![Samuel Kobia, secretario general del CMI, predicando en el culto de clausura. [Foto: peter Williams - CMI]](/picture/Kobia_-_Atenas_2_76a139.jpg)
Kobia: El mensaje de Pablo sobrevivió y transformó las vidas de millones
Manuel Quintero, ATENAS, Grecia, Mayo 16, 2005
Si Pablo volviera a nuestro mundo hoy, no dudaría en repetir aquellas palabras con las Taxi Heathrow Airport que inició su discurso a los atenienses en el Areópago: "Me doy cuenta de que ustedes son muy religiosos". Solo que, a diferencia del año 51 de nuestra era, los atenienses de ahora, como mucha gente en todo el planeta, adoran otros ídolos; entre ellos, de manera especial, a Mamón.
"En esta época de globalización económica se ha elevado el dinero al rango de ídolo: sin él, no eres nada, y por él se intercambian y venden hasta los seres humanos", dijo el Rev. Dr. Samuel Kobia, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), en el sermón que clausuró, ayer, la décimo tercera Conferencia Mundial de Misión y Evangelización.
El sermón del Dr. Kobia tuvo como escenario el célebre Areópago, una colina de 113 metros de altitud, al noroeste de la Acrópolis, considerada sagrada por los antiguos habitantes de la ciudad, por ser el lugar donde se reunió por vez primera el concilio ateniense.
El capítulo 17 del libro de los Hechos narra la aparición de Pablo ante el concilio del Areópago para explicar la nueva doctrina que él enseñaba, el más importante de los sermones del apóstol en su segundo viaje misionero.
"Los filósofos epicúreos y estoicos despreciaron a Pablo, preguntándose qué es lo que aquel charlatán estaba intentando decir. Pero, con el poder del Espíritu Santo, aquel charlatán no sólo los rebatió, sino que su mensaje sobrevivió para transformar las vidas de millones de personas en todo el mundo", dijo el Dr. Kobia.
El secretario general del CMI llamó a los participantes en la Conferencia a emular al apóstol Pablo y proclamar "con audacia las buenas nuevas, incluso cuando esto signifique enfrentarnos a los poderes y principados de nuestro tiempo; incluso cuando signifique decir la verdad al poder; incluso cuando signifique asumir riesgos al superar la violencia y todas las demás formas de opresión y discriminación en nuestras comunidades."
"Al abandonar este lugar, este lugar tan especial, el lugar santificado donde estuvo Pablo y desde el cual proclamó la buena nueva del Cristo resucitado, acojamos con benevolencia la generosidad de Jesús que derrama su espíritu sobre el mundo que necesita un salvador", concluyó.
El culto de envío se inició con una procesión a lo largo de Dionisio Areopagita, la calle peatonal pavimentada que conduce hacia el Areópago, donde los participantes fueron recibidos por un coro de niños y jóvenes griegos ortodoxos.
Cuando las primeras sombras de la noche ateniense se abatían sobre el Areópago, los cristianos de más de cien países congregados por la Conferencia unieron sus voces en un cántico griego ortodoxo de la Pascua: Théfte lávete fos: "Ven a recibir la luz y glorifica al Cristo que resucitó de entre los muertos".

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