Empieza el período previo al cónclave
ROMA, Italia, Abril 8, 2005
Encerrados en un triple ataúd, de plomo, ciprés y nogal, los restos de Karol Wojtyla, Taxi Heathrow Airport papa Juan Pablo II, descansan desde hoy en las Grutas del Vaticano, en el lugar donde estuvo el ataúd de Juan XXIII, y entretanto, se inició el período de nueve días en que los cardenales encargados de elegir su sucesor toman conocimiento de los negocios de la Iglesia Católica mundial y reflexionan sobre por quién votar.
La misa de exequias, esta mañana, en la Plaza de San Pedro, fue seguida por más de un millón de personas, entre las que estaban jefes de Estado y de gobierno, entre ellos los presidentes George Bush, de Estados Unidos y Luiz Inacio Lula Da Silva, de Brasil, así como una decena de líderes de las iglesias ortodoxas y de las iglesias protestantes.
El lunes 18, cuando los 117 cardenales electores, en su mayoría nombrados por el difunto pontífice, ingresen a la Capilla Sixtina y sean encerrados a cal y canto hasta que decidan quién será el nuevo Papa, se aplicará un ritual prescripto por Juan Pablo II el 22 de febrero de l996 con la Constitución Apostólica Universal Dominici Gregis (Pastor del rebaño universal).
Esa constitución eliminó la elección por aclamación o inspiración, es decir por consenso o por compromiso, es decir por acuerdo previo. Ahora sólo es posible por votación. También estableció que solamente pueden votar los cardenales menores de 80 años de edad.
Como la elección debe ser por mayoría calificada, es decir de dos tercios de los electores, el nuevo Papa necesitará reunir por lo menos 78 votos. Se realizarán cuatro votaciones diarias, excepto en el primer día, cuando solamente habrá dos.
Sin embargo, está previsto que después de tres días sin llegar a un acuerdo, se suspenderá las votaciones por un día. Luego el nuevo Papa puede ser elegido por mayoría simple, esto es 59 votos.
Para las elecciones se nombrarán tres cardenales escrutadores, tres encargados de recibir los votos de los enfermos en sus propias habitaciones y tres revisores.
Después de cada votación, las papeletas depositadas en una urna, son quemadas. Para que el público que espera en la Plaza de San Pedro sepa, si nadie alcanzó la mayoría requerida las papeletas son quemadas con paja mojada. Así sale humo oscuro, humo negro, indicativo de que no hubo acuerdo. Si se llega a elección, las papeletas también son quemadas, pero con paja seca y saldrá humo blanco.
Entonces solamente habrá que esperar a que el cardenal camarlengo se asome a la ventana y anuncie "papa habemus".

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