Cristianos se acercan al Domingo de Resurrección con profunda devoción
José Aurelio Paz, LA HABANA, Marzo 25, 2005
Cercanos al Domingo de Resurrección los evangélicos cubanos mantienen su fe en un Cristo vivo Taxi Heathrow Airport y presente, como manifestara el poeta español Antonio Machado en su poema La Saeta, que popularizara, años atrás Joan Manuel Serrat.
En los diferentes cultos por la Semana de Pasión que se celebran en toda la Isla, más que hacer énfasis en el aspecto espectacular de su agonía, se exalta a un Jesús como expresión de vida y esperanza abundantes para los pobres y los oprimidos.
Diversos dramas y cantatas sirven de elemento artístico a la representación de la vida del Maestro, mientras que el llamado Sermón de las Siete Palabras resulta elemento obligado en la liturgia de la conmemoración.
Por su parte la Iglesia Católica, como es habitual, repartió el llamado güano bendito; es decir, la hoja tierna y afilada del cocotero que, luego de haber sido santificada por el sacerdote de oficio, los creyentes sitúan como amuleto tras la puerta principal de sus casas.
Generalmente junto a una herradura y una mazorca de maíz quemado, en una expresión sincrética que mezcla las enseñanzas católicas con los ritos africanos.
Según las creencias populares, el güano mantiene protegida a la casa de maleficios; la herradura trae suerte y dinero a la familia; y el maíz es expresión del deseo que la comida no falte en el hogar.
Este 2005 y, por primera vez luego de 200 años de ausencia, las autoridades gubernamentales han permitido que la Procesión del Vía Crucis vuelva a realizarse en La Habana, haciendo parada en las 14 estaciones del camino de Jesús hacia la cruz; mientras diversas ceremonias tienen lugar a todo lo largo del país.
La razón exacta de que tal acontecimiento dejara de celebrarse en la capital cubana en la primera década del Siglo XIX, durante la colonia, se desconoce e historiadores locales investigan el suceso.
El evento recorrerá diversas esquinas de la Habana Vieja y culminará en la Iglesia del Cristo del Buen Viaje, donde se realizará un oficio conmemorativo.
La procesión, conocida como de las Estaciones de la Cruz o de la Vía Dolorosa, forma parte de las tradiciones hispanas venidas a la Isla, a principios del siglo XVII, a través de la orden de los Franciscanos que, llegados de España, cargaron también con sus tradiciones.
Por su parte las iglesias evangélicas, como parte de sus principios teológicos, comulgan con los versos del poeta sevillano cuando expresó: ¡Oh, no eres tú mi cantar/ no puedo cantar, ni quiero/ a ese Jesús del Madero/ sino al que anduvo en la mar!

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