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Sábado 30 de Octubre, 2004

Helis Barraza, vicepresidente de la Alianza Reformada Mundial [Foto: WARC]
Helis Barraza, vicepresidente de la Alianza Reformada Mundial [Foto: WARC]

Vicepresidente electo de la ARM analiza problema de injusticias en el mundo

Fernando Oshige, ACCRA, Ghana, Agosto 12, 2004

"Vine a la reunión de Accra con el objetivo de hacer oír la voz de Taxi Heathrow Airport las iglesias de América Latina con respecto a los graves problemas que genera el pago de la deuda externa y a advertir sobre las consecuencias de las negociaciones de tratados bilaterales de libre comercio", dice Helis Barraza, vice-presidente electo de la Alianza Reformada Mundial (ARM), en representación de América Latina.

Barraza, 44 años, afirma que las naciones poderosas agobian a los países pobres con el pago de la deuda externa, quienes se ven obligados a destinar un alto porcentaje del presupuesto nacional para honrar ese compromiso. Pagar esa deuda significa un enorme déficit presupuestal, que el Estado resuelve desatendiendo las urgentes necesidades de salud, educación, vivienda y empleo de la población.

Helis Barraza, vice-rector de la Universidad Reformada de Colombia y dirigente de la Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL), fue electo vicepresidente de la ARM el lunes 9 en la 24 asamblea general del organismo internacional, que se inició en la capital de Ghana el 30 de julio y que concluye hoy jueves.

El líder colombiano sostiene que muchas de las crisis en América Latina en los últimos 20 años, son consecuencia de la aplicación del "modelo neoliberal", que obligó a los países de la región a "privatizar las empresas del Estado, desregularizar la economía y liberalizar el empleo".

"Ahora tenemos que estar vigilantes, agregó, ante  las negociaciones bilaterales de tratados de libre comercio que adelantan nuestros países con Estados Unidos y con la Unión Europea. Necesitamos que los tratados sean justos, que no afecten aún más nuestras frágiles economías y que no atenten contra la biodiversidad de nuestros países.

Como iglesia tenemos que hacer oír nuestra voz en todos los foros internacionales, pues ésta es una crisis global. Barraza advierte que no se trata sólo de un problema de países pobres y piensa que tarde o temprano esa crisis va a afectar también a Europa, Japón y Norteamérica.

El dirigente presbiteriano colombiano respaldó la alianza por la justicia económica y la vida, aprobada ayer por la asamblea de la ARM. Es un documento que incluye una condena clara al neoliberalismo y a todo lo que atente contra la plenitud de vida.

Las iglesias deben contribuir a establecer relaciones más justas entre los países. Esto significa, en su criterio, que las multinacionales asuman el proceso de desarrollo de manera que asegure la sustentabilidad del planeta; que trabajen con responsabilidad social, obtengan ganancias justas y que trabajen en favor de la vida.

Las iglesias tienen que hacer prevalecer su voz y no someterse al capital y al mercado. Deben señalar las causas y no sólo las consecuencias del problema de la injusticia y contribuir a la construcción de un modelo de sociedad más justo, que preserve la vida y evite la destrucción del medio ambiente, concluyó.(552/2004).


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