
La utopía necesaria (1)
Manuel López, MADRID, España, Diciembre 1, 2004
De nuevo me pidieron que preparara un taller de Comunicación, pero esta vez me hicieron Taxi Heathrow Airport hincapié en que no me anduviese por las ramas. Menos especulación teórica y más respuestas de orden práctico, vaya.
Ya puestos, lo que me pidieron fue ni más ni menos que un estudio sobre la viabilidad de un proyecto de periódico evangélico. Perfecto, puestos a pedir, pidamos una estrella, que tiempo habrá de rebajar las pretensiones a la luna, luego a una nube de colores para acabar atrapando un sueño.
Un periódico evangélico. Estupendo. No me conocían bien, porque un servidor con la ayuda de Dios se siente capaz de afrontar el desafío. Sólo se olvidaron de pasarme los datos clave, los mimbres pertinentes para poder ir armando el cesto. Porque, a ver, un periódico evangélico, pero... ¿en qué clave teológica?, ¿con qué intereses denominacionales, manifiestos u ocultos?, ¿con que talante ecuménico?, ¿desde qué prisma sociorreligioso?, ¿con qué ideología?, ¿con qué repertorio de valores... en la aplicación práctica?
Y, sobre todo, ¿con qué estructura empresarial?, ¿con qué línea editorial?, ¿con qué plantilla de redactores y colaboradores, personal administrativo, de mecadotecnia y ventas?, ¿con qué servicios de información concertados?
¿Un periódico a favor de qué corrientes, ideas, valores, intereses, personas. y en contra de qué corrientes, ideas, valores, intereses y personas?
¿Un periódico que informe de qué asuntos, hechos, situaciones, con qué tono, intensidad y talante, con qué grado de compromiso, con cuánto calado de investigación. y, por el contrario, con qué temarios-tabú de los que no va a informar?
¿Qué temas va a tratar y qué cosas va a silenciar?
¿Qué línea editorial va a defender? ¿La va a exponer claramente a los lectores, o va a ocultar su ideario último?
¿Qué lenguaje va a emplear y promover?
¿Quién se encargará dentro de la Redacción de velar por el mantenimiento de la línea divisoria entre información y opinión?
¿Cómo se va a relacionar con los demás medios, tanto religiosos como de información general? ¿De quién o quiénes, sobre qué presupuestos y con qué márgenes de flexibilidad va a considerarse "colega" el hipotético periódico evangélico?
¿Qué comportamiento ético va a adoptar con los lectores? ¿Publicará todas las cartas que le lleguen? ¿Ejercerá la censura? ¿De qué manera?
¿Qué estructura va a adoptar: Consejo Editorial, Consejo de Dirección, Consejo de Redacción?
¿Qué tipo de Estatuto de Redacción va a adoptar?
¿Incorporará el hipotético diario evangélico la figura del Defensor del Lector? ¿Con qué grado de independencia real?
¿Contratará redactores y colaboradores sólo de denominaciones entregadas o también de otras denominaciones? ¿Católicos? ¿No creyentes? ¿Algún musulmán? ¿Qué porcentaje de mujeres? ¿Algún puesto para minusválidos?
¿Pagará salarios dignos no sólo al personal de plantilla, sino también a los becarios? ¿Será muy escandalosa la diferencia de los honorarios que pague a las firmas rutilantes frente a los colaboradores menos famosos? (¿O se sumará a ese ejemplo tan poco... evangélico de cobrar el producto al consumidor pero no pagar a los que lo hacen?).
La lista de preguntas previas es, como vemos, poco menos que interminable.
Pero lo más importante, la "pregunta del millón": ¿Pondrán los hipotéticos impulsores de un hipotético diario evangélico de difusión nacional -y ya puestos, ¿por qué no internacional en el ámbito de las naciones de la Galaxia Cervantes- los recursos necesarios sobre la mesa, ya de entrada, en dinero contante y sonante, para sacar a concurso, como primera medida de todas, la realización de los estudios previos necesarios del proyecto de creación del diario?
Me refiero a un estudio integral. serio, profesional, que contemple, por este orden:
1. Qué. Justificación ideológica del proyecto.
2. A quiénes. Estudio de mercado.
3. Lo que ya hay. Análisis exhaustivo de los medios evangélicos existentes (para no caer en la trampa de lanzar un producto "más de lo mismo" y como ayuda para definir el "hueco" editorial a cubrir).
4. Definición y diseño del proyecto de periódico. Realización de números cero y debate exhaustivo sobre los mismos.
5. Qué empresa. Diseño del marco empresarial (tipo y estructura de empresa, cálculo de la inversión, reparto/distribución del capital social, composición del Consejo de Administración, Consejos Editorial, de Dirección y de Redacción).
6. Con qué tecnología, con qué sistemas, con qué logística.
7. Creación de un Código Ético.
8. Creación de un Libro de Estilo.
9. Con qué profesionales de plantilla y con qué red de corresponsales y colaboradores.
10. Con qué servicios y valores añadidos.
Un diario evangélico que se editara simultáneamente en Madrid, Buenos Aires, Miami, México... sería maravilloso. Pero por el momento parece utópico. Cierto que, como escribió Eduardo Galeano, la utopía sirve para... caminar en su busca. Demasiadas preguntas, y muy pocas respuestas. Gracias a Dios, ¡todavía somos humanos! Esto es, perseguidores de utopías.
-------------------
Manuel López, periodista español, director de la revista Foto, profesor universitario, colaborador de la revista Protestante Digital y miembro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid.

Portada
Inicio
Responda a este artículo