A 40 Años de la Junta Unida de Misiones
Jorge Collet, J.J. CASTELLI, Argentina, Setiembre 25, 2004
Personas de las iglesias nos han preguntado hasta cuándo continuará la JUM su trabajo junto Taxi Heathrow Airport a los aborígenes.
Esta pregunta puede tener varias intenciones. Si surge desde una actitud comprometida con las personas y los pueblos aborígenes (PA), es una pregunta legítima y muy necesaria pues nos puede llevar a mejorar el acompañamiento que hacemos como JUM.
En este encuadre, la tomo como una pregunta motivadora y que es punto de partida para esta reflexión.
Intentaré una respuesta desde la visión y concepción de misión que tiene la JUM y las iglesias que la componen, aunque, sin tener éstas como actores-miembros a los aborígenes, se descubren grandes líneas al leer sus documentos y escuchar las predicaciones en sus cultos.
Podemos comenzar preguntándonos:
¿Los PA necesitan o no necesitan de nuestro acompañamiento?. ¿Por que?.
Esta pregunta puede tener por lo menos estas respuestas:
- Que los PA del Chaco están en una etapa de la transición nomadismo-sedentarismo que les permite caminar sin necesidad de acompañamiento desde los blancos.
- Que son incapaces de andar solos y que van a la perdición sino estamos muy juntos a ellos para que se integren a la sociedad nacional con cierta dignidad.
- Asumir nuestra responsabilidad, como blancos descendientes de los que bajaron de los barcos, por lo que les ha pasado a los PA en estos 514 años y trabajar juntos a ellos por la reparación histórica.
Es evidente que esto ultimo, una vez asumida como opción, personal-familiar-eclesiástica, es una meta a muy largo plazo, que implica un proceso de transformación cultural específicamente de la sociedad y de las personas no-aborígenes, comúnmente llamada “los blancos”. Es decir: “nosotros mismos”, “los nuestros”, nuestros grupos de orígenes y nuestras iglesias de pertenencia.
Necesitamos caminar y aportar juntos a los PA para crear las condiciones para la convivencia en una sociedad nacional asumida a sí misma como pluricultural y pluriétnica tal como de hecho lo es y tal como lo reconocieron y lo declararon los varones y mujeres, elegidos/as por cada uno de nosotros/as, como constituyentes en la Reforma del año 1994.
Transformación cultural, nuestra y de la sociedad toda, que en términos teológicos, llamaríamos conversión.
Poder aceptar que hay entre nosotros otras concepciones, por ejemplo: Que somos hijos/as de la tierra y no sus dueños. Que el compartir todo lo que hay es esencia en una cultura. Que lo mío, como propiedad personal, se reduce a unas poquitas cosas. Que hay una llave espiritual que me permite entender e insertarme en el mundo. Que el tiempo esta al servicio nuestro. Que somos parte de un todo en la Creación, etc.
¿Por qué somos los blancos de la sociedad nacional los que debemos cambiar?.
¿Por qué trabajar estos cambios junto con y desde los aborígenes?
Lo que pasó en estos 514 años, ¿solo les afectó y afecta a los aborígenes, a nosotros no.?
Con esto ya estamos trasladando el espacio desde donde se genera el problema. La “problemática aborigen” no esta generada en los aborígenes como siempre se las adjudicamos, sino que está generada en el mundo blanco y repercute negativamente en los aborígenes, como un problema que pone en peligro su propia existencia.
Fue la invasión lo que sumió a los PA en una tremenda crisis existencial a través del exterminio de millones de personas, de millares de pueblos con sus culturas y el quiebre de las culturas de pueblos que aún sobreviven en la peor situación a la que podamos someter a comunidad humana.
Las matanzas directas, la incentivación de conflictos existentes, la destrucción de las organizaciones político-sociales, el quiebre de las economías particulares, la violación de las mujeres para la aparición de los mestizos como nuevo grupo socio-cultural, no les resultó suficiente a los invasores, violaron también el espacio religioso destruyendo, matando, imponiendo y legitimando al dios invasor con las prácticas de una nueva religión que no distinguió cruz de espada.
Para que pudieran desembarcar nuestros antepasados para “poblar y colonizar estas extensos territorios despoblados” y para que “los malones salvajes” no les molestaran en esta “gesta civilizatoria”, el Gobierno Nacional llevó adelante la “campaña al desierto” hacia todos los puntos cardinales de este país. Objetivo logrado, según los partes al Gobierno central de los Oficiales responsables de los operativos.
Para que el daño sea aún mayor y permanezca en el tiempo como práctica y cultura regional, las Fuerzas Armadas usaron como aliados a los criollos ya presente en las regiones. Entonces las casas de algunos criollos sirvieron de base para las tropas militares y varios criollos participaron activamente como guías en el monte y en las matanzas y por estos gestos “civilizatorios” fueron premiados con la entrega de tierras quitadas a los aborígenes.
Esta estrategia se incorporó a la cultura de la gente criolla, y algunos de ellos continuaron persiguiendo aborígenes con un nivel de impunidad peor que la de las posteriores dictaduras en este país. Para conocer detalles, escuchar en directo los relatos de criollos y de aborígenes en el monte chaqueño.
