 de Junio, 2007

Maccarone y Robertson

Aldo Etchegoyen, BUENOS AIRES, Argentina, Agosto 25, 2005

En estos días desde el escenario religioso hemos recibido dos noticias impactantes. La renuncia de Taxi Heathrow Airport monseñor Juan Carlos Maccarone, un auténtico servidor de los pobres y  a quien tuve la grata oportunidad de conocer personalmente. Por otro lado las declaraciones del predicador Pat Robertson, millonario empresario de la religión, pidiendo  el asesinato  del presidente Hugo Chávez como enemigo peligroso de EE.UU.  

Lo curioso  es que sugiere hacerlo “económicamente”, podríamos pensar que de la misma forma rápida y efectiva , con una certera bala, como sucedió años atrás con monseñor Oscar Arnulfo Romero en El Salvador. “No necesitamos otra guerra de 200 mil millones de dólares para deshacernos de un dictador autoritario… Es mucho más fácil encargar a un agente clandestino y terminar con el problema”.

Dos noticias de especial contenido, la primera que ha despertado sentimientos encontrados dado el motivo de la renuncia, la filmación de un video íntimo y que es el caso de un hombre que mostró una firme autenticidad en su compromiso evangélico.

La segunda noticia trata de un soberbio que, desde su  poderoso trono y limpio de pecado  pide que  sean arrojadas piedras contra alguien que molesta a los intereses imperiales.

Para completar el marco,  Donald Rumsfeld, secretario de Defensa estadounidense, afirmó: “El Pentágono no hace ese tipo de  cosas, va contra la ley”. Vale la pregunta  ¿qué ley?, ¿la misma que dio el visto bueno a decenas de invasiones de EE.UU en Centroamérica y el Caribe?, ¿la misma que hoy  Rumsfeld reclama para los marines en calidad de inmunidad para delitos fuera de su país?, ¿la misma que aplica tortura a presos en Guantánamo? ¿la misma que ha llevado a la muerte a más de 100.000 personas en Irak?.

Dos noticias, la primera en relación a un hombre que, en su debilidad procede con dignidad; la segunda de un llamado predicador al servicio del poder opresor que muestra su ignorancia  sobre el contenido de La  Biblia cuando dice  “no matarás”.

Dos noticias, la primera que refleja humildad y capacidad de asumir  las consecuencias de sus actos, la segunda que manifiesta la soberbia del peligroso poder que pisotea la vida, la verdad, la justicia y toda dignidad humana.

Francamente, me quedo con la primera. Ya se han arrojado  demasiadas piedras.

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Aldo M. Etchegoyen, obispo emérto de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA) - Agosto 24 - 2005