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Miércoles 10 de Noviembre, 2004

La industria de la sexualidad y muerte

Soraya Luján, LA PAZ, Bolivia, Setiembre 24, 2004

Como sucediera meses atrás cuando la Ley sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos fuera aprobada Taxi Heathrow Airport por la Cámara  de Diputados y la de Senadores del Parlamento Boliviano, hoy en día se trata de no dar importancia a  la oposición  que ha generado dicho instrumento legal, revocado por  el Presidente Carlos Mesa quien ejerció su derecho a veto, ante la presión realizada por instituciones comandadas por la Iglesia Católica.

Las circunstancias  que rodearon  la aprobación de esta Ley permiten  pensar que se trata de una estrategia planeada para evitar el  debate público.

Por medio de un comunicado se dio a conocer que la  Ley dará cumplimiento a los compromisos adquiridos por el Estado de Bolivia en las conferencias mundiales sobre Derechos Humanos en Viena, Austria, en 1993; Población y Desarrollo, El Cairo, 1994, y sobre la Mujer, en Beijing, 1995. Sin embargo, un análisis de la Ley, en caso de ser promulgada, introduciría en Bolivia importantes modificaciones que alterarían profundamente los valores éticos, personales, sociales y familiares que son el soporte de la sociedad civil.

La mencionada ley tiene entre otros artículos el 2º que es el que ha generado mayor controversia,  en el cual se  proclama el "derecho a la confidencialidad"  de adolescentes y jóvenes. Según esta Ley los mayores de doce años tendrían el derecho no sólo a mantener relaciones sexuales sino también a imponer el secreto para que sus padres no se enteren, incluso aunque haya una infección de VIH/SIDA, un embarazo o un aborto.

Este artículo atentaría contra el sano equilibrio que establece el Código de Familia entre la obligación de los padres a la asistencia familiar que deben dar a sus hijos, incluyendo el deber fundamental de los hijos de respetar a sus padres.

El marco realizado para la aprobación de la Ley parece que no ha establecido un estudio claro  sobre las actuales condiciones que se viven en Bolivia.

La crisis, la falta de empleo  y la incapacidad para viabilizar un proyecto que reactive la economía nacional y permita incluir a las mayorías empobrecidas en un proceso de desarrollo en el que se contemple una vida afectiva ligada a los valores y no a una  industria de la sexualidad y de la muerte parecen motivar a los activistas que han cerrado trincheras radicales alrededor de dicha ley.

El aborto ha sido siempre un tema mayor si bien es tiempo de enfrentarlo directamente en una forma, que permita la reflexión sobre los principios y valores que son parte del cotidiano vivir, se toma el tema del aborto y la sexualidad sin observar cuidadosamente  los efectos sicológicos en las personas que los practican. Sentimientos de culpa, desequilibrios emocionales y consecuencias físicas parecen no ser importantes para sus defensores.

Este modelo, puesto ya en práctica hace una década en algunos países considerados progresistas, tiene como resultados el crecimiento de la promiscuidad, de la transmisión de infecciones sexuales, del embarazo precoz, del divorcio, de la prostitución, de la pedofília, de la violencia sexual y del aborto.

Contrariamente a lo que se pensaba la legislación que aprueba el aborto en Estados Unidos incrementó al doble las cifras en las primeras dos décadas después de haber sido legalizado, alcanzando más de un millón de abortos al año.'

Complementariamente después de la legalización, el número que se reportó de casos de abuso infantil se cuadruplicó alcanzando más de 1.7 millones de casos en el año 2000, y el número de madres solteras dando a luz un niño fue más que triplicado, reportándose más de 1.3 millones de nacimientos en el año 2000.'

Un estudio hecho en Finlandia sobre el suicidio después de un embarazo encontró que "el índice de suicidios después de un aborto era tres veces más que el índice de suicidios en general y seis veces más que los suicidios asociados con partos"

Las mujeres enfrentan posibles complicaciones físicas incluyendo una hemorragia que traiga como consecuencia la necesidad de una transfusión de sangre; la perforación del útero: paro cardiaco: una cirugía mayor no planeada; una infección que traiga como consecuencia la hospitalización; convulsiones, un embarazo ectópico (tubárico) no diagnosticado; laceración cervical: ruptura uterina y la muerte.

Si bien la ética natural parece haber pasado "de moda" en contraposición con los  "derechos a la autonomía en el control del cuerpo".  estamos  viendo que los defensores de las industrias de la muerte y la sexualidad  requieren leyes que los respalden para ejercer sin complicaciones. Las iglesias evangélicas han aunado esfuerzos para reunir firmas en contra de la aprobación final de la ley, sin embargo el camino todavía es largo.(667/2004)


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