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Jueves 3 de Noviembre, 2005

La fe ayuda a enfrentar la pandemia del SIDA en Namibia

Manuel Quintero, BANGKOK, Tailandia, Julio 13, 2004

Namibia, el país con el mayor porcentaje de cristianos en África podría desaparecer.  No por Taxi Heathrow Airport una guerra civil, ni a causa de conflictos étnicos o religiosos, sino por la creciente mortalidad vinculada con el SIDA.

Hoy día, más del 22 por ciento de los adultos padecen la enfermedad, y el país experimenta una dramática disminución de la esperanza de vida de su población.

En Namibia los cristianos superan el 80 por ciento de la población, y de ese total más de la mitad son luteranos.  También están presentes otras grandes denominaciones: católica romana, anglicana y reformadas, así como un grupo de iglesias africanas independientes y las religiones tradicionales.

En los últimos años, frente a una enfermedad que interrumpe prematuramente el ciclo vital de un número creciente de namibios, la amplia y profunda religiosidad de este pueblo ha devenido un factor de primera importancia en su comprensión y respuesta a la pandemia.

Esa es la conclusión de una investigación realizada entre 2001 y 2003 por especialistas del Instituto de Sociología de la Universidad de Giessen, Alemania, cuyos resultados fueron presentados en la XV Conferencia Internacional sobre SIDA que se celebra esta semana en Bangkok.

"Las personas con una fe muy fuerte son menos propensas a acusar a otros por haberles transmitido la enfermedad.  Esas personas consideran que solo Dios tiene la autoridad para juzgar", señala el estudio, basado en entrevistas en 95 familias con miembros infectados por el VIH y el SIDA.  El estudio se realizó en la región rural de Ovamboland, donde vive cerca de la mitad de la población del país.

"Como resultado de esa actitud, el hecho de que la infección sea causada por un individuo reviste menor importancia y hay una ocurrencia extraordinariamente alta de reconciliación en la comunidad", destaca el estudio.

La fe también desempeña un papel destacado en la aceptación del daño físico y la muerte que vienen con la enfermedad.

"Todo proviene de Dios, así que hay que aceptarlo", fue la respuesta que muchos entrevistados dieron.  "Y la solución vendrá también de Dios".

Pero al margen de esa suerte de fatalismo, la fe también ayuda como un paliativo de cara al sