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Martes 14 de Diciembre, 2004

Dos equipos evangélicos de fútbol participan en tercera división

SANTIAGO, Chile, Abril 30, 2002

- Era inevitable, dos equipos evangélicos de fútbol, Hosanna y Cristo Salva,  se enfrentaron en Taxi Heathrow Airport un partido oficial del torneo  de tercera división del balompié chileno, en el estadio Municipal de San Bernardo, una localidad al sur de Santiago.

Hosanna empezó a participar en el fútbol oficial en 1996, convirtiéndose en el primer club cristiano de América que competía en un campeonato reconocido por la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), según informó el Servicio de Noticias Integridad. El partido con Cristo Salva se jugó el 4 de abril último.

El fundador de Hosanna fue el pastor Italo Frígoli, que en 1990  tuvo la visión de crear un equipo para que los jóvenes de las iglesias evangélicas tengan donde jugar. Solamente en 1996 logró reunir los requisitos para inscribir al cuadro en el registro oficial del futbol.

En 1998, Hosanna ganó su primer campeonato nacional, ascendiendo de cuarta división a la tercera división. Hosanna fue reconocido por la prensa nacional como el "fenómeno social de la década", anota Integridad.

La visión de Hosanna va más allá de los estadios. Su labor evangelística incluye clínicas de fútbol para niños y eventos "no a la droga" en las escuelas del país. Además administra un centro de rehabilitación para jóvenes con problemas de drogas, la Casa del Alfarero, en Calera de Tango.

El club Cristo Salva es un producto del Hosanna. El ex entrenador de este último, Luis Alberto Ramos, fundó el club en el año 2000, con una visión distinta en cuanto a la evangelización.  En el 2001, logró el sub campeonato de cuarta división y por consiguiente ascendió a tercera división.

En el histórico encuentro del cuatro de abril, Hosanna jugó de visitante y entró a la cancha llevando una bandera cristiana. Después del saludo oficial, esa bandera fue entregada al capitán del club Cristo Salva, como símbolo de hermandad y unidad.

Fue un partido intenso, lleno de emoción, que terminó empatado a dos goles por bando.  Alguien comentó:  "justicia divina". Pero, sobre todo, destacó la deportividad y la ausencia de violencia y de roces en el encuentro. Tanto es así, que el árbitro del match felicitó a ambos conjuntos por su buen comportamiento y caballerosidad.


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