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Jueves 7 de Junio, 2007

Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.
Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.

Miedo a la libertad

Oneide Bobsin, SAN LEOPOLDO, Brasil, Setiembre 30, 2004

Estados Unidos se presenta  ante el mundo como paladín de la libertad. Inexplicablemente, en nombre Taxi Heathrow Airport de  ella  hicieron y hacen  guerras para liberar  a  otros pueblos de dictadores, como Saddam Hussein.

En nombre de esa propalada libertad, también apoyaron regímenes dictatoriales y derribaron gobiernos legítimamente elegidos, como hicieron en Brasil y en otros países latinoamericanos a partir de 1964. Ahora, promueven un Area de Libre Comercio, pero protegen sus mercados y subsidian sus productos, haciéndolos libres para circular en el mundo, mientras que los nuestros son gravados con fuertes impuestos, a fin de no perjudicar su comercio.

La falsedad del discurso estadounidense sobre la libertad queda al descubierto. Caída la máscara, el miedo ocupa el lugar de la libertad. ¿Dónde está la libertad del pueblo de Irak, ya que diariamente mueren iraquíes y norteamericanos?

Sabemos que el terrorismo es una realidad cruel y amenazante, que produce millares de víctimas en varios lugares del mundo, causando un clima de miedo e inseguridad. Sin embargo, no es el terrorismo el blanco de la política externa e interna de Estados Unidos.

Detrás de los discursos de George Bush contra el mal se vislumbran intereses económicos y comerciales orientados al control del petróleo del mundo y al dominio económico y militar. Pero, esto es solo un lado del problema. Otro es el uso del miedo como medio de construir consenso en torno a su candidatura.

Además de los enemigos reales, es necesario crear otros, ante los cuales el gobierno de Bush se presenta como el más competente para dar seguridad al pueblo norteamericano. Aproximadamente el 70 por ciento del pueblo de Estados Unidos, dicen las encuestas, afirma que Bush está más preparado que Kerry para enfrentar al terrorismo.

Aunque para eso sea necesario inventar enemigos y pregonar un inminente ataque de Al Qaeda. Probablemente, Bush ganará las elecciones en Estados Unidos. La intimidación será su más efectivo instrumento electoral.

Desdichadamente, la intimidación de un pueblo no ocurre solo allá. En muchos lugares de nuestro planeta el miedo esclaviza a la gente. Hay mujeres que temen a sus maridos. Hay estudiantes que temen a sus profesores. Hay empleados que temen a sus patrones. Hay hijos que temen a sus padres. Hay funcionarios que temen a los que administran el estado.

No tengan miedo, dice el mensaje evangélico escuchado cuando el nacimiento del niño Jesús. José perdió el miedo y aceptó a María. Los pobres pastores, que temieron ante el anuncio de que un niño había nacido en un pesebre, se alegraron después.  Solamente Herodes prefirió el miedo a la libertad. Por eso intimidó al pueblo mandando matar a todos los niños menores de dos años de edad.

Por eso, nada más  justo que recordar a otro norteamericano, el escritor Herbert Sebastian Agar: "La Verdad que siguen los hombres libres. es, en la mayoría de los casos, la verdad que los hombres prefierem no oír."

Los intimidadores, como Bush , Herodes y otros, hace mucho que expulsaron a la libertad porque decidieron no oír la verdad que nos da libertad. Los intimidados, sin embargo, pueden oír la voz de los ángeles que dicen: No tengan miedo. La verdad los hará  libres  (Juan 8, 32).

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Oneide Bobsin, Pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil y profesor de Ciencias de las Religiones en la Escuela Superior de Teología de Sao Leopoldo/RS/Brasil.