De hecho todas las relaciones personales entre no-aborígenes-aborígenes está muy marcada por este recuerdo y ha sido la escuela, como organismo del Estado, una de las encargadas de mantener vigente esta ideología, no solo la retransmite sino que somos testigos de que el/la docente no interviene, pues lo acepta como algo natural, cuando los/as alumnos/as tienen actitudes discriminatorias hacia los niños aborígenes.
Con sus silencios afirman estas actitudes que hacen a la cultura de la escuela, de los niños/as, de sus casas.
Cuando los empleados del Registro Civil en los pequeños pueblos del lejano “impenetrable” chaqueño le niegan a los padres aborígenes el derecho a poner nombres propio a sus hijos/as…cuando son maltratados en la Policía….en Salud Publica…en el Municipio…en la calle…en sus lugares de trabajo…en las iglesias…en…en……
Al ser cultura la discriminación, no queda nada libre de aquella ideología que, en aquellos tiempos creaba las condiciones para que el país ingrese al capitalismo moderno, hoy…sigue porque es así… porque todos lo hacen y nadie la cuestiona…Aquí también se puede escribir un libro voluminoso con los relatos de hechos discriminatorios.
Entonces, ¿cuál es el mayor problema para los aborígenes?
Respuesta: Nosotros, los blancos. Lo afirman ellos, lo reconocemos algunos de nosotros, quienes tenemos la posibilidad de conocer la historia vivida y contada por las víctimas y porque también sentimos que a medida que nos identificamos con ellos vivimos la discriminación en nuestra propia alma.
De todo esto, TODOS/AS debemos volver…!!¿Cómo volver?!!. ¿Cuál es el camino para que todos, aborígenes y no-aborígenes, salgamos de este infierno?
Debe ser en arrepentimiento, en justicia y con la firme decisión de cambiar nuestra cultura. Cambiar la cultura nacional y también esa que se respira en los pueblos chicos, en los parajes rurales, en los tres poderes del Estado.
Luchar contra la impunidad, presionar para que se tomen todas las decisiones políticas y administrativas en todos los organismos del Estado y en las instituciones de la cual formamos parte para lograr la reparación histórica.
Este Nunca Más, sería como la madre de todos los otros Nunca Más porque pone a juicio la historia fundante y las actitudes legitimadoras de nuestra sociedad de ayer y de hoy. ¿Acaso los actuales Nunca Más no tienen sus raíces en aquel primer Nunca Más?.
Digo que los afros traídos como esclavos y sus descendientes junto a los aborígenes deben ser alcanzados por esta reparación e incluidos en este gran Nunca Más.
Creo que todos nosotros/as hoy nos merecemos volver de este infierno para vivir en una sociedad distinta, criar y educar a nuestros descendientes en una cultura distinta. Lo hacemos por ellos, lo hacemos por nosotros/as. ¿Por qué no vivir y morir en este intento? ¿Por qué no disfrutar un nuevo tiempo? Aunque sea disfrutar el primer paso!!!. Al menos viviríamos una iniciativa cultural ideada por nosotros/as, inclusiva.
Desafíos para las Iglesias…..
¿Será que las iglesias protestantes pueden integrarse a esta caminata y dar testimonio de que otra sociedad es posible?
¿Será que las mochilas que bajaron nuestros abuelos del barco aún nos condicionan?
¿Será que aún vivimos la ideología de nuestros abuelos colonizadores de estas tierras?
¿Será que aún legitimamos lo que nuestros abuelos, en nombre del Dios protestante, hicieron en sus raides de persecución a los “malones mocovíes” en el centro-norte de Santa Fe?.
¿Por qué nuestros templos protestantes aún siguen siendo emblemas de la colonización en esos pueblos? Algunos porque fueron el centro de la colonización agrícola como intento de repoblar cierta regiones del país después de haber matado a los pobladores que ya estaban y otros porque fueron la referencia pública de quienes dirigieron la inclusión económica- territorial argentina a través del tendido de las vías del ferrocarril.
¿No será que nuestras iglesias de inmigrantes fueron “usadas” por los ideólogos del exterminio de los pueblos que habitaban este territorio para imponer un nuevo modelo que condicionó su desarrollo hasta el presente ?.
Si fuera así: ¿no nos sentimos afectados? ¿Tenemos argumentos para decir que no somos culpables y responsables por el pasado, el presente y futuro de las personas y PA?
¿Creemos que nuestra “cultura evangélica” es superior y con más derecho a existir que las culturas aborígenes?. Pensemos seriamente en lo que hay en nuestra mochila.
Revisémosla, que nos será más liviana en el camino que nos lleva al Banquete en el Reino!!! Tomemos conciencia de que hemos sido declarada sociedad pluriétnica y pluricultural por aquellos/as a los cuales nosotros/as les dimos mandatos. Si pensamos que ellos/as escribieron lo que nosotros/as sentimos, asumamos esa construcción!!!. Y en la construcción, muchas veces hay que analizar y decidir qué construcción anterior debemos derribar para construir una mejor. (espero que esto no justifique la matanza de seres humanos y culturas para imponer otras!!!).
