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Domingo 11 de Noviembre, 2007

Norteamericana disfruta una partida de dominó al estilo cubano [Foto: José A. Paz]
Norteamericana disfruta una partida de dominó al estilo cubano [Foto: José A. Paz]

Medidas de Bush contra Cuba también bloquea las partidas de dominó

José Aurelio Paz, LA HABANA, Cuba, Julio 26, 2004

Un correo enviado por un tío a su sobrino, miembro de una iglesia de La Taxi Heathrow Airport Habana, demuestra cómo el nuevo paquete de medidas dictado por el gobierno norteamericano contra Cuba,  afecta a la familia cubana: “Lo que más voy a extrañar son esas ‘pollonas’ en el dominó que yo te daba en mis viajes y que tanto te hacían rabiar”, decía la carta.

Quienes tienen correo electrónico en Cuba son, a veces, para sus vecinos, una versión moderna del telegrafista de Aracataca, que Gabriel García Márquez inmortalizara en sus Cien Años de Soledad. Esto es el vínculo rápido y preciso entre ellos y sus familiares de Estados Unidos.

El dominó, ese antiguo juego de mesa con pequeñas fichas rectangulares, ha sido, con razón,  denominado  el segundo deporte nacional cubano y forma parte de la identidad del país.

Para que se tenga una idea. Cuba realizó el primer Campeonato Mundial de Dominó, el pasado año, con la participación de más de 170 parejas de 17 países. Ese torneo impuso una nueva marca para el Libro de Récords Guinnes, al disputarse la partida de dominó más larga del mundo, que duró cinco días y totalizó 105.294 puntos, y fue fiscalizada por un cuerpo de árbitros internacionales.

Incluso, el popular juego tiene su monumento en el famoso Cementerio de Colón de La Habana. Resulta que la señora Juana Martín era toda una experta en el dominó. En más de una ocasión se enfrentó a rivales de consideración y los derrotó.

Un día, frente al tablero, estudió la jugada y sonrió. Suya era la victoria. Pero su rival, cerró el juego y ganó. Su furia fue tal que, aunque en el libro de entierros se registra su deceso como consecuencia de un cáncer al hígado, el 12 de marzo de 1925, murió realmente de un infarto del miocardio, con la ficha del doble tres, en la mano levantada.

Sus amigos y compañeros de juegos pagaron a un escultor para que, en reluciente mármol de Carrara, pusiera sobre su tumba una gigantesca ficha con el doble tres.

Para muchos cubanos, el presidente George W. Bush hizo una mala selección de su juego electoral al pretender ganar el voto de La Florida, estado que en los pasados comicios le dio una hasta ahora discutida victoria, anunciando medidas contra Cuba.

Medidas que impedirán a los habitantes de la isla disputar partidas de dominó con sus familiares residentes en Miami, donde también el juego tiene fanáticos.

Erik, el desconcertado joven que recibió el correo electrónico de su tío, tendrá que esperar a noviembre, sin entender por qué las elecciones de un país extraño tienen que decidir cuándo volverá a jugar dominó con su tío, con la esperanza de ganarle esta vez. (495/2004).