El problema no es solo socioeconómico, sino moral y ético
Manuel Quintero, QUITO, Ecuador, Julio 30, 2004
El problema que enfrentamos no es solamente de carácter social y económico, sino también moral Taxi Heathrow Airport y ético, señaló una carta adoptada al concluir el foro 'Los Pueblos Indígenas por la Paz y la Vida', que reunió unos 1.500 indígenas de quince provincias ecuatorianas en el marco del Foro Social de las Américas.
"Asistimos a la crisis de un sistema de valores, de un modelo de existencia, a una civilización de desiguales", señala la declaración.
"Creemos que desde la propuesta de Jesucristo de conceder a todos los seres humanos una vida digna y abundante, debemos participar activamente en la búsqueda de la justicia, en el cuestionamiento permanente de este modelo económico y político exclusivo y excluyente que deshumaniza y divide, y retomar el mensaje central del Evangelio que es el amor a Dios", añade la misiva.
La carta llama a un "consenso por la vida", al que se invita a toda la sociedad, sin exclusiones, para "pensar más allá de nuestras particulares ideologías y pensamientos, de forma tal que desencadenemos toda una fuerza creadora y novedosa."
Ese consenso sería la base para un esfuerzo encaminado a "subsanar las necesidades inmediatas y apuntar a la transformación de las estructuras y situaciones que producen marginación y dolor".
También debe conducir a los ecuatorianos y ecuatorianas a "la convivencia humana y social bajo el sentido de la cooperación y la solidaridad, tanto entre seres humanos como con la Creación."
En la mañana del jueves 29, en el panel sobre ciudadanía ambiental y el cuidado de la creación, el pastor Claudio Conde, de la etnia quechua peruana, pidió un diálogo entre la fe cristiana y las creencias ancestrales para lograr una respuesta más adecuada a la crisis ecológica.
"La cosmovisión andina posibilita una integración holística con el ecosistema", señaló. Por su parte, el teólogo bautista Lázaro González, de la etnia zapoteca de México, dijo que el huerto del Edén era el proyecto de desarrollo sustentable de Dios y pidió a las iglesias volver a hablar de la creación como ámbito para la mayordomía responsable de los seres humanos.
En el panel de la tarde, dedicado al análisis de la integración económica, el ingenierio Chiriboga, de las Cámaras de Comercio de Quito, afirmó que la globalización no es un fenómeno pasajero, sino un proceso que trae consigo cambios y desarrollos duraderos en la economía, la cultura y las comunicaciones.
Chiriboga también destacó las potencialidades y aspectos positivos de la globalización como un camino para la integración económica de los países del continente.
Un punto de vista que fue contrastado por el economista Franklin Canelos, ex funcionario de la Federación Luterana Mundial y de Visión Mundial Ecuador, quien subrayó que los procesos de integración enmarcados en los tratados de libre comercio son esencialmente excluyentes.
Canelos destacó que los frutos del modelo neoliberal implantado en América Latina en los últimos 20 años muestran claramente que el modelo ha fracasado en sus objetivos de combatir la pobreza y la desigualdad.
Si hace 20 años había 150 millones de pobres y 40 millones de latinoamericanos viviendo en la miseria, hoy son más de 220 millones los pobres y 92 millones los indigentes, puntualizó.
"La globalización está aquí y vino para quedarse; pero busquemos una globalización solidaria y humana", reclamó.(512/2004).

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