En las reformas de las Constituciones –nacional y provinciales- Dios hizo un gran milagro con las manos de los/as constituyentes: escribió derecho sobre líneas torcidas.
Nuestra mochila -en algunos casos más cercana a los barcos que a una conciencia nacida aquí ¿nos permite clamar de corazón por “el Reino de Dios y su Justicia”?.
¿Creemos que Dios tiene un proyecto para nosotros/as o creemos que Dios se reserva un juicio sobre nuestros proyectos?
En ambos casos, ¿cuáles creemos, que son las “herramientas”, los “criterios”, la “línea de acción” de Dios para construir “sin sacrificio pero en justicia” una sociedad argentina pluriétnica y pluricultural?.
Nuestro pensamiento actual, ¿está más cerca de ese Reino con Justicia, o está más cerca de las matanzas que en nombre de Yahvé relata el AT?
La iglesia que construimos y amamos ¿esta más cerca de los discípulos y primeros cristianos o de la que nos legaron los romanos?
La Iglesia que construimos y amamos no estará más cerca de la ideología de: - la colonización y de la interconexión con el puerto de las regiones económicamente más poderosas.
- las escuelas que recitan a Sarmiento, a Rivadavia, a Roca, a Mitre.
- los sermones que condenan todo lo que sea pensamiento y prácticas de los aborígenes y de los sectores populares.
- los documentos eclesiásticos que usan términos discriminatorios y excluyentes?.
¿Será que el único testimonio valioso en el país para construir hoy una sociedad de diversos, es de aquellos perdidos galeses en la inmensidad patagónica que se dejaron acompañar por los tehuelches?. ¿Será que para las decenas de PA en Argentina, es en la memoria de los tehuelches el único caso a rescatar?
¿Por qué será que para los mocovíes del norte de Santa Fe, ingleses, italianos, franceses, suizos son todos asesinos por igual y no hacen ninguna distinción entre confesiones cristianas? ¿Será que ninguna de nuestras comunidades evangélicas de allí marcó una actitud diferente como para ser guardada en la memoria por ellos…ni descubierta como una “luz que brilla en las tinieblas” por nosotros, sus descendientes?.
¿No será que, descubriendo que en nuestras mochilas están todavía las obras de nuestros antecesores, debemos empezar ya a hacer justicia con nosotros mismos, con nuestra memoria y a favor también de las víctimas que aún viven, no importa si están lejos o cerca nuestro?!!.
Y que a esta conversión debemos convocar a todos y todas porque todos/as tenemos que tener la oportunidad de cambiar para clamar de corazón “vénganos tu Reino y su Justicia”.
Pero simultáneamente las víctimas de ayer y de hoy tienen que empezar a descubrir que nuestro testimonio a partir de ahora no sigue siendo el mismo. Que es diferente de aquel que legítimo, al menos desde el silencio, la repoblación del territorio con su proyecto agrícola-ganadero sobre los cementerios que dejó la “campaña al desierto”, arando los lugares sagrados de decenas de pueblos, destruyendo las economías existentes, quebrando todo un mundo simbólico.
Que ahora nosotros/as reconocemos que nuestro repetido dicho que para que “estas tierras generosas nos recibieran con los brazos abiertos” fue necesario matar millones de ustedes. Que ahora vemos que sembramos nuestros trigales sobre sus cementerios y que nuestras vacas rumian sobre sus lugares sagrados. Que las luces de nuestras ciudades apagaron el silencio y la armonía con la naturaleza. Que en la costa del río Paraná en el 1570 había más pueblos, más culturas, más lenguas y personas aborígenes que las que la colonización y la urbanización logró ubicar hasta hoy.
Que tiene razón el mapuche cuando se preguntaba: “para qué nos mataron si hasta hoy no lograron repoblar la Patagonia”.
Tal vez, como iglesias protestantes, algunas de ellas tan preexistentes como los aborígenes al Estado Nacional, podríamos hacer algunos gestos paradigmáticos e incentivadores para otras iglesias. Por ejemplo: lograr que las tierras que ocuparon nuestros antepasados y cuyos descendientes (o no) son miembros (o no) de nuestras iglesias sean devueltas a los aborígenes.
Pienso en todo el país, cito algunos lugares que conozco: Provincia de Santa Fe (Arroyo Seco, Belgrano, Esperanza, Humbolt, Alejandra, San Javier, Reconquista); las colonias galesas de la Patagonia; Misiones. Esta cita no excluye a ningún otro lugar del territorio.
Simultáneo a esto debemos hacer todo tipo de gestión a nivel nacional e internacional para que las tierras les sean devueltas como reparación histórica, cosa que la JUM ha hecho y hace dentro de sus limitaciones.
Pero es importante que el testimonio empiece por casa y se extienda a otros lugares del país, con otros PA.
Otro gesto podría ser vender alguna propiedad, de esas con mucho peso en la memoria de nuestras iglesias, y con ese dinero comprar tierras para los aborígenes, por ejemplo en la provincia de Santa Fe donde ya no hay más tierras fiscales.
