Volver al inicio

Martes 21 de Diciembre, 2004

El movimiento evangélico pierde impulso, dice pastor pentecostal

SAO PAULO, Brasil, Diciembre 15, 2004

El movimiento evangélico,  que constituyó el mayor fenómeno religioso del  siglo XX, está perdiendo impulso Taxi Heathrow Airport y su ciclo de existencia llega a su fin, sostuvo el pastor y escritor Ricardo Gondim Rodrigues, de la Iglesia Asamblea de Dios Betesda.

En entrevista que concedió a la revista Eclésia, Gondim vaticina que el evangelio de resultados producirá una "espiritualidad más viva, de relacionamiento más íntimo con Dios", y dará lugar a una aproximación "más humana de las Escrituras".

Los signos de agotamiento son claros, opinó el pastor. "Uno de ellos es la fragilidad teológica y doctrinaria de los adeptos al movimiento evangelical en las bases", enfatiza.

Por ejemplo, dice, si se pregunta a un miembro de una iglesia evangélica porqué es evangélico responderá con algún argumento tradicional o relatará una experiencia mística, sin ningún contenido básico, exegético, hermenéutico.

Gondim sostiene que la iglesia evangélica brasileña "tiene una gran dificultad para examinarse a sí misma, porque está muy entusiasmada con su propio crecimiento".

"Tenemos hoy una iglesia pragmática, donde es más importante ‘dar la verdad’ que estar en la verdad. Hoy el paradigma de la bendición de Dios es la prosperidad. Entonces, si usted está ganando dinero, si su empresa va completamente bien, esto es signo de que la bendición de Dios está con usted", opinó.

El líder de la Asamblea de Dios Betesda considera que esa teología comienza a decepcionar a las personas, que se sienten frustradas con Dios y con la Iglesia. "Esto funciona con la misma lógica que el juego de azar: millones apuestan, pero solamente un grupo mínúsculo acierta", compara.

Gondim también cuestiona los programas de las iglesias evangélicas brasileñas en los medios, que hacen mucha más propaganda a las instituciones que anuncian que a la enseñanza del contenido del Evangelio.

El pastor prevé que, después de esta fase de agotamiento del movimiento evangélico, "no nos sentiremos identificados con el latir del corazón de Dios hacia la humanidad sufrida. La evangelización dejará de ser una agenda institucional y pasará a ser una identificación de nuestro corazón con el corazón de Dios".


Ultimos titulares