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Viernes 27 de Mayo, 2005

Iglesias evangélicas preocupadas por violación de la laicidad del estado

MONTEVIDEO, Uruguay, Mayo 2, 2005

En carta dirigida al presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, la Federación de Iglesias Evangélicas del Taxi Heathrow Airport   Uruguay (FIEU) expresó su preocupación porque con ocasión de la muerte del papa Juan Pablo II se violase el principio constitucional de separación entre la Iglesia y el Estado.

Lejos está de nosotros crear dificultades a su Gobierno, pero creemos que la crítica honesta y el expresar  nuestro pensamiento es una forma de enriquecer el diálogo y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y plena, dice la FIEU.

Recuerda que la separación entre el Estado y la Iglesia Católica, a principios del siglo veinte, sigue siendo una de las insignias más sobresalientes de la sociedad uruguaya, que le ha dado prestigio y reconocimiento internacional.

Empero observamos, agrega, "con inmensa tristeza y preocupación, cómo frente al fallecimiento del papa Juan Pablo II, la separación entre la esfera civil y la religiosa ha sido desplazada, por la vía de los hechos, hacia un modelo de Estado confesional".

Aparte de la distorsión mediática de la realidad, queremos puntualizar dos de los hechos acaecidos en esta atmósfera, dice la misiva.

Primero, la misa organizada por la Embajada del Uruguay ante la Santa Sede en la Iglesia Dei XII Santi Apostoli, en Roma. Una embajada es una extensión del territorio nacional y representación del Estado, por lo cual,  no podemos menos que ver dicho  acontecimiento como una falta de respeto a la ciudadanía uruguaya y más aún si hubiere sido la propia Embajada quien tomó la iniciativa de esta celebración de una actividad religiosa particular.

El segundo hecho, dice, es el traslado de la estatua de Juan Pablo II, propiedad de la Iglesia Católica, de un predio privado a un lugar público.

Estamos en un Estado laico, desde el cual no podemos menos que plantear nuestra disconformidad con este hecho, considerándolo una violación al espíritu de respeto en el marco de la laicidad que queremos vivir todos los uruguayos y uruguayas.

Los símbolos religiosos, fuera de los predios propios de sus respectivas iglesias o instituciones y colocados en lugares públicos, atentan contra la libertad de conciencia y la laicidad del Estado, minando sutil pero profundamente la convivencia social, escribe la  FIEU.

Por otra parte, la cruz es representativa de todo el cristianismo, así que, al colocar junto a ella la estatua de un Papa, reduce su simbología a una parte de la cristiandad, lo cual consideramos una seria modificación de su valor representativo, anota.

Con todo respeto señor presidente Vázquez, dice la carta, debe comprenderse que vivimos en un país que cuenta también con otras iglesias, credos y del invalorable aporte del libre pensamiento y la libre expresión  y que, acciones como las mencionadas. aparecen confundiendo la esfera civil y religiosa, privilegiando un modelo de estado confesional.

La carta está firmada por el reverendo Oscar Bolioli, presidente de la FIEU y el reverendo Armin Ihle, vicepresidente y por representantes de la Confraternidad de Iglesias Evangélicas Menonitas, Congregación Evangélica Alemana de Montevideo (IERP), Ejército de Salvación, Iglesia Evangélica Luterana Unida, Iglesia Evangélica Valdense  del Río de la Plata, Iglesia Metodista de Uruguay, Iglesia Pentecostal Naciente y Primera Iglesia Evangélica Armenia.


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