Tal vez, si nos involucráramos todos/as en estos gestos paradigmáticos, en esta lucha por la reparación histórica, como acción visible de que estamos cambiando para la construcción de una nueva sociedad, con nuevas criaturas empezando por nosotros/as, tal vez así y después de un tiempo, podamos preguntarnos hasta cuándo la JUM.
Lo demás es el gesto de Pilato con la historia. Y nos quedaremos preguntando porqué fracasa el proyecto de liberación de Dios o si, por el contrario nos quedaremos con la duda: ¿no será que Dios guarda su juicio sobre los proyectos que nosotros/as pensamos, ejecutamos, adherimos o en el que simplemente “estamos para hacer sombra”.
Si fuera así, pienso que tenemos que hacernos cargo por cualquiera de estos roles que asumimos.
……y desafíos para nosotros/as
Pero…¿desde dónde hablamos?. A esta altura del texto es importante para el lector saber quiénes somos.
Algunos/as de nosotros/as somos “hijos/as” de las predicaciones, de las declaraciones, de los estudios bíblicos, de diferentes seminarios, de ISEDET (Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos).
En todos ellos nos exhortaron al compromiso con los pobres, nos hablaron de las opciones de vida, de trabajar por el Reino desde la praxis junto a los pobres, que el proyecto de liberación del pueblo era el proyecto de Dios, que la construcción del hombre nuevo era un mandato.
Este mensaje contiene un llamado y un envío mas allá de las formas con que se hizo. Muchos de nosotros/as aceptamos este mensaje y muchos pueden canalizarlo desde las congregaciones, otros encontraron su campo fuera de las congregaciones y algunos de nosotros/as encontramos junto a los aborígenes un nuevo campo de misión para desarrollar nuestros dones según diferentes ministerios.
Es verdad que el proyecto histórico de liberación soñado para todos/as ha quedado postergado para nuevos tiempos (tal vez se está construyendo de otra forma). Sin embargo algunos/as de nosotros/as descubrimos que los PA vienen peleando desde siglos y a su manera por sus derechos y que el solo planteo de los mismos ya implica un cambio importante en nuestra legislación, en todos los organismos de servicios, en la misión y el ministerio de la Iglesia.
Algunos aprendizajes en el camino
Creo que muchos de los que estamos cerca de las personas y comunidades aborígenes nos hemos hecho una pregunta muy profunda y consiste en saber si estábamos o estamos buscando en las comunidades aborígenes canalizar nuestras frustraciones cosechadas en nuestro propio ambiente socio-cultural, buscando en su mundo ver así realizados nuestros sueños.
Esta fue y es una pregunta muy legítima porque nos ayuda a cambiar hasta nuestra forma de hablar. Ni qué hablar de nuestra forma de pensar y de los ejes desde donde partimos para la reflexión!!!.
Por ejemplo: fue importante descubrir que la “lucha de clases” no nos sirve como herramienta para trabajar con los aborígenes sino que ellos hablan de la reivindicación étnica. Hablan como pueblo y no como clase social. El sueño de ellos no es ascender en la escala social de la sociedad blanca sino reivindicarse como pueblo que habla un idioma, tiene su sistema de salud, de educación, sus saberes y costumbres. Y que son preexistentes al Estado, por lo tanto a nosotros/as!!!.
Descubrir y asumir que estábamos junto al Otro, queriendo caminar juntos desde su visión de las cosas no fue fácil y fue toda una “peregrinación” personal e institucional. La “sufrimos” nosotros/as, pero también la sufrieron ellos/as porque tuvieron que aguantarnos, llevarnos de la mano por este mundo nuevo para nosotros.
Asumir este desafío no es fácil, mas, es tentador caer en el facilismo de que ese Otro es igual a mí y por lo tanto usando las lógicas de mi mundo ya alcanza para entendernos y caminar juntos y lograr lo que él reivindica. ¡¡¡Vaya tentación que nos hace perder la visión y la misión de nuestro acompañamiento a las comunidades aborígenes.!!!.
El que todos/as somos iguales es la piedra de tropiezo que nosotros/as mismos nos ponemos porque en boca de quien pertenece “al mundo del poder” significa que todos son iguales a mí.
De ahí a exigir que el Otro actúe, piense, sienta, desee, igual a mí, es el argumento de la integración compulsiva a costa de la identidad del Otro, con su consecuente desaparición a mediano plazo. Desaparición como pueblo, como cultura, como personas dignas.
Biblia y Colonización
Seguramente predicar la cultura del poder, como hizo la “evangelización” con los PA, no fue la idea que Jesús tenía en mente cuando envió a sus discípulos.
Por eso nosotros/as hoy nos encontramos desafiados a revertir esta “herejía” en la predicación de la evangelización entre los aborígenes, que en buena medida muchos de ellos también la integraron como “verdad”.
Este proceso de descolonizar la lectura de la Biblia hace hoy, que algún pastor aborigen pueda exclamar: “tantos años predicando el Evangelio a mi gente en contra de nuestra cultura y hoy descubro que este Libro nos ayuda a reivindicar nuestros derechos como pueblo aborigen!!!”.
