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Jueves 16 de Setiembre, 2004

CLAI llama a globalizar la vida plena

Manuel Quintero, MONTERREY, México, Marzo 21, 2002

MONTERREY, mar 21 (alc). La delegación del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) que participó en la Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo en Monterrey emitió una declaración en la que llamó a los líderes mundiales a "globalizar la vida plena" y a poner "al mercado y al sistema financiero internacionales al servicio de todos y todas."

La declaración del CLAI, encabezada por su secretario general, pastor Israel Batista, reconoce el esfuerzo realizado por la Organización de Naciones Unidas al crear un espacio para dialogar sobre financiamiento para el desarrollo, pero afirma compartir las reservas de muchas iglesias evangélicas del continente respecto del documento "Consenso de Monterrey".

Esas reservas se deben, señala el documento hecho público el martes 18 de marzo, a la insuficiencia y ambigüedad de los planteamientos para solucionar las situaciones de injusticia e inequidad. Asimismo por "la afirmación de un modelo que invierte los valores de igualdad, solidaridad y responsabilidad, pervirtiendo la relación entre capital y trabajo promoviendo la usura, el ocio y la especulación".

A la luz del Consenso de Monterrey "los gobiernos de nuestros países parecen 'pordioseros oficiales' ante gobiernos de países desarrollados y organismos financieros internacionales carentes de sensibilidad humana", señala el pronunciamiento del CLAI. La declaración también critica "la falta de mecanismos e instancias efectivas para combatir y erradicar la corrupción y la impunidad".

La declaración del CLAI, organismo que agrupa a 150 iglesias evangélicas y organismos ecuménicos en América Latina y el Caribe, invita a los líderes mundiales a afirmar una serie de propuestas y principios éticos, entre ellos que el mercado no defina los proyectos de vida de nuestros países.

También postula que "todo crecimiento económico debe tener como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida de toda la sociedad, sin exclusiones" y que la globalización debe ser controlada mediante reglas claras y justas.

En consecuencia, el CLAI llama a "fomentar la democracia participativa en la toma de decisiones" y crear mecanismos de control y arbitraje a escala nacional que promuevan códigos de conducta que regulen las inversiones, los flujos de capital y los préstamos.

Propone asimismo "crear un organismo internacional de arbitraje y mecanismos de cancelación de la deuda externa".

El pronunciamiento evangélico se refiere de manera especial a "la urgente necesidad de cancelar la deuda a nuestros pueblos, a fin de propiciar su desarrollo social sostenible".

Pero a la vez aboga porque se investiguen "las raíces de las deudas contraídas" y que "los acreedores y deudores, tanto del Norte como del Sur, que irresponsable e ilegalmente contrajeron esas deudas, paguen las mismas".

En su fundación ética y teológica, el documento del CLAI recuerda que "los recursos naturales así como la transformación de los mismos están al servicio de todos los seres humanos" y que esos recursos "deben ser administrados con responsabilidad a fin de garantizar la vida digna a generaciones futuras".

También afirma que "el trabajo es la participación concreta al servicio del bien común y el dinero es un medio para valorarlo", por lo que resulta condenable la especulación financiera que ha llevado a la extrema pobreza a tantos países.

Concluye afirmando que "el reino de Dios es justicia y que la bendición del Creador será con aquellos y aquellas que oyen el clamor del pueblo". (fin/ecu/sp/mq/187/2002)


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