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Sábado 25 de Diciembre, 2004

Harold Segura, teólogo bautista colombiano y responsable de Relaciones Eclesiásticas de Visión Mundial [Foto: Visión Mundial]
Harold Segura, teólogo bautista colombiano y responsable de Relaciones Eclesiásticas de Visión Mundial [Foto: Visión Mundial]

La espiritualidad cristiana analiza teólogo Harold Segura

LIMA, Perú, Noviembre 30, 2004

El tema de la espiritualidad ha sido poco analizado en los sectores evangélicos, aunque las Taxi Heathrow Airport iglesias católica y ortodoxas lo han examinado más detenidamente y ante el auge de nuevas y exóticas espiritualidades promovidas por la Nueva Era se hace necesario distinguir la especificidad de la espiritualidad cristiana.

Este concepto fue expuesto por el teólogo bautista colombiano y director de Relaciones Eclesiásticas de Visión Mundial-Latinoamérica, Harold Segura, en una ponencia titulada "La Espiritualidad en la Perspectiva del Reino de Dios", que presentó el 25 de noviembre en la Escuela para Pastores, de Lima.

Nuestra época está llena de profundas crisis sociales,ecológicas y políticas que hacen que nos preguntemos qué relación existe entre ser cristiano y ser agente de cambio en el mundo. La respuesta apunta a la raíz de nuestra  Espiritualidad, que también responde a la necesidad de renovar permanentemente nuestra vida de fe.

Tras exponer diversos conceptos de espiritualidad definidos por teólogos católicos latinoamericanos como Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino, Segundo Galilea, Pedro Casaldáliga, Leonard Boff, Segura advierte que muchas veces se confunde espiritualidad con legalismo, ritualismo, con comportamiento recto y dogmatismo.

Es común oír hablar de la espiritualidad como algo ajeno a la vida terrenal  y que atiende el cultivo de la vida interior. Cuando la espiritualidad se reduce a la búsqueda de experiencias extraordinarias y se desvincula de los compromisos con la causa de Cristo y con los compromisos diarios, pierde su rumbo, afirmó Segura.

Jesús le dio una dimensión sorprendente al discipulado cuando afirmó que seguirlo era arriesgarlo todo por Él y predicó la "espiritualidad de la cruz" que, en lugar de ofrecer calma trae tensión; en lugar de alejar de los conflictos nos pone en el centro mismo de ellos.

Para devolverle a la espiritualidad su verdadera dimensión hay que hacer del Reino de Dios el horizonte esencial de la espiritualidad. Se entiende por reinado de Dios la infiltración de Dios en todo lo humano, para ejercer su dominio y señorío. El reino es el alma de la espiritualidad. El reino nos permite comprender que ella debe ser integral, pluriforme y radical, afirmó.

La espiritualidad, sostuvo, debe ser integral. El Sermón de la Montaña es una buena muestra de lo que se quiere decir con integralidad. Los elementos mencionados son muchos: limpieza de corazón, consolación para los que sufren, compromiso con la justicia, integridad en el matrimonio, adecuado uso de las riquezas, cuidado del cuerpo y prioridad del reino.

Si la espiritualidad es el seguimiento de Jesús, ese seguimiento nunca se  presenta de única forma y manera. Es diverso, pluriforme y variado. A la luz del reino no existe una espiritualidad uniformada o hegemónica que se pueda presentar como "la espiritualidad" para todos, anotó.

La espiritualidad, también deber ser radical, de entrega incondicional con la causa del reino. El movimiento anabautista del siglo XVI es un modelo de lo que significa radicalidad. Sus miles de mártires y sus historias de compromiso hasta el fin forman parte de una herencia que debemos tener en cuenta, señaló Segura.

Monseñor Pedro Casaldáliga, obispo de Brasil, dice acerca de la espiritualidad: "es ser lo que se es. Hablar de lo que se cree. Creer lo que  se predica. Vivir lo que se proclama. Hasta las últimas consecuencias y en  las menudencias diarias".

La espiritualidad debe centrarse en el horizonte del reino de Dios y desde allí procurar ser integral, pluriforme y radical. Jesús es el modelo de esta espiritualidad y el reino su causa, concluyó Segura. (857/2004).


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