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Jueves 3 de Noviembre, 2005

Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.
Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.

El Número de los Electos

Oneide Bobsin, SAN LEOPOLDO, Brasil, Julio 1, 2002

Los censos demográficos traen sorpresas agradables y desagradables. Los dos testamentos bíblicos dan testimonio de Taxi Heathrow Airport esto. Como el mal y el bien en el Antiguo Testamento sólo pueden venir de Dios por ser el Unico,  el censo sugerido por Dios a David colocó al rey en una situación difícil.

El ángel del Señor diezmó 70 mil hombres a causa de la decisión de David. Viendo esto, David asume el pecado y pide a Dios cambiar de opinión, ya que El es misericordioso. Así, el primer censo en el reinado davídico no provocó un desastre mayor gracias al perdón divino (2 Samuel 24).

En el segundo capítulo del evangelio de Lucas hay referencias a un censo ordenado por César Augusto. Según el decreto imperial cada persona debía censarse en su tierra natal.

Entonces, José y María subieron a la ciudad de David, llamada Belén, a fin de registrarse. En aquel humilde lugar nació Jesús. En esta oportunidad, el censo tuvo el efecto diferente al del Antiguo Testamento. El ángel anuncia alegría en lugar de peste. Apenas Herodes se entristece con la noticia, conforme el relato de Mateo. También los magos engañan a Herodes. Furioso, él manda matar a los bebes menores de dos años.

En las repúblicas de hoy, los censos demográficos no precisan de legitimación celestial. Gracias a Dios y al avance de la democracia, ningún gobernante pide ayuda a El para contar la población. Lo mismo ocurrió en el Brasil en el año 2000. El gobierno brasileño hizo el levantamiento demográfico.

Sobre los resultados obtenidos en el campo religioso, quiero hacer algunas consideraciones. Como en la Biblia, también los datos del censo demográfico del Brasil 2000 trajo sorpresas agradables y desagradables; desagradables, especialmente para aquellas personas que miran los números como resultado de su eficacia misionera, pues siempre logran menos de lo esperado.

Entre muchos hechos que nos llaman la atención en los datos del censo brasileño, destaco dos. En una población de 169.799.140 personas, los evangélicos constituyen un contingente de 26.166.930, y de éstos,  17.689.862  son evangélicos pentecostales.

Por tanto, aproximadamente el 10 por ciento de la población brasileña se define como evangélico pentecostal. Los evangélicos o protestantes de misión constituyen un universo de 7.159.383, mientras que los demás evangélicos alcanzan el número de 1.317.685. En este contingente están bautistas, metodistas,  presbiterianos  y episcopales anglicanos.

Como  el  Instituto Brasileño de Geografía y  Estadística adoptó la terminología de clasificación del Instituto de Estudios de la Religión (ISER), se puede deducir que los evangélico-luteranos se encuentran en el contingente menor.

Bajo la clasificación "Otras religiones evangélicas" están los protestantes de inmigración o protestantismo étnico. O por lo menos una mayoría.

Tomando a los evangélicos brasileños en su totalidad, los datos traen otras revelaciones  importantes.  El público femenino supera en 3 millones al masculino.

En el universo de toda la población brasileña, el contingente femenino supera en 2.757.140 al masculino.  Aproximadamente 23 millones viven en los centros urbanos, permaneciendo en el campo más o menos 3.400.000 personas.

Luego, el universo evangélico brasileño es predominantemente urbano y femenino. Los hombres constituyen una mayoría numérica rural en el catolicismo,  en la umbanda y en el  espiritismo.

El número de personas desvinculadas de cualquier organización religiosa también creció bastante. Entre 1991 y el 2000, las personas "sin religión" pasaron  de 4,7 por ciento a 7,2 por ciento. No se trata  de un contingente de agnósticos o ateos, sino de personas desvinculadas de iglesias o de otras instituciones religiosas. Es evidente que ateos y agnósticos son computados en este contingente de aproximadamente 12 500 000 personas.

El crecimiento del espiritismo en la última década también merece destaque. Hubo un crecimiento de 1,1 por ciento a 1,3 por ciento alcanzando un público de 2.337.432. El espiritismo es más femenino y urbano que los evangélicos.

Aunque sean relativos, los números antes mencionados permiten extraer  conclusiones e hipótesis para las nuevas investigaciones. Entre tantas hipótesis, podemos señalar algunas.

Contra lo que se piensa, el pluralismo religioso hace crecer el número de personas desvinculadas o "sin religión". Así, para los fanáticos de los números, el censo muestra una tendencia desalentadora. 

En la misma perspectiva también se puede preguntar cuánto puede haber contribuido la competencia intra-evangélica al crecimiento de los "sin religión". Es un debate que aún está abierto.

El pluralismo religioso y el desarrollo de un mercado religioso competitivo tienen que ver con liderazgos de organizaciones religiosas. ¿Quién regulará la competencia que puede estar impregnada de falta de ética, contraponiéndose, así, al propio mensaje religioso? ¿No es preferible ser una minoría que fermenta la masa que  una multitud insípida?

Las minorías no elitistas podrán traer buenas noticias agradables para todo el pueblo y nadie podrá ignorar que surgirán otros Herodes para aniquilarlas.

Contradictoriamente, los Herodes, como David, pueden ser útiles para que las minorías no se dejen amoldar por la lógica de masas amorfas.

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Oneide Bobsin. Pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil y profesor de Ciencias de las Religiones de la Escuela Superior de Teología, São Leopoldo/Brasil.