Volver al inicio

Jueves 3 de Noviembre, 2005

Angel Furlan coordina lucha de iglesias contra deuda ilegítima. [Foto: M.Quintero]
Angel Furlan coordina lucha de iglesias contra deuda ilegítima. [Foto: M.Quintero]

La estabilidad financiera tiene que inscribirse en un contexto de justicia

Manuel Quintero, QUITO, Ecuador, Octubre 22, 2004

A las iglesias no puede entusiasmarnos una noción de estabilidad financiera que es funcional al Taxi Heathrow Airport sistema imperante, señaló aquí el pastor luterano argentino Ángel Furlan, en la sesión dedicada a las consideraciones éticas y teológicas del Diálogo Global con el Sector Financiero.

El evento se desarrolla en Quito bajo los auspicios de la organización suiza Bread for All (Pan para Todos) y el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).

Por el contrario, la estabilidad financiera debe inscribirse en un contexto de verdad, justicia, paz y respeto a la integridad de la Creación, dijo Furlan, quien coordina el Programa de Acción sobre la Deuda Externa Ilegítima en América Latina de la Federación Luterana Mundial (FLM).

Tomando como punto de partida a filósofos de la antigüedad y refiriéndose a decisiones de distintos concilios cristianos y al pensamiento del reformador Martín Lutero, el pastor Furlan criticó los préstamos con usura como un “acto de explotación”.

“En el pensamiento de Lutero la actividad económica es fundamentalmente un hecho de relación con el prójimo y esta relación tiene una sola norma: el bienestar del prójimo”, destacó.

Señaló que para la mayoría de las instituciones financieras “la gente no es lo importante”, como tampoco “la justicia, la equidad y los derechos humanos”.  Frente a esas actitudes, agregó, “no podemos menos que decir que la ignorancia, voluntaria o involuntaria, de las consecuencias de las crisis financieras para la vida de millones de personas, es un acto criminal bajo el juicio de Dios”.

En la misma sesión, el abogado puertorriqueño Ángel Luis Rivera, coordinador del programa Fe, Economía y Sociedad del CLAI, presentó el pasaje de Juan 6, 1-15 –el milagro de los panes y los peces— como “un paradigma bíblico de sustentabilidad y vida plena”.

La metáfora que surge de ese hecho junto al mar de Galilea goza de resonancias en innumerables textos bíblicos, subrayó. Y a la luz de esa ética bíblica, “aquellos con mayores posibilidades económicas estaban obligados a compartir su riqueza con los que eran marginados por el sistema”, dijo.

Por otro lado, la crítica social de los profetas se dirige contra “la ideología que considera a la riqueza una bendición”, a la vez que “denuncia de forma enérgica la explotación, la injusticia y la corrupción, y demanda atención a las viudas, los extranjeros y los pobres”, afirmó.

Es preciso diseñar y poner en práctica reglas claras y justas para el gobierno de la economía, lo que implica “crear mecanismos de control y arbitraje a nivel nacional que promueve códigos de conducta que regulen las inversiones, los flujos de capital y los préstamos”, puntualizó.

El evento concluirá este viernes con el análisis de estrategias y acciones para coordinar esfuerzos entre el sector financiero y la sociedad civil, encaminadas a corregir las causas y factores que posibilitan la inestabilidad financiera.  (749/2004).