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Lunes 2 de Agosto, 2004

Adepto a secta satلáica asesinَ a sacerdote en la catedral

SANTIAGO, Chile, Julio 27, 2004

 Un joven de 25 años de edad, Rodrigo Enrique Orias Gallardo, asesinó, clavándole un cuchillo Taxi Heathrow Airport en el cuello, cuando celebraba misa, al sacerdote Faustino Gazziero De Stefani, de origen italiano pero residente en Chile desde hace más de 40 años.

El crimen se produjo en la tarde del último sàbado. Esa misma noche, los padres adoptivos del criminal revelaron a la policía que Orias estaba vinculado a una secta satánica que se hace llamar "Los negros".

Otras fuentes indicaron que el asesino fue detenido hace dos años por profanar un templo católico. En esa ocasión irrumpió en la capilla María Inmaculada, de la población Almirante Simpson de Coyhaique, y quebró vidrios y destruyó cálices y otros objetos de culto.

Los padres de Orias contaron que el joven abandonó su hogar en Coyhaique, al sur de Santiago, el uno de julio, y viajó a la capital chilena. No se sabe aún qué motivos dio para viajar, pero pocos días después llamó a su casa para decir que había llegado bien a Santiago.

Gazziero nació en Venecia y se ordenó sacerdote en Italia. Al año siguiente viajó a Chile, para apoyar la misión enviada por la Santa Sede a la provincia de Aysén. Fue párroco en Aysén entre 1973 y 1976. El sacerdote tenía al morir 64 años de edad.

Según testigos, tras cometer el crimen Orias se lavó el rostro con la sangre del clérigo, para luego inferirse heridas cortantes en el cuello y brazos. Fue trasladado a la Posta Central, donde los médicos lo operaron por más de una hora para salvarle la vida.

El sacerdote acababa de celebrar la misa en la Catedral Metropolitana de Santiago, había dado la paz y la bendición a los asistentes y se retiraba llevando el cáliz.

El asesinato no fue observado directamente por los asistentes, que entonaban el canto final de la misa. Los feligreses se dieron cuenta del hecho al escuchar por los altoparlantes, pues el sacerdote aún tenía prendido el micrófono inalámbrico con el cual ofició el servicio, los quejidos del sacerdote y oír que éste había caído al suelo.

El arma empleada fue una daga de 14 centímetros de largo, con incrustaciones en su mango, que el asesino llevó oculta en un papel de diario. Siguió al sacerdote, de la congregación de los Siervos de María, cuando se retiró del altar y lo atacó sin que el religioso se percatara de lo que estaba sucediendo.

La policía allanó en la noche la habitación de Santiago donde el asesino vivía desde el 15 de julio. En su interior, se supo, encontraron cruces invertidas y otros rasgos de satanismo.


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