Iglesia Católica promoverá Semana de Defensa de la Vida
SAO PAULO, Brasil, Agosto 19, 2005
La Iglesia Católica va a celebrar el Día del Niño/Niña por Nacer, el 8 de Taxi Heathrow Airport octubre próximo, en el contexto de la Semana de Defensa y Promoción de la Vida, cuando promoverá debates, reflexiones y propuestas concretas en defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
La decisión fue tomada en la 43 Asamblea General de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), reunida en Itaicí, São Paulo, del 9 al 17 de agosto. La propuesta consta en la "Declaración sobre exigencias éticas en defensa de la vida".
Los obispos brasileños también quieren fortalecer las pastorales sociales, en particular la pastoral del menor, y apoyar a madres y familias en dificultades o en situación de riesgo; sensibilizar a las familias para el padrinazgo a distancia, de modo que el niño o niña pueda permanecer con su familia biológica; así como constituir comisiones diocesanas de Defensa de la Vida.
La declaración enfatiza que "el derecho a la vida precede a cuaquier otro derecho" y reclama que el grupo religioso más numeroso en Brasil, la Iglesia Católica, sea cercenada, en una sociedad pluralista, en su derecho de participar en los debates, comisiones y otros mecanismos usados por los poderes públicos para consulta a la población, sobre todo en temas que afectan la vida y la dignidad de la persona humana".
Los obispos expresan inquietud con una serie de iniciativas del Ejecutivo, como la distribución masiva de preservativos, productos abortivos, tipo dispositivos intra-uterinos y píldoras del día siguiente. Decisiones del Poder Judicial, como la autorización de abortos en caso de fetos portadores de anencefalía, también desagrada a los prelados brasileños.
"Cuando los poderes públicos, con quien la Iglesia desea contribuir, están limitados por visiones reduccionistas de la dignidad humana y de la ética, el hombre y la mujer pasan a ser considerados como simples objetos de intereses políticos y económicos y no un fin en sí mismo", dice la declaración.
En otro documento, bajo el título "Rescatar la dignidad de la política", los obispos brasileños reconocen que la crisis instalada en el país, motivada por las denuncias de corrupción, "está llevando al pueblo al descrédito de la acción política, en contraste con las expectativas de cambios suscitadas en los últimos años".
El texto de la Asamblea de la CNBB agrega que la política, cuando está al servicio de la justicia y del bien común, es "una forma sublime de practicar la caridad". Destaca la necesidad de buscar las raíces históricas "de la perversa cultura de la corrupción implantada en el país" y pide al pueblo recuperar la esperanza, concretizándola en compromisos de participación política.
Los obispos afirman que los pobres son las grandes víctimas de la crisis y creen que el momento es propicio para la realización de una profunda reforma política y de purificación, que contribuya a la construcción de un Brasil justo, solidario, democrático y respetuoso de la vida y de la ecología.
Expresan su apoyo a la medida de prohibir el comercio de armas de fuego y de municiones, y demandan a los cristianos y a personas de buena voluntad a votar por el "sí" en el referendo nacional, programado para el 23 de octubre.
La CNBB alerta, sin embargo, que prohibir el comercio y el uso de armas es un paso decisivo, mas no suficiente. "Además de la Seguridad Pública, es indispensable educar para la paz y la defensa de la vida, a través de prácticas de no-violencia activa", señala.
El lunes 15, la Asamblea de la CNBB suspendió sus deliberaciones para una celebración ecuménica, presidida por dom André de Witte, de la Comisión Episcopal Pastoral para el Ecumenismo y el Diálogo Inter-Religioso.
Participaron en la celebración ecuménica el presidente del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Brasil (CONIC), obispo metodista Adriel de Souza Maia; el pastor sinodal Rolf Schünemann, de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil (IECLB); el obispo Celso Franco, de la diócesis anglicana de Río de Janeiro; dom Hiroshi Ito, obispo de la diócesis anglicana de São Paulo; representantes de las iglesias Ortodoxa de Antioquía, Apostólica Armenia y de la Coordinadora Ecuménica de Servicio (CESE). (490/2005/cat/vc/eb).

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