Y que otro de ellos pueda exclamar: “aquel Dios que ayudó a nuestros caciques guerreros en la lucha en defensa de nuestra gente, es el mismo Dios que hoy alabamos en este templo”. Y que aún otro pueda preguntarse y preguntarnos: “Si todos estos valores del Evangelio ya eran vividos por nuestros antepasados como ejes de su cultura, entonces ¿cuáles son los nuevos valores que nos trajo la evangelización?”.
Por eso, yo, descubro que la Biblia y los aborígenes mantienen entre sí un fluido diálogo, que me deja a mí casi al margen de esa conversación, y que para integrarme a ella, como para armar una mesa de tres patas, necesito de ambos “traducción”, “explicación”, “aproximación cultural y especialmente vivencias ”!!!.
Y me debo permitir la libertad de descubrir y disfrutar, aunque sea como simple oyente, de esta conversación!!.
¿Algún ejemplo?. Para una cultura donde los espíritus manejan todas las cosas cotidianas –economía-relaciones sociales-salud-las relaciones con el entorno- escuchar hablar del Espíritu Santo, cae con una naturalidad en esa comprensión que no necesita leer bibliotecas para entender al ES.
Como me dijo un pastor qom: “Era el Espíritu primero que andábamos buscando”. Así de fácil.
Otra experiencia-aprendizaje en el camino
La primer gran experiencia al estar en terreno es que si nuestro envío incluía la tarea de evangelizar a los aborígenes al poquito tiempo nomás descubrimos que nosotros/as éramos los evangelizados por los varones y mujeres aborígenes.
Que éramos incluidos por ellos a sus ruedas, al fogón, a la iglesia, al apretón de mano cada vez que nos veíamos, que ellos pronunciaban nuestros nombres junto al de “hermano”, “hermana”.
Que estábamos en sus oraciones. Y que para ellos todo gira alrededor de esa mirada espiritual de las cosas. Que estamos rodeados de cosas espirituales y que esa es la llave para entender e integrarnos a la Creación.
Y descubrir que Dios llegó solo a estas tierras, que no bajó de ningún barco. Que su Espíritu revoloteaba sobre estos montes desde el principio, y aún cuando chaco era mar!!!. Y poder sentir profundamente que estar aquí hoy es una bendición!!! Bendición dada por Dios, facilitada por las iglesias y por los hermanos y hermanas que nos reciben.
Opciones y conflictos de misioneros/as
Será porque al “ser parte de una nube de testigos” de cómo Dios se manifiesta entre las comunidades es que casi el ciento por ciento de nosotros/as empezamos a vivir fuertes contradicciones con nuestra propia tradición cultural, con nuestros grupos de pertenencia (incluida la familia), con nuestras iglesias de procedencia.
Preguntas muy honestas sobre esta realidad: ¿por qué personas que vienen del Norte optan por dar su vida en estas regiones? ¿Por qué religiosos/as han dejado sus hábitos y han integrado sus vidas al destino de los aborígenes? ¿Por qué tantos y tantas han prácticamente roto -incluyendo el sostenimiento económico- su relación con sus iglesias de procedencia, para seguir junto a los aborígenes?.
¿Por qué varios dicen que su experiencia con el año sabático les ha traído más problemas que beneficios? ¿Por qué personas muy jóvenes, muchos de ellos profesionales, muchas de ellas en pareja y con hijos pequeños han venido y vienen a dejar sus mejores años en las regiones más pobres, marginadas y con menos posibilidades de “hacer carrera” en nuestro mundo?. Donde el servicio de educación no es el más apropiado para una buena formación de sus hijos.
¿Por qué tantas personas han dejado su mejor pasar y lugares con ciertos privilegios para trabajar desde el “no poder” y desde las fronteras?
Usando la opinión-pregunta de alguien que está en contra de lo que hacemos, les pregunto y me pregunto: ¿“por qué ustedes pierden tiempo en causas perdidas”?
Algo que descubrimos más o menos pronto fue que compartir las luchas con ellos/as para que nuestra sociedad cambie, nos hacía mucho bien. Valía y vale la pena atar nuestros destinos al de estos pueblos. Vimos que los cambios logrados, aunque pequeños, les hacía mucho bien a ellos y muchísimo bien a nuestra sociedad.
Que si algo lográbamos dentro del sistema educativo, también beneficiaba a la educación de nuestras hijas. Que acompañar el reclamo por la devolución del 10% del territorio del Chaco estábamos luchando por justicia para todos los chaqueños en la política de distribución de las tierras públicas.
Y fue lindo escuchar en boca de los/as jóvenes no-aborígenes, que andaban a nuestro alrededor, que esta “acumulación de luchas en causas perdidas”, como ejemplo a ellos les hacía bien.
La misión de los Aborígenes
Y recojo todas las preguntas… y pienso… y paso revista a tantos rostros …y me pregunto: ¿Por qué?. Acaso algo bueno puede salir de Santa Victoria, de Puerta Negra, de Olla Quebrada? ¿Acaso hay una misión especial para los descendientes de los caciques meguesoxochi, doxoi, y tantos otros ignorados/as -talvez despreciados- por los libros de historia ?
