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Domingo 3 de Junio, 2007

Antonio Otzoy, pastor presbiteriano de Guatemala
Antonio Otzoy, pastor presbiteriano de Guatemala

Cuaresma, Semana Santa 2005

Antonio Otzoy, CIUDAD DE GUATEMALA, Guatemala, Marzo 22, 2005

Estamos a las puertas de la celebración del mayor acontecimiento de la humanidad. La entrega Taxi Heathrow Airport de Jesús de su propia vida en beneficio de la humanidad, para rescatarnos a nosotros y darnos la libertad y la verdad.

Así quedaron neutralizadas las profundidades de la oscuridad y las garras de la muerte, para dar paso a la vida.

Nos inquietan los acontecimientos nacionales e internacionales que anteceden a la celebración de la Vida en comunión con Dios. Sobre todo aquellos hechos que muestran el cinismo y crueldad de algunas personas para someter a las demas a su dominio.

El hijo de Dios, Jesús, dice,  yo he venido para que disfruten la vida y lo hagan en abundancia. Por parte de los seres humanos, algunos en posición de autoridad local o internacional se comportan como tiranos y verdugos de sus  propios hermanos.

Dios en su misericordia nos ofrece la vida, y las autoridades o aquellas mujeres y hombres embrutecidos por el poder, ofrecen la muerte a quien  quieran y como quieran. Hermanos, el Creador nos inspira a vivir con plenitud y para ello habita entre nosotros.

En esta semana de reflexión y de comunión, busquemos la luz de la sabiduría que viene de lo alto. En Dios encontramos fortaleza para proseguir. Hermanos y hermanas, vivimos entre dos dimensiones opuestas, contradictorias y en pugna: la vida que Dios da y la muerte que las personas autoritarias nos  ofrecen.  Debemos tomar la vía de la luz y de la sabiduría, para que la vida fluya en estas situaciones y condiciones de muerte a que estamos sometidos.

El desarrollo de la vida activa y creativa se rompe con rapidez, con una sola mala noticia o la fuerza demoledora del engaño, sean estos en la vida sentimental o política. Así no más, sin mucho que hablar.

Así nos pasó aquí en Guatemala: en una semana se habló, se aprobó en el Congreso, lo sancionó el Ejecutivo y se publicó en el diario oficial el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

Las manifestaciones aparecieron, las tomas de carreteras, de las gobernaciones, con saldo de muertos y heridos entre los manifestantes; se organizó un "diálogo" entre gobierno y actores sociales con sus propuestas.

Todo quedó en una lista de 4 propuestas: 1) Que el Ejército y la Policía no intervengan en el recorrido de las manifestaciones; 2) la destitución inmediata del Ministro de Gobernación y del director de la Policía nacional; 3) que el gobierno se abstenga de publicar en el Diario Oficial el Decreto 35-2005, del acuerdo del TLC aprobado por el Congreso; y 4) que el Congreso saque de la agenda la iniciativa de Ley general de Concesiones y las reformas a la norma de Minería.

El rumbo que ha tomado esta situación, nos empuja a tratar de abordar un tren ya en marcha. Ya no podemos pensar que es mejor abordar el tren cuando está estacionado, para tener la oportunidad de encontrarle sentido, y tener tiempo en buscar y ubicarnos en posiciones que ofrecen mayor y mejor expectativa para nuestros sueños de vida.

Las mujeres y los hombres con esperanza, en Dios encontramos fortaleza  para proseguir.  No debemos permitir que ésta o cualquier otra situación nos roben la esperanza y sean excusas para terminar con nuestros sueños y fe. En una relación familiar o de pareja se puede llegar a buscar el espacio para decir: "Démonos un tiempo para revisar nuestra relación." Ësta frase es cruel, porque puede ser la antesala de un adiós... por siempre.

En otras áreas de la vida nos conduce a la pérdida del sentido de la vida y se constituye en un principio de debilitamiento y empobrecimiento intelectual, cultural y social.

Hermanos y amigos, no podemos permitirnos desfallecer o dejarnos morir en vida. No debemos perder el encanto de nuestra vida, pensemos que tendremos las noches con sus estrellas, los pájaros con sus cantos y nosotros a nuestros seres queridos.

Estamos en el momento de pensar que la vida fluye porque Dios está con nosotros. Es necesario vivir bajo la iluminación de Dios para que nuestra experiencia de vida no sea un martirio.

Hay muchas cosas que nos desilusionan, pero pasarán esos momentos difíciles y crueles. Es necesario dejar que el sol de nuestro entendimiento sea refulgente por la presencia de Dios, permitamos que vuelva la sonrisa en nuestro corazón y mente, entonces la desgracia provocada no nos tomará en sus tentáculos.

Nadie comprende la dimensión de nuestros problemas. No los podemos olvidar. Ninguno de los métodos que nos enseñaron pueden servir para mucho. Jesús desde su martirio nos convoca a mirar más allá de la desgracia y de la miseria e inhumano proceder de muchas personas en puestos de decisión.

¿Cómo se logra vencer la situación adversa? Con ayuda de Dios, no porque caen las ideas del cielo, sino porque Dios nos inspira por su Espíritu y por  medio de todo lo que nos rodea y no nos deja ser atrapados por las cosas negativas que están a nuestro alrededor.

Hay métodos que se pueden aprender, que de una u otra manera nos enseñan a ver, analizar y a actuar frente los problemas. Sólo Dios con su divino amor y poder nos da la fuerza en el espíritu, día a día nos conforta para sobrepasar la tortura de la desesperanza.

Dios nos permita ver un nuevo amanecer y trabajar para que en todo los órdenes de la vida hallemos lo nuevo e inspirador. Dios nos socorre en los momentos de lucha, de desesperanza y angustia, porque no deja que nada ni nadie estorbe la vida.

Dios nos comprende, "Recurran al SEÑOR y a su fuerza; busquen siempre su  rostro. Recuerden siempre las maravillas que ha realizado, sus señales,y  los decretos que ha emitido"(Salmo 105:4, 5. Nueva Versión Internacional).

Feliz semana, recordemos al autor de la vida que está con nosotros.

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Antonio Otzoy, pastor presbiteriano maya y miembro de la Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala (CIEDEG).