![Artistas concitan la atención en calles cubanas [Foto: José A. Paz]](/picture/Artistas_Cuba_556422.jpg)
¿Nueva secta en Cuba?
José Aurelio Paz, LA HABANA, Cuba, Agosto 17, 2004
Un grupo de jóvenes, vestidos de blanco y descalzos, recorrió la parte más céntrica de Taxi Heathrow Airport Ciego de Ávila, ciudad-capital de la provincia de igual nombre ubicada al centro de la Isla, mientras, en silencio, pintaban sobre el pavimento de las calles una línea blanca que unió dos manzanas de establecimientos públicos con el símbolo del infinito.
El numeroso público que al mediodía transitaba esa importante zona comercial, quedó atónico y comenzaron a volar las especulaciones como si se destapara, otra vez, la Caja de Pandora, mientras los silenciosos peregrinos caminaban, cual si se tratara de un ritual, sobre la línea blanca que demarcaba el cabecilla del grupo con un rodillo mojado en un galón de pintura blanca.
Unos decían que se trataba de locos escapados de la clínica psiquiátrica local. Otros, que de un grupo de opositores al gobierno. Y, los más, que era una nueva secta religiosa que quería imponer sus dominios en la ciudad, dado que el recorrido hizo que la procesión pasara frente a la Iglesia Católica de la localidad… Nadie intuyó que podía tratarse de un grupo de artistas.
“¡A quién se le ocurre caminar descalzo, a punto de las doce del día y con 34 grados de calor, sobre el ardiente asfalto de la calle! ¡Para eso hay que estar bien loco!”, comentó una simple trabajadora de comercio.
Un laico pentecostal afirmó: “Dice La Palabra que en los tiempos finales se verán cosas terribles y estos (refiriéndose al grupo) quieren implantar doctrinas falsas”.
Mientras un viejo sentenciaba: “¡No hay dudas, los jóvenes de hoy están locos!”. Incluso, no faltó quienes les relacionaran con los raelianos, tendencia contemporánea dentro de la filosofía que vincula la creencia de las personas en otros mundos y los extraterrestres.
Y es que la mayor especulación la creó el dibujo magno que de esa especie de número ocho acostado que denota, como símbolo, el infinito y que pintaron sobre las calles
¿Quiénes eran los “intrusos” que a la hora de más tráfico en la ciudad y del almuerzo de los empleados fueron elemento de discordia y de confusión para el numerosísimo público que quedó sin una respuesta más allá de lo que cada quien interpretó?
Se trataba de jóvenes estudiantes de la Academia de Artes Plásticas de la localidad, los cuales, siguiendo las tendencias modernas del discurso artístico, realizaron lo que se denomina una “intervención pública” que tomaba como leiv motiv el término de lo infinito.
Y es que el sentimiento de la infinitud está ligado, desde el mismo comienzo de la existencia humana, al concepto que de Dios nos hemos hecho.
En su obra más importante, Compendio de la fe cristiana según los principios de la Iglesia Evangélica (1821), el filósofo y teólogo alemán Friedrich Ernst Daniel Schleiermacher, quien falleciera en 1834, definía la religión como el sentimiento de dependencia absoluta del ser, como entidad finita, respecto al infinito de Dios. Y expresaba que el pecado nace de la incapacidad humana para distinguir esa dependencia de la relativa con el mundo temporal.
“Para el hombre y la mujer de todos los tiempos, el infinito viene aparejado al sobrecogimiento que produce lo desconocido como esencia misma de la creación divina —afirmó un pastor evangélico de esta localidad consultado al respecto.
“Si bien el término se aviene, incluso, a las matemáticas, el temor a lo porvenir, a lo que no puede medirse con simples cálculos aritméticos, proporciona cierto escozor en la finita conciencia humana. Por ello es que, frente al desconocimiento de muchas cosas, la fe en Dios es lo que nos salva y nos vacuna contra ese sentimiento y, entonces, sobreviene la confianza en Él como término de referencia de la esperanza.”
Recordemos que en los siglos XV y XVI el renacer del interés científico por la naturaleza se vio acompañado por la tendencia hacia el misticismo panteísta.
En el siglo XIII el teólogo escolástico inglés Alejandro de Hales y el filósofo escolástico italiano San Buenaventura fundieron los principios platónicos y aristotélicos e introdujeron la idea de que el alma es forma y sustancia a la vez (o sustancia no material), para explicar su naturaleza inmortal. La idea de San Buenaventura tendió hacia el misticismo panteísta al hacer del fin de la filosofía la unión extática con Dios.
El prelado católico romano Nicolás de Cusa anticipó la obra del astrónomo polaco Nicolás Copérnico al sugerir que la Tierra se mueve alrededor del Sol, desplazando así a la humanidad del centro del Universo, al que concibió como infinito e idéntico a Dios.
Y el filósofo italiano Giordano Bruno, quien también identificó el Universo con Dios, desarrolló las implicaciones filosóficas de la teoría copernicana. La filosofía de Bruno influyó en corrientes intelectuales posteriores que llevaron al nacimiento de la ciencia moderna y a la Reforma.
El grupo de jóvenes artistas, el cual se ha autodefinido como Dos de Bastos, manifestó a ALC que el término usado también alude y preocupa al creador y a su obra, en tanto la aspiración es la permanencia y perpetuidad de lo espiritual frente al clima de un mundo guerrerista. Término asociativo que tanto en la plástica como en la literatura resulta recurrente para la expresión de lo intangible.
Semanas antes Dos de Bastos había realizado su primera intervención pública al colocar a sus miembros, a las 12:00 del mediodía, sentados sobre la línea divisoria de la principal calle de la ciudad donde se concentra el comercio, a leer silenciosamente, como un llamado urgente a las personas de cultivar el espíritu frente a los engañosos cantos de sirena del mundo consumista que, en discreta medida, propugnan, también en la isla, las llamadas shoping, como se le conoce a las tiendas que venden en divisa. (561/2004).

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