¿Tienen estas personas, estos pueblos algo que decirnos? Los tiene Dios reservados como fuente de vida y de sabiduría en su plan de Salvación?.
¿Qué pasaría si ellos nos predicaran? ¿Qué nueva lectura de la Biblia haríamos a partir de como ellos la leen?. ¿Qué nueva iglesia construiríamos a partir de sus iglesias?. ¿Cuál sería el contenido de nuestra evangelización? ¿Cómo la daríamos a conocer? ¿Cuál sería nuestro ministerio? ¿Cómo formaríamos nuestro liderazgo? ¿Seguiríamos hablando de la opción por los pobres? ¿Cómo se llamaría esta teología?. Etc, etc.
En resumen, ¿no será que ellos nos predican, no será que esperan con mucha paciencia nuestro arrepentimiento y conversión, no será que hacen un gran esfuerzo para que les escuchemos?.
¿Qué nos pasa como iglesias, como sociedad? Seguramente nos resulta más fácil dejar que todo esto sea tema de unas/os poquitas/os. Como un tema marginal, de algunos/as “elegidos”. Se nos podrá decir que toda la iglesia no puede estar a disposición de esta obra, es cierto.
Pero es cierto también que desde los PA nos viene un mundo totalmente diferente, con una visión diferente a la que conocemos y que podría ser de una gran ayuda para todos nosotros/as y para las iglesias.
Es verdad que somos los/as que estamos con mayores responsabilidades de hacer llegar estas experiencias a “nuestro mundo”, el problema es ¿cómo transmitir esto?, ¿a quiénes?, ¿con qué objetivos?.¿ Para que?. Nos escucharán? ¿Tendremos las palabras y los conceptos claros para explicar bien?.
Nuestra misión
A la pregunta legítima hasta cuándo la JUM, tiene que ir una respuesta legítima que, con seguridad, nos llevará a un mayor compromiso con los PA que habitan desde los milenios este suelo que nuestros antepasados invadieron, y que nosotros, con nuestras actitudes seguimos invadiendo y violentando.
No nos está permitido ante la historia y ante Dios decidir el retiro de nuestro acompañamiento porque sí nomás. Sería confirmar a la actual generación de aborígenes lo que en la memoria de ellos y en nuestros propios libros de historia está grabada: la traición de los blancos, no importa si se es cristiano, inmigrante o criollo.
No creo, que los que hemos vivido la experiencia junto a ellos/as querramos cargar con esta condenatoria verdad, que pone en riesgo nuestra propia salvación.
Somos testigos de que hay pastores, sacerdotes, religiosos, religiosas, técnicos, docentes, enfermeras, de cualquiera de las denominaciones cristianas que nos están dando un ejemplo con su opción a un mayor compromiso.
Y para mayor alegría en el cielo, hay personas que lo hacen desde puro humanos nomás que son. Todos ellos/as son como velitas en los montes y en los cerros de este país. Algunos viven solos/as, otros/as con sus familias y otros/as en pequeñas comunidades. Algunos viven en pequeñas ciudades, otros/as en las mismas comunidades aborígenes.
Algunos/as están sostenidos/as por sus iglesias o congregaciones, otros/as viven de sus trabajos seculares y otros sostenidos/as por sus propias familias. Algunos/as han dejado hace más de 30 años sus seres queridos y paisajes en Europa o América del Norte o en Africa. Han criado sus hijos aquí y algunos/as han fallecido aquí. Gracias a Dios por sus testimonios!!!
Tenemos la sensación que para muchos/as, en las iglesias y fuera de ella, el acompañamiento a las comunidades y PA se puede hacer de “taquito”. Sugieren algunas visitas y alguna gestión de apoyo o declaración publica.
Para otros tendría que asumirse una parte solamente de todos los desafíos, tal vez algo bien acotado en tiempo y espacio. Para otros hay que dejarlos solos, no meterse porque nuestra presencia interfiere en todo.
Para algunos, todo debería quedar en manos de los organismos del Estado. Para otros que se les entreguen las tierras de una vez y que se las arreglen. Para los muchos que se integren de una vez y que nosotros/as nos dejemos de molestar.
Para muchos que sigan así, porque en esa situación sirven para ciertas cosas: garantizar votos, recibir nuevos miembros, tener mano de obra esclava. Y para los que se animan a expresarlo en publico, que desaparezcan de una vez, !!bien desaparecidos!!
La pregunta es si esta última opinión no es la que mejor se viene implementando, sino es la que más encarna una opinión media de la sociedad chaqueña y es la que el Estado lleva adelante con su política aborigen. ¿Estamos en presencia de una versión local de “limpieza étnica”?. ¿Forma parte esta opinión de la cultura de los/as chaqueños/as?
Por todo esto, escuchar la pregunta hasta cuando la JUM, en este contexto en donde viven los aborígenes y se desempeña ia Institución,. no puede quedar sin, al menos, preguntarnos el porqué se hace, sabiendo además que varias de las personas que la han hecho no pueden ser puestas en ninguna de las categorías señaladas más arriba. Sus testimonios no nos permiten tal ofensa.
Un camino para encontrar una respuesta puede ser analizar ciertas actitudes que se observan en relación a nuestros organismos ecuménicos.
