Niños Invaden las Iglesias para esperar el nacimiento de Jesús
Trinidad Vásquez, MANAGUA, Nicaragua, Diciembre 22, 2004
En la parroquia Santiago, de esta ciudad de Jinotepe, ubicada a 43 kilómetros al sur Taxi Heathrow Airport de Managua, cientos de niños y niñas de entre 5 y 14 años de edad, asisten a la misa del novenario del niño Dios, del 16 al 24 de diciembre, en espera del nacimiento de Jesús.
Esta multitud de menores se levantan a las 4:00 horas, y caminan desde los barrios, haciendo sonar conchas de mar, cachos labrados de buey y pitos de plástico. Lo mismo se repite en todas las iglesias del litoral del Pacífico, en el norte y zona central de Nicaragua.
El último día de la novena, muchas familias, que siguen la costumbre heredada de sus padres desde el siglo pasado, colocan en la sala principal de su hogar una réplica del nacimiento de Jesús y se levantan también de madrugada para obsequiar café y nacatamales, una comida típica a base de maíz, papas y cerdo envuelta en hojas de plátanos.
En León, a 90 kilómetros al occidente de Managua, el veterano periodista Ignacio Briones Torres asegura que en el siglo pasado Navidad era sinónimo de culto al niño Dios en las iglesias y en las viviendas, con pesebres donde no faltaba la virgen María, rodeada de un asno y un buey.
Este culto se extendía hasta el día 6 de enero, cuando culminaba con una procesión de pastorelas y pastores, que cargaban un pesebre con la imagen del niño Jesús.
El acto se repite en casi todos los pueblos del Pacífico, aunque la tradición se va perdiendo se mantiene en León y Masatepe.
Esta costumbre también empezó a menguar en la década de los años 40 y 50 del siglo pasado, cuando algunos establecimientos comerciales comenzaron a promover a Santa Claus, adjudicándole el papel que hasta entonces era atribuido al niño Dios.
El entonces director del diario La Prensa, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, declarado Mártir de las Libertades Públicas, advirtió que el niño Dios estaba siendo derrotado por poderosos intereses económicos, por Santa Claus.
El profesor de Sociología de la Universidad Evangélica Nicaragüense (UENIC) Ulises Rodríguez sostuvo hoy que la Navidad este año se celebra en medio de una gran crisis política y económica, y violencia social. Pero, para muchos la Navidad no es nada más que comercio y derroche sin sentido, en el más desenfrenado consumismo de licor, vestuario y regalos.
Rodríguez enfatizó que la época de Navidad no es un recuerdo nostálgico de lo que pasó en Belén, sino que es memoria y coraje para sacar adelante en este tiempo el espíritu y el cambio querido por Jesús y manifestados en el Evangelio.
El padre Bismarck Carballo, en sus prédicas de madrugada, en la Iglesia Santiago de Jinotepe, recalca que la época de Adviento es de alegría, de paz y reconciliación con Dios. E instó a los niños y adolescentes a no dejarse llevar por la promoción publicitaria de los vicios, como el licor y el cigarrillo.
El sacerdote Edwin Román, párroco de la iglesia de San Antonio de Jinotepe, dijo que desde que está al frente de la parroquia hace unos años ha recuperado la costumbre del novenario del niño y el pase de las pastorelas el 6 de enero.
William González, pastor de la Iglesia de Dios, asegura que el eje transversal de Navidad y Año Nuevo es la festividad navideña, donde desde el más pobre al más adinerado, celebra el 24 a medianoche con una comida especial y adornan sus hogares con velas y bujías de color. Es un reencuentro familiar, de fraternidad y amistad donde se dan los votos de compromiso para ser mejor en el futuro año, dijo.
Las iglesias evangélicas celebran el nacimiento de Jesús con cultos de acción de gracias y culminan con la cena y entonando alegres villancicos navideños.
La Iglesia Bautista, desde hace 70 años, en diciembre ofrece conciertos navideños, con el coro Parajón Domínguez. Este coro, la semana pasada ofreció en el Teatro Nacional Rubén Darío de la capital, su concierto tradicional, acompañado del Coro Libertad, integrado por reclusos del penal de Tipitapa, Managua.
En la catedral de la capital la misa del 24 se celebra a las 8 PM y en las parroquias de todo el país entre las 9 y las 10 de la noche. Después, los feligreses regresan a sus hogares en espera de medianoche, para la cena navideña que puede ser gallina, chompipe o pavo y nacatamal, con postre de ayote (calabaza) en miel. La elite adinerada celebra la cena en hoteles de lujo, con los mejores conjuntos musicales. (922/2004).

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