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Domingo 11 de Noviembre, 2007

Adolescente envía carta a George W. Bush

José Aurelio Paz, LA HABANA, Cuba, Agosto 5, 2004

Como parte de un ejercicio de espiritualidad en un campamento de verano cubano, donde se Taxi Heathrow Airport les puso como tarea escribir una carta a algún ser, real o imaginario, una adolescente cubana escribió una misiva al presidente de Estados Unidos, George Bush, que empieza diciendo: "Estimado enemigo, ¡Yo te amo!".

La muchacha de 16 años expresa en su carta la obediencia a las enseñanzas de Cristo, de amar, incluso, a las personas que tuercen sus vidas bajo las más disímiles circunstancias y hacen daño.

Alumna de una escuela de Arte y nieta de pastores bautistas, Susana Rodríguez Naranjo, inicia su texto haciendo un recuento de las condiciones "especiales" en que el niño George W. Bush desarrolló su infancia. Sin mencionar el nombre del presidente, reseña las características del líder político a quien va dirigida la exhortación.

Los párrafos finales de la misma son los de más sentido humano al expresar que "Cuando el dios cronos marque el tiempo y te des cuenta de que ya no eres el mismo, que peinas canas y que al mirarte al espejo veas tu rostro cubierto de arrugas, mirarás atrás y te darás cuenta de que tú también fuiste marginado por tus ansias de poder, que te llevaron a hacer cosas que acabaron con ciudades, poblaciones, religiones enteras, y que el mundo que mires en ese momento estará marcado, ya para siempre, por todas las cosas que infringiste".

"Pero también recordarás que hubo una vez una chica que te escribió una carta para abrirte los ojos; y que, cuando seas un anciano cansado de hacer mal, yo seré una mujer luchando por la paz, la justicia, la igualdad y la unión de los pueblos en nombre de Dios. Nombre que usaste para hacer el mal y que un día ese mismo Dios hará justicia contigo", agrega Susana. Y concluye: "Hasta que eso pase, no me cansaré de decir que ¡Yo te amo!"

Resulta significativo el hecho de que su abuelo, el pastor bautista Juan Francisco Naranjo, ya fallecido, escribiera una carta durante la llamada Crisis de los Misiles, en octubre de 1962, a las madres norteamericanas, ante el anuncio de una inminente invasión a Cuba por Estados Unidos.

"¿Por qué no podemos vivir tranquilos? El pueblo cubano no es enemigo del pueblo norteamericano y no creemos que el norteamericano lo sea de nuestro país. Por eso apelamos a ustedes. ¿Por qué no podemos ser respetados? ¿Por qué nuestro pueblo no puede pensar con su propia cabeza?", Miles y miles de nuestros jóvenes caerán en los campos de batalla y miles de los vuestros no volverán a sus hogares. "Tal vez seremos destruidos, pero aún cuando fuésemos vencidos ¿qué se habrá ganado con ello? ¿Qué ganará Estados Unidos con una acción de esa naturaleza?", anotó Naranjo.

Más adelante pregunta por qué las madres, los hijos, las esposas, las novias y los jóvenes de Cuba tienen que sufrir las consecuencias de una guerra que no han provocado. "¿Sobre quién ha de poner Dios la responsabilidad? ¿Cómo se sentirían ustedes si cada mañana se levantaran bajo la amenaza de una guerra con una nación treinta veces más poderosa en armamentos que la suya?"

"Por favor, madres norteamericanas, levanten su voz de protesta por el bien de nuestros hijos y de vuestros hijos también. (.) ¿Qué gloria puede haber para la nación norteamericana en destruir a una pequeña isla como la nuestra?", concluye la carta del pastor Naranjo. (531/2004).