Organismos Ecuménicos
Los organismos ecuménicos (OE) fueron durante dos o tres décadas el lugar de testimonio de las iglesias, especialmente en la oscura noche que como ciudadanos de este país vivíamos.
Desde los OE, hermanos/as de diferentes confesiones religiosas dijeron una palabra de profecía, de condena, de esperanza, de justicia, de consuelo. Jugándose la vida personal y de sus familias en esa trinchera!!!.
En ese tiempo las congregaciones, en su gran mayoría, no estaban en una primera línea. Al contrario muchas apoyaban al “proceso” (dictadura militar) o estaban con las opiniones divididas.
Para los sectores que agredían y para los agredidos los blancos del odio y de los agradecimientos eran los OE y para los/as hermanos y hermanas que allí estaban. Otros/as desde el Norte apoyaron con sus aportes y gestos a estos OE.
Vuelta la democracia, como que una nube de confusión invadió a estos espacios y algunos aprovecharon para preguntarse si se justificaba su continuidad. Es una época en que una infinidad de nuevas organizaciones de la sociedad, las ONGs, Redes, etc. se hicieron cargo de “los mil y un problemas”.
También aparecen las congregaciones asumiendo nuevos compromisos que dan respuestas a las demandas que les rodean o que nacen dentro de sí.
Aparecen las iglesias que antes estaban más encerradas en “lo espiritual”, ahora implicándose en las cuestiones sociales y políticas.
Por eso es muy importante hoy, no olvidar que fue y es desde los OE donde nos asomamos “al futuro” con la reflexión, con iniciativas innovadoras, con una nueva lectura de la Biblia y con la reflexión teológica, con la puesta en práctica de nuevas políticas, de nuevas metodologías, con la concepción de nuevos derechos.
Muchas de las políticas sociales o las metodologías de trabajo con la gente de los sectores populares y que hoy son presentadas como propuestas de alternativas por el Estado, por los organismos financieros, por grandes ONGs, por fundaciones de multinacionales, fueron antes motivos de reflexión y practicas en los OE.
En ellos se hizo experiencia. Muchas de estas alternativas se generaron desde las prácticas y desde la reflexión que los OE generaron, gracias a los espacios que brindaron, a los aportes financieros que hicieron, a la gente lúcida que involucraron, a los canales de participación logrados con los sectores sociales afectados.
No es poca cosa tener OE con más de medio siglo de existencia, otros que andan por los 40 años, otros arriba de los 20. Ese es nuestro “capital social”. ¿Cómo entender que desde ciertas instancias de las iglesias se proponga el cierre de estos OE, o que se los reduzca a su mínima expresión?. ¿Que buscan?
¿Tanto ha mejorado la situación de Argentina como para borrar todas estas fuentes de experiencias, lugares de testimonios? ¿Cuáles son los nuevos canales de relación con los problemas de la sociedad que se proponen?. ¿O es que ya no los necesitamos? ¿Es que la relaciones con ciertos problemas de la sociedad pasaran por compromisos personales de algunos/as dirigentes, de alguna iglesia en particular?.
La ausencia de expresiones conjuntas y públicas de las iglesias históricas en estos últimos dos o tres años puede ser un signo de estos nuevos tiempos. Que desde las iglesias históricas se piense en cerrar OE en tiempos de la propuesta socio-económico-político-cultural neoliberal, da que pensar. ¿Cómo digerimos el discurso neoliberal?
¿Cómo están jugando las nuevas políticas de las iglesias y organismos donantes del Norte en nuestras iglesias? ¿Cambiamos aportes financieros para sostener el trabajo de los OE por sueldos pastorales, que no logramos cubrir con nuestras ofrendas?
¿Estamos dejando que desde el Norte condicionen y direccionen nuestro testimonio, nuestra misión?
Recordar esto: que si los nombres de nuestras iglesias se mantuvieron en ciertos escenarios por varias décadas fue gracias a los OE. Si nuestros/as dirigentes pudieron, muchas veces conjuntamente con otras organizaciones de la sociedad, expresar una palabra oportuna, en el momento oportuno y por los medios masivos, fue a través de los OE.
Fue desde esos espacios donde nos sentimos fuertes para hablar con ciertos sectores del poder, para enfrentar a los “demonios” externos y también a los internos.
Se escuchan propuestas de cierres, se cierra alguno, pero no se ve qué es lo nuevo, lo que si se ve es que quedan los conflictos, entre ellos los indemnizatorios, para que otros solucionen; quedan los agujeros negros y lo que es más grave quedan personas de las iglesias heridas y personas de los sectores involucrados totalmente confundidas porque no entienden qué pasó.
Muchas decisiones desde nuestras iglesias se toman con un gran atrevimiento y !!son muy ofensivas!!
En la JUM estamos viviendo la experiencia de que siendo un OE, cada iglesia por su cuenta toma decisiones que afectan directamente el trabajo, sin consultar, sin compartir el problema se les esta planteando y cómo podemos resolverlo juntos.
La metodología de procedimiento usada en varias ocasiones por las iglesias que componen la JUM contradice lo que se vino y sigue predicando cada vez que se reclama participación, democracia, horizontalidad.
