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Viernes 31 de Agosto, 2007

Leonardo Boff, teólogo de la liberación [Foto: Paulino Menezes/WCC & LWF ]
Leonardo Boff, teólogo de la liberación [Foto: Paulino Menezes/WCC & LWF ]

El ser humano es la propia tierra

Entrevista: Micael Vier B., PORTO ALEGRE, Brasil, Febrero 1, 2005

Defensor de los débiles y oprimidos, Leonardo Boff es uno de los principales promotores de Taxi Heathrow Airport la teología de la liberación.

Además es autor de más de 60 obras que abordan los temas de la teología, espiritualidad, antropología, filosofía y mística, Boff participó, en Porto Alegre, del 21 al 25 de enero, en el I Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL), que antecedió al V Foro Social Mundial (FSM).

Ante más de 200 teólogos de todo el  mundo,  Boff disertó  sobre “El  lugar y  posibilidades de la utopía hoy”

Durante el encuentro, declaró en exclusiva para ALC. Aquí sus declaraciones.

ALC: ¿De qué manera las religiones pueden colaborar para superar la crisis económica, social, política y ecológica que aflige a la humanidad?

BOFF: La naturaleza de las religiones es propiciar el amor, la solidaridad, la comprensión, la compasión hacia los que más sufren, con el más pequeño, y especialmente la reverencia a todo aquello que es sagrado.

En primer lugar, la  divinidad de Dios. También lo sagrado de la creación, porque cada cosa que existe y que vive merece existir, merece vivir. En la medida en que las religiones incentivan estas actitudes, son profundamente humanitarias, conducen al  diálogo, a la tolerancia y a sumar fuerzas para que las dimensiones de sombra y deshumanidad que marcan profundamente la historia no ganen hegemonía, no sean más fuertes que esos espacios  iluminados.

ALC: ¿Cómo puede el hombre rescatar los valores correspondientes al culto de la tierra y la familia?

BOFF: Respecto a la tierra es importante que el ser humano tenga conciencia de lo que  está presente en la palabra “hombre”. Hombre viene de homus, que significa tierra buena, tierra fértil. 

Nosotros somos hijos e hijas de la tierra. La tierra no está fuera de nosotros, la tierra está en nosotros. Diría algo más. El ser humano, el hombre y la  mujer, es la propia tierra, que en el proceso de su evolución en millones de años, llegó a un punto en que ella comenzó  a sentir, a pensar, comenzó a amar, comenzó a venerar.

Nosotros somos la tierra. Y defender la tierra es defendernos a nosotros mismos. La propia tradición bíblica piensa así, diciendo que el primer ser humano era Adán. Adán viene de Adaman, que en hebreo significa tierra buena, fecunda.

Entonces, el ser humano es la tierra, en la medida en que rescatemos esa memoria sagrada comprendemos que entre la tierra y nosotros no hay un foso, sino una profunda unidad.

Aparte de eso, la tierra es la única casa común que tenemos para morar. No tenemos otra. La tierra nos alimenta, nos proporciona agua, los frutos. Sin la tierra no somos nada, nacimos de la tierra y la tierra nos acoge  cuando morimos.

Entonces, la tierra es todo para nosotros y necesitamos unirnos a la tierra y no considerarnos fuera de ella , encima de ella, dominándola.

ALC: ¿Qué  representa el FSM para la construcción de un posible nuevo mundo?

BOFF: Este encuentro demuestra que existe una humanidad sensíble, indignada respecto a la situación actual de pobreza, miseria y devastación de la naturaleza.

El Foro indica que existe una sociedad civil mundial. No existe solamente una comunidad política de naciones. Existe una comunidad civil, esto es personas de muchas sociedades mundiales que tienen el mismo sueño, que tienen la misma perspectiva de actuar para que la humanidad sea más humana, para que distribuya mejor los bienes.

Este encuentro también  señala que no estamos condenados a vivir en el  actual estadio de barbarie, sino que es posible humanizar las relaciones y hacer que esta casa incluya a todos.

Porque no todo el mundo está dentro de la casa. Muchos están al margen, excluidos, muriendo de hambre, sin agua potable, sin medicinas suficientes, sin oportunidad de comunicarse con los otros seres humanos.

Por eso, el Foro Social  Mundial representa este gran sueño que tiene la  humanidad, una especie de concha acústica que recoge los gritos, las  demandas, los clamores y transforma todo eso en un mensaje para toda la humanidad. Por eso el FSM es tan importante como cualquier otra reunión política que se realice en el mundo.

ALC: Al terminar el 2004, el gobierno del Partido de los Trabajadores llegó a la mitad de su mandato. ¿Podemos decir que el miedo venció a la esperanza o que la esperanza superó al miedo?

BOFF: Creo que este gobierno tuvo muchas ventajas respecto a gobiernos anteriores. Los gobiernos anteriores se orientaron a un Estado mínimo, por la privatización, por adecuarse a la globalización.

Esto perjudicó enormemente a la economía nacional,  a los movimientos sociales, a la salud, a la educación. Lula está poniendo el acento en un estado social, de hambre cero, de canasta familiar, de reforma agraria, de cambios en la estructura del Estado.

Por consiguiente, es un gobierno de transición, de un tipo de Estado a otro tipo de Estado. Entonces, como en toda  transición, existe un elemento de continuidad  y un elemento de novedad. La continuidad está en la macroeconomía, para crear estabilidad y conquistar confianza.

La novedad reside exactamente en la orientación social del gobierno. En qué medida esa continuidad económica es adecuada a la novedad social; en qué medida la economía ayuda a las políticas sociales o las dificulta, ésta es la cuestión.  Creo que este año será en el que recibiremos señales más claras del gobierno de Lula.