El fundamentalismo aplica las reglas del absolutismo comunista, dice teólogo
Bernardo Campos, SAN JOSÉ, Costa Rica, Julio 29, 2002
Se puede decir que el fundamentalismo es una especie de comunismo religioso, pues aplica la misma lógica del Comité Central que seguían los antiguos regímenes de la Unión Soviética o Hungría, señalo el teólogo alemán Enrique Schafer en declaraciones a ALC.
Schafer, profesor de la Universidad Bíblica Latinoamericana, dijo que el fundamentalismo se basa en dos premisas. Primero, que su posición es la única válida, pues les ha sido comunicada directamente por Dios. Creen tener el plan de Dios en sus mentes. Y en segundo lugar quieren imponer su propia posición a toda la sociedad.
Hay algunas iglesias, llamadas cristianas, que practican este modo de ver y siguen las reglas del régimen de un Comité Central, anotó.
Acotó, sin embargo, que considerar a todos los pentecostales como fundamentalistas es una exageración y un error. Hay que distinguir las distintas formas de pentecostalismo. Personas que se encuentran en situación desesperada, difícil, que buscan afirmar su propia dignidad, es natural que digan que Dios está con ellos y que esperan la segunda venida de Cristo.
Con esta actitud buscan afirmar su dignidad, que les es negada por la sociedad en que viven.
En cambio hay otras personas, que ganan miles de dólares, señaló, que dicen que Dios justifica la prosperidad. Y afirman que la pobreza existe porque esas personas tienen maldiciones ancestrales, raíces de maldad y están poseídas por los demonios.
Estas personas son definitivamente fundamentalistas, porque buscan excluir a otros de los beneficios que ellos tienen. Este es un abuso de la religión, que me parece que constituye una de las más peligrosas herejías existentes en el cristianismo en la actualidad, opinó.
Indicó que en ciertos sectores del catolicismo y del protestantismo histórico existen posiciones fundamentalistas. Pero no se puede decir que el catolicismo o el protestantismo son fundamentalistas. El fundamentalismo siempre esta relacionado con el uso del poder.
En realidad, esa pretensión de conocer lo absoluto la encontramos en el cristianismo y en el islam, que son las únicas religiones que desarrollan verdaderos fundamentalismos. En contraste, el hinduismo y el llamado fundamentalismo judío son movimientos que tienen que ver con la reafirmación de identidades nacionales, a veces con medios violentos.
El fundamentalismo político del siglo XIX en Estados Unidos, fue una estrategia de la clase media alta, pero va contra la historicidad relativista, según la cual todas las naciones son iguales.
El pensamiento relativista es débil, porque siempre tiene que autojustificarse, pero funda una corriente de la modernidad, que es la modernidad democrática. En Estados Unidos observamos un crecimiento de la última en detrimento de la otra.
Esto conduce a que no se acepte que los organismos internacionales creados, como las Naciones Unidas o la Corte Penal Internacional, tengan autoridad interpelativa sobre Estados Unidos. La modernidad tecnocrática no acepta que Estados Unidos sea democrática y relativamente igual a las demás naciones. Se trata de un fundamentalismo político muy fuerte, agregó.
Es fundamentalista la frase usual en medios religiosos "God and my Country" (Dios y mi país) , que busca identificar a Estados Unidos con la última realización de la voluntad de Dios, concluyó Schaffer.

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