Comisión del CIC trabaja en recuperación de zonas afectadas por los huracanes
José Aurelio Paz, LA HABANA, Cuba, Setiembre 17, 2004
Las principales regiones del país afectadas por el paso de los huracanes Charley e Iván, Taxi Heathrow Airport ya han sido visitadas por una comisión para emergencias que posee el Programa de Vida Plena y Salud Comunitaria, del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), a fin de evaluar los daños y buscar alternativas de ayuda.
Dicha comisión se encuentra en contacto con las distintas agencias donantes de inspiración cristiana o no que quieran contribuir a paliar las necesidades inminentes dejadas por ambos fenómenos atmosféricos.
Uno de los problemas más acuciosos es el de aquellas familias que perdieron sus hogares y aunque el gobierno cubano ha puesto todos los recursos posibles en función de reparar los daños, a través de su Consejo Nacional de la Defensa, no son suficientes y se requiere de otras ayudas.
Se calcula que solo en La Habana, del primero de los huracanes, existen más de 7 000 viviendas con daños de diferentes tipos y algunas instituciones sociales como círculos de infantes, escuelas y objetivos económicos.
Alrededor de 3 300 personas continúan albergadas en la capital, porque sus casas cayeron debido a los fuertes vientos o porque existen peligros de derrumbe en sus viviendas.
Ante la amenaza que constituía para la seguridad del país el paso del huracán Iván, el cual fuera apedillado popularmente y por los medios de prensa como el tristemente zar ruso, de “terrible”, muchas iglesias, por la solidez de sus construcciones devinieron, también, refugios y un grupo de sus miembros se dispusieron a servir a los evacuados.
Si algo pudiera tener de positivo el bloqueo norteamericano y el anuncio permanente de un presunto ataque de los Estados Unidos a la Isla, es la preparación de la gente para cualquier contingencia y un mecanismo de defensa que, en caso de desastre, también funciona de manera óptima.
La Ley 75 de la Defensa Nacional, del 21 de diciembre de 1994, establece, en su artículo 11, que “la Defensa Civil es un sistema de medidas defensivas de carácter estatal, llevadas a cabo en tiempo de paz y durante las situaciones excepcionales, con el propósito de proteger a la población y a la economía nacional contra los medios de destrucción del enemigo y en los casos de desastres naturales u otros tipos de catástrofes; así como de las consecuencias del deterioro del medio ambiente.”
También comprende la realización de los trabajos de salvamento y reparación urgente de averías en los focos de destrucción o contaminación e incluye toda una estructura, desde la base hasta las altas esferas del Estado, que permite el empleo de los recursos para prevenir y atenuar los daños que puedan ser amenaza para el país y sus ciudadanos por cualquiera de las causas.
Posiblemente sea Cuba el único país que funciona como un reloj ante la amenaza de cualquier desastre natural o de otra índole. Y el Consejo de Iglesias, en su vocación de servicio al pueblo y en sintonía con esa práctica, comienza a desarrollar también, una experiencia en el tema de las emergencias.

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