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Sábado 30 de Octubre, 2004

Concluye asamblea de la ARM con mensaje a iglesias

Fernando Oshige, ACCRA, Ghana, Agosto 12, 2004

Con una carta dirigida a las iglesias miembros instándolas a vivir la fe sin ignorar Taxi Heathrow Airport el sufrimiento brutal y el clamor desesperado de millones de personas en el mundo que sufren pobreza y marginación, concluyó sus deliberaciones la 24a. asamblea general de la Alianza Reformada Mundial (ARM).

"Confesar nuestra fe y ofrecer nuestra vida al Señorío de Jesucristo exige que nos opongamos a todo lo que priva de plenitud de vida a todos esos seres humanos del mundo que Dios ama tanto", afirma "La Carta de Accra".

La asamblea, realizada en la Universidad de Ghana del 30 de julio al 12 de agosto, reunió a más de 800 personas, entre delegados de 217 iglesias presbiterianas, reformadas y unidas de 100 países, así como observadores, invitados especiales, periodistas y visitantes. El tema de la asamblea fue "Que todos tengan plenitud de vida".

El mensaje final hace referencia al impacto que tuvo en los participantes la visita efectuada a los calabozos de Elmina y Cabo Costa, a 200 kilómetros de Accra. En esas fortalezas, entre los años 1540 y 1850, estuvieron recluidos miles de personas que luego fueron vendidos como esclavos y embarcados a las Américas.

En el castillo de Elmina, los participantes de la asamblea pudieron leer, con estupor, un fragmento del salmo 132 ("Pues el Señor ha escogido a Sión...") en una capilla e imaginaron a los cristianos reformados de aquella época adorando a su Dios, mientras los esclavos se extinguían encadenados en los calabozos.

¿Cómo podía estar su fe tan lejos de la vida?, ¿Cómo podían separar su experiencia espiritual del tortuoso sufrimiento físico que agobiaba a los esclavos?, pregunta.

La Asamblea advierte que hoy la integridad de la fe cristiana está en peligro, al igual que ocurrió con quienes adoraban a Dios en el fuerte Elmina. "Descubrimos el peligro de cometer el mismo pecado de aquellos cuya ceguera condenamos, porque el mundo actual se divide entre quienes celebran el culto en una cómoda situación y los esclavizados por la injusticia económica mundial y la destrucción del medio ambiente", señala.

Este no es un tema más de la agenda; tiene que ver con la esencia de nuestra confesión de fe, dice el mensaje a las iglesias.  ¿Cómo podemos afirmar que creemos en Jesucristo como Señor de la Vida y dejar de oponernos a todo lo que niega la promesa de plenitud de vida al mundo?, agrega.

Los delegados y delegadas, representantes de 75 millones de creyentes, hicieron también hincapié en la necesidad de cultivar una profunda espiritualidad. "Somos llamados a un compromiso espiritual contra el mal y para eso necesitamos que nuestras vidas estén profundamente enraizadas en el poder del Espíritu de Dios", dijeron. (554/2004).


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