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Jueves 26 de Mayo, 2005

Economista propone revisión del concepto de progreso

Edelberto Behs, SAN LEOPOLDO, Brasil, Mayo 17, 2005

Es necesario revisar profundamente el concepto de progreso y el tipo de sociedad que se Taxi Heathrow Airport pretende construir, sostuvo el economista y profesor Gilberto Dupas en la apertura, anoche, del Simposio Internacional "Tierra habitable: un desafío para la humanidad", que la Universidad del Valle del Río dos Sinos (UNISINOS) celebra del 16 al 19 de mayo.

En un análisis de los efectos de la lógica del capitalismo global y de la trayectoria humana en el campo del saber científico, Dupas lamentó que los rumbos de la ciencia no sean controlados por la sociedad.   Desafió a los jóvenes a ser agentes del proceso de transformación, imprescindible para el futuro del planeta Tierra que sufre las consecuencias de la acción tecnológica desenfrenada de los seres humanos.

"Actuamos como si la especie humana estuviese garantizada. Cada avance tecnológico es una prótesis artificial que introduce riesgos de largo plazo", destacó el profesor de Política Económica de la Universidad de São Paulo (USP).

Dupas, también presidente del Instituto de Estudios Económicos e Internacionales (IEEI), autor de varios livros, entre ellos "Atores e poderes na nova ordem global", propuso el desarrollo de nuevas formas que legitimen las dimensiones del progreso con vista a  garantizar la sobrevivencia de la humanidad y para que los seres humanos se mantengan radicalmente humanos.  "!Nosotros somos los únicos actores!", enfatizó.

La fragilidad de sociedades que usufructúan los resultados proporcionados por la tecnología es tan grande que si fuera cortada la energía eléctrica de una gran ciudad norteamericana por un período largo el sistema entraría en colapso y probablemente centenas de personas morirían.  Pero ese mismo problema no produciría ninguna repercusión a una tribu aborigen de Australia, dijo.

Dupas criticó al neoliberalismo que se aprovecha de la globalización para librar al capitalismo de responsabilidades laborales y sociales. "El capital es cosmopolita, los grandes jugadores de fútbol y los astros son cosmopolitas, pero los trabajadores, la mano de obra barata, quedan en su lugar de origen. Elos no tienen entrada en la globalización", afirmó.

 En los últimos 20 años, el porcentaje de pobres en América Latina pasó de 41 a 44 por ciento.  En números absolutos eso significa que hace dos décadas existían 136 millones de latinoamericanos que vivían bajo la línea de pobreza y hoy son 230 millones de pobres.

Analizando los datos mundiales, ese número es más impresionante aún.  El contingente de personas que vive con menos de dos dólares por día pasó de 11 a 23 por ciento de 1987 a 2001.

La situación precaria de empleo genera gran ansiedad en trabajadores de todas las latitudes. La mitad de la población latinoamericana está en la informalidad y crece la sensación de que el Estado no tiene más responsabilidad sobre la oferta. Las personas tienen que "inventar"  su empleo.

La degradación de la lógica del capitalismo internacional es evidente aún en los Estados Unidos. La empresa norteamericana más grande es la Wal Mart, que factura la mitad del producto bruto interno brasileño, emplea 280 mil funcionarios, y paga un salario promedio de 19 mil dólares/año, cuando la línea de pobreza en el país está ubicada en 18 mil dólares/año.

El Estado se muestra incapaz de resolver el problema de la pobreza y las empresas trabajan en el espacio de la responsabilidad social, sin expectativa de resolver la cuestión de la exclusión. El Estado, dijo Dupas, es incompetente hasta para cortar la grama de plazas y parques y permite que empresas cuiden de los espacios públicos a cambio de una placa ubicada en los jardines anunciando la adopción de ese lugar.

El profesor Dupas abordó el tema de los medios de comunicación y mostró el dilema en el cual está inmerso la humanidad.  Hay un control oligopolizado de la producción de bienes culturales. La cultura devino en publicidad y las corporaciones ocuparon el espacio público y lo transformaron en espacio publicitario, con centenas de outdoors, placas, anuncios y logomarcas que se destacan en las calles, avenidas y carreteras.

La tecnología también acabó con el espacio privado. La vida privada y la vida profesional se confunden. "Hace 15 años, no teníamos el teléfono celular y vivíamos muy bien", puntualizó. La tecnología de la información reduce el espacio de manifestación de las personas. Por ello los jóvenes van a expresarse en la marginalidad,  pintando muros o invadiendo sistemas de computadores.

La técnica a servicio del capital es una gran devoradora de puestos de trabajo. En el mundo globalizado, dijo, la ciencia es el centro y el científico el sumo sacerdote. "Solo importa el hacer, por qué hacer  no interesa", afirmó.

Dupas se refirió al pensador alemán Hans Jonas (1903-1993), autor del libro "Técnica y  responsabilidad: reflexiones sobre las nuevas tareas de la  ética". Para Jonas, "las premisas técnicas hasta hoy conocidas ya no son más válidas".  Pero es necesario saber, definió Jonas, cómo la técnica moderna afecta a la  humanidad en su acción. Ninguna ética anterior tenía que tener en cuenta la condición global de la vida humana o la existencia de la especie.

El profesor de la USP propuso una nueva teoría de la responsabilidad para formular una nueva ética. La humanidad no está apenas bajo el poder de exterminio de la bomba atómica. La ingeniería genética puede acabar con las características de la propia especie humana. Es necesario, entonces, revisar el concepto de progreso y construir una nueva ética, definió.

Dupas confesó el fracaso de su generación. "Estamos entregando a nuestros hijos y nietos un mundo más injusto y más pobre", admitió. Dijo que la tolerancia y la hospitalidad son temas centrales del mundo contemporáneo. "!Cómo es difícil soportarnos unos a otros, los diferentes, en la Tierra que viene a ser nuestra única morada!", afirmó. Mas esa es la alternativa que resta a los seres humanos, si pretenden continuar siendo humanos. (278/2005/ecu/sp/eb).


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