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Martes 30 de Noviembre, 2004

Periodismo: profesión de alto riesgo

SAN LEOPOLDO, Brasil, Noviembre 24, 2004

En los años 90 del pasado siglo murieron más periodistas y personal humanitario en las Taxi Heathrow Airport áreas de conflicto que soldados. Solamente el año pasado, en el mundo fallecieron 66 periodistas en actividades profesionales, de los cuales el 40 por ciento cayó en algún  tipo de conflicto, duplicando el promedio anual, que era de 30 muertes anuales.

Estos datos fueron mencionados por la ex corresponsal del New York Times en el sur de Asia y ex jefe de la representación del diario en las Naciones Unidas (ONU), Bárbara Crossette, en una conferencia que dictó la semana pasada ante los estudiantes de periodismo de la Universidad del Valle del Río dos Sinos (UNISINOS).

"Actualmente, los periodistas tienen menos seguridad que antes", afirmó Crossette, de 65 años de edad, que cubrió la guerra civil en El Salvador, en los años 80, y que anotó que esa época un reportero que se movilizaba en un auto identificado con el letrero "prensa" gozaba de salvoconducto.

"Las viejas reglas ya no valen", se lamentó. Pero, indicó, no fue a causa de las muertes que el diario redujo el número de sus corresponsales en otros países. Ahora, el New York Times tiene de 30 a 34 profesionales repartidos en el mundo, prácticamente el mismo número que los que tiene en su sede.

La reducción, dijo, está relacionada con números: el periodico considera que mantener corresponsales es muy caro. El diario afirma, sin embargo, que aunque no tenga corresponsales, observa igual al mundo. Sin embargo, señaló que al terminar la guerra fría muchos periodistas estadounidenses perdieron interés en los asuntos internacionales.

Crossette también crtiticó el trabajo de los periodistas de su país en el período anterior a la guerra de Irak. "No hicieron un trabajo adecuado sobre las armas de destrucción masiva que se decía tenía Irak, ni sobre las conclusiones de los inspectores de la ONU", enfatizó.

La periodista advirtió que es necesario tener mucho cuidado con el origen de las noticias. Mucho de lo que publicó en Estados Unidos sobre Afganistán fue redactado en las oficinas del Pentágono, lo que le resta credibilidad, indicó.

Señaló, también que "es una tragedia cuando las personas comienzan a creer en blogs y no en el periódicos". Anotó que una investigación del New Cork Times reveló que el 23 por ciento de sus lectores tienen menos de 30 años. Y a medida que disminuye la edad de los lectores, aumenta el número de los que se guían por boletines de Internet. Y hay que saber distinguir en cuál de ellos podemos confiar y en cuales no, afirmó.


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