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Domingo 12 de Diciembre, 2004

Refugio contra la discriminación a los afectados por el SIDA

BUENOS AIRES, Argentina, Diciembre 8, 2004

Antes estábamos solos. Nadie quería tenernos cerca, relatan Héctor Rafael y Esteban, ambos de 35 Taxi Heathrow Airport años de edad y dos de los seis hombres  portadores del VIH/SIDA alojados en el Hostal Solidaridad.

Lisandro Orlov, un pastor luterano, fundador y administrador del Hostal  Solidaridad, creado en 1992 en el barrio bonaerense Constitución, declaró al diario en inglés Herald de Buenos aires, que el SIDA produce exclusión y discriminación.

Aquí hemos encontrado un grupo que ahora son nuestra familia, corrobora Esteban. Orlov agrega "recibimos a todos, sin tomar en cuenta su edad, orientación sexual o  creencia religiosa".

"El SIDA revela que nuestra sociedad no es tan inclusiva como pensamos. Si  alguien, hombre o mujer, descubre que está afectado con el virus VIH,lo mantiene en secreto, por el temor de ser rechazado". El Hostal Solidaridad, dice Orlov, es un grupo que defiende los derechos humanos, porque luchar contra la discriminación es luchar por los derechos humanos.

El albergue, sostenido por la Federación Luterana Mundial (FLM), proporciona  a los portadores del VIH  alojamiento, alimentación y preparación laboral durante tres mVeses. Pero pueden prolongar su permanencia si muestran progresos concretos.

"No se supone que los residentes terminarán sus días aquí. Este proyecto es una ayuda para que se reinserten en la sociedad. Los que ingresan deben querer trabajar, estudiar  o tener un proyecto de vida, y seguir tratamiento médico, explicó Orlov al periodista Nicolás Di Nucci, del Herald.

Cuando Héctor Rafael llegó al Hostal, hace seis meses. Pesaba sólo 35 kilos, vivía en la calle y no tenía contacto con su familia o amigos. Los médicos del Hospital Muñiz le  dijeron que solamente un milagro podía salvarlo. Ahora pesa 78 kilos, está aprendiendo  electricidad y panadería y se reúne con su familia, especialmente su hermano.

Naturalmente, sostener el hostal no es fácil. Los recursos son escasos, por eso los alojados tienen que ayudar. Preparan sus comidas, hacen la limpieza. Querían tener un  perro y les dije que sería su responsabilidad, ésta es su casa. Se ocupan de sacarlo a pasear, alimentarlo y tenerlo limpio, dice Orlov.

Esteban cuenta que vivió en otros albergues, pero no es igual. Allí lo  preparan a uno para morir. Aquí nos preparan para vivir. Orlov señala que en los años 80 se pensaba que el SIDA era un problema de los afectados. Ahora se percibe más claramente que es un problema social, dice.

La FLM promueve que sus miembros discutan sobre el SIDA y lo afronten con  respuestas creativas. Por eso el Hostal Solidaridad celebra reuniones donde se discute sobre las medidas preventivas y se analiza cómo los medios abordan la pandemia.

"Respetamos las diferencias de conducta sexual. Proteger no es pedir a alguien que cambie, o condenarlo por su conducta, sino proteger la diversidad", dice Orlov. Pero reconoce que decirlo es más fácil que hacerlo. Los prejuicios existen en todas partes y no somos la excepción, anota.

"Necesitamos recuperar la humildad de Jesús. Es malo juzgar y excluir. El HIV no puede ser usado como pretexto para la represión, para no respetar la diversidad, para no tolerar la libertad", sostiene. (885/2004).


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