Con intención o por omisión nos pasa lo mismo que a quienes acusamos: partidos políticos, organismos del Estado, organismos financieros, multinacionales, etc. Con una diferencia importante: cuando estamos en esos ambientes sabemos cuáles son las reglas de juego y por lo tanto siempre tenemos nuestra guardia en alto!!!.
También viola una metodología de trabajo que la JUM tiene con las comunidades aborígenes, que es la consulta, la escucha y las decisiones consensuadas. Esa metodología que no es sencilla de sostener, es el moscardón que siempre nos mantiene despiertos para descubrir nuestros errores.
En cambio estas actitudes nos obligan a dar a las comunidades respuestas de la que no somos responsables.
Con este tipo de actitudes y formas de tomar decisiones no se puede trabajar en serio con y desde los PA. Personas que aprecian a la institución y conocen a los aborígenes, nos dicen que no interfiramos con los problemas de la ecumene a las comunidades.
…y vuelve la pregunta motivadora…
¿Hasta cuándo la JUM?, en este contexto, se transforma en preocupante porque se desconocen los procesos culturales. Si tanto nos cuesta cambiar nuestra propia cultura, acusada por nosotros mismos de tantos de nuestros males, ¿cómo pretendemos que los PA pasen de la cultura cazadora-recolectora (nómada) a la cultura de producción capitalista (sedentaria), dando un salto en el vacío sin red de contención?.
Leyendo el Antiguo Testamento, cuánto tiempo calculamos que le llevó al pueblo elegido pasar de la organización tribal, nómade, con su economía y su organización política, al sedentarismo agrario, con ciudades fortificadas, dirigidas por reyes.
¿Les fue fácil pasar de la Alianza al Templo? ¿Cuánto sufrió el pueblo elegido este proceso de transformación impuesto?. ¿Cuánto nos llevó a nosotros en Europa dejar las tribus para organizarnos en estados? ¿Tenemos memoria de esto?. ¿Sospechamos que aún podemos tener memoria de esa transición en nuestro propio cuerpo?.
¿Nos parece poco lo que ya han logrado los aborígenes para sobrevivir en un mundo que les impone su transformación y que a su vez les odia? ¿Pretendemos que ellos cambien para evitarnos a nosotros/as el esfuerzo de cambiar?. ¿Que bajen sus banderas reivindicatorias para que no tengamos más cargos de conciencia?
¿Qué podrían decir los valdenses desde su historia ante una propuesta así?. ¿Qué podrían decir los luteranos desde la Reforma?. ¿Cuál sería la parroquia para los metodistas? ¿De qué espacio pluralista, laico, hablamos los evangélicos cuando le reclamamos a la sociedad nacional por estos cambios?.
Uno puede suponer que a los PA los cambios favorables pueden llegarle 30 años después que le llega al resto de la sociedad. ¿Ustedes creen que cuando la Argentina era “granero del mundo”, era “potencia”, era “primer mundo”, los PA lo pasaban mejor que ahora?
Absolutamente no. Ustedes creen que cuando Argentina cayó al quinto mundo, a los aborígenes les afectó inmediatamente. Absolutamente sí.
Tal es así, que cuando nosotros/as escuchamos a la gente en nuestros pagos de orígenes llorar miseria, nos asombramos: !!de qué miseria hablan estos, nos preguntamos!!!. Después descubrimos que el concepto que le damos a la palabra pobres para analizar nuestra situación, no logra explicar a los aborígenes.
Una pregunta, ¿en nuestras Iglesias se está pensando en abandonar a los PA? Digo, y ¿si antes probamos nosotros/as primero abandonando a las iglesias del Norte para vivir solo con lo nuestro? ¿Y si les preguntamos a nuestras congregaciones y a los pastores/as si estarían dispuestas a no protestar una política del gobierno de vivir solo con lo nuestro, sin satisfacer por años los deseos y sueños pequeños burgueses que nos caracterizan como Iglesia?.
…y al final…que?
Y al final, más preguntas…mil preguntas para intentar dar una respuesta a la primera.
Eso es lo bueno que logran los aborígenes en nosotros/as....ya no hay certezas…hay preguntas… ¡¡¡No necesitamos que la globalización nos cambie los paradigmas, ya lo hicieron los hermanos y las hermanas desde las comunidades!!!.
Estamos felices y agradecidos porque sabemos que debemos volver de este infierno para construir una sociedad de convivencia pluriétnica y pluricultural.
Lo intentamos cotidianamente junto al millón de varones y mujeres qom, wichi, mocovi, guarani, tonocote, charruas, mapuches, chulupies, kollas, tapiete, pilaga, tehuelches, pampas, huarpes, diaguitas, calchaquíes, chorotes, onas, yaganes y otros que por la gracia de Dios aún viven.
No tenemos certezas de cómo nos irá en el viaje y qué nos depara el camino… para algunos la utopía es poder seguir caminando…para otros el Reino de Dios y su Justicia. Todos y todas soñamos con una Argentina en justicia y sin sacrificios. Sin sacrificios sociales, culturales, ecológicos, religiosos.

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