Volver al inicio

Jueves 3 de Noviembre, 2005

Pastora Juana Albornoz, presidenta de la Fraternidad Ecuménica, destaca la figura de Gladys Marín.
Pastora Juana Albornoz, presidenta de la Fraternidad Ecuménica, destaca la figura de Gladys Marín.

Despedida ecuménica a Gladys Marín

Sara Ossa, SANTIAGO, Chile, Marzo 10, 2005

Una multitudinaria despedida, que incluyó  una ceremonia religiosa ecuménica en la que participaron dignatarios católicos y evangélicos, brindó el pueblo de Chile a la dirigente del Partido Comunista de Chile (PCCH), Gladys Marín Mille, que en la madrugada del domingo 6 marzo dejó de existir, a los 63 años de edad.

En la ceremonia religiosa ecuménica en honor a la que  fue presidenta del Partido Comunista de Chile,  pero además incansable defensora de los derechos humanos e  inclaudicable luchadora por la verdad y justicia, participaron  monseñor Alfonso Baeza,  de la Vicaría Pastoral de los Trabajadores,  el pastor Pedro Zavala,  presidente de la Confraternidad Cristiana de Iglesias y la pastora Juana Albornoz,  directora de la Fraternidad Ecuménica,  entre otros.

 “Esta liturgia ecuménica es de gran significancia,  expresó la pastora Albornoz,  porque Gladys siempre tuvo respeto por las religiones. Ella entendió que Chile es un pueblo de tradición cristiana y estuvo muy cerca de los creyentes en una relación interreligiosa,  sin excluir a los no cristanos. Prueba de ello es que al inaugurar,  hace 5 años,  la sede central del Partido Comunista dejó una oficina para relaciones de Asuntos Religiosos”.

 “Con sus actuaciones,  llenas de esperanzas por un mundo mejor,  volvía a reencantar a la gente que había perdido la fe. Era la voz profética que anunciaba la justicia y denunciaba la injusticia y con ello despertaba las conciencias adormecidas de la sociedad chilena. Con su coraje y valentía traspasó las fronteras del país cuando se la condenó al exilio”, dijo la pastora Albornoz.

Ante la adversidad,  como la pérdida de su esposo Jorge Muñoz, que integra la larga lista de detenidos desaparecidos, y la separación de sus hijos,  siempre mantuvo en alto su lucha en defensa de los derechos humanos y su deseo de que nunca más en Chile se repitan las vivencias traumáticas como la que vivimos en el gobierno militar, subrayó.

Marín falleció víctima de un cáncer provocado por un tumor maligno en el cerebro,  identificado como glioblastoma multiforme, a pesar de que fue intervenida quirúrgicamente en Suecia y Cuba.  Sus restos fueron velados en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional,  lugar  que la vio nacer como parlamentaria y donde destacó siendo la diputada más joven de Chile. Su carrera política se interrumpió abruptamente con el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.

El Gobierno de Chile decretó 48 horas de duelo nacional y suspendió las actividades organizadas con motivo del Día Internacional de Mujer. En la Plaza de la Constitución,  frente a la casa de Gobierno, se realizó un significativo homenaje a esta emblemática mujer. Sin embargo, el cortejo fúnebre casi no pudo detenerse frente al monumento del ex Presidente Salvador Allende, porque la multitud impedía el avance hacia el Cementerio General, donde fueron cremados sus restos.

Durante dos días, hombres y mujeres de distintas edades y diversos sectores políticos, depositaron claveles rojos sobre su urna y entonaron canciones de Silvio Rodríguez e himnos emblemáticos como Venceremos. El secretario general del PCCH, Guillermo Teillier, dijo que el funeral fue "tal vez la actividad de masa, de fervor popular, más grande desde que cayó la dictadura".