![Mauricio Yépez, ministro de Economía y Finanzas de Ecuador [Foto: M. Quintero]](/picture/Yepez.jpg)
Seminario enfrenta a economistas en Quito
Manuel Quintero, QUITO, Ecuador, Octubre 21, 2004
Mientras el ministro de Economía y Finanzas del Ecuador, Mauricio Yépez, abogó por la renegociación Taxi Heathrow Airport de la deuda externa en términos más favorables, señalando que las moratorias en el pago de esa deuda no habían beneficiado al país, Alberto Acosta, funcionario del Instituto Latinoamericano de Investigación Social (ILDIS), dijo que el peso de la deuda fue uno de los factores exógenos que tuvieron una clara incidencia en la crisis ecuatoriana de 1999.
Esas perspectivas contrapuestas caracterizaron los debates durante el primer día del seminario "Un análisis empresarial por la estabilidad financiera. Diálogo Global con el Sector Financiero", que reunió en la capital ecuatoriana a un selecto grupo de especialistas, entre ellos destacados economistas y teólogos de varios países.
El evento, que concluirá el viernes 22, ha sido organizado por Bread for All (Pan para Todos), una agencia de desarrollo con sede en Suiza que apoya más de 350 proyectos en países pobres y por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).
El programa del miércoles 20 se dedicó al tema de la volatilidad financiera y al análisis de la más reciente crisis de ese tipo en Ecuador, en 1999, que provocó la quiebra de bancos y el congelamiento de los depósitos de millones de ecuatorianos.
Refiriéndose a esa crisis, el ministro Yépez dijo que la misma se debió a fuertes desórdenes económicos, malas decisiones gerenciales, el derrumbe de los precios del petróleo y la pérdida de confianza de los agentes económicos.
Acosta, por su parte, destacó que en el país se vivía "una economía de casino", con un debilitamiento general de los controles sobre las actividades del sector bancario y que la adopción, en los años previos a la crisis, de una ley de salvataje bancario sin límites, "disparó el riesgo moral."
Los banqueros sacaron el dinero de sus bancos y les entregaron esas entidades quebradas al Estado, con lo que el salvataje bancario transformó la crisis económica en una crisis monetaria para el conjunto de la sociedad, afirmó.
Por su parte, el ingeniero Fernando Navarro, presidente de las Cámara de la Producción de Quito, subrayó que el país está llegando a un punto de despegue en su economía.
Ese despegue estaría favorecido, explicó, por el hecho de que la calificación de riesgo del país continúa bajando, por el interés en comprar los papeles de la deuda, por una balanza comercial favorable -por primera vez en décadas- y por una inflación inferior al 3 por ciento.
Una perspectiva que fue criticada por el economista Eduardo Valencia, profesor en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), contrario al empleo de indicadores macroeconómicos financieros para calificar la situación del país.
La esencia de la economía es la producción, y los indicadores financieros no son indicadores reales de la vida, enfatizó.
Valencia criticó particularmente la noción de que la economía ecuatoriana está "estabilizada", como afirma el discurso oficial, apoyándose en que la inflación está llegando a niveles internacionales, del orden del 3 por ciento anual.
"Lo que está estabilizada es la pobreza", dijo, señalando que hay un nuevo crecimiento de los índices de pobreza en el país, que se acerca al 70 por ciento. (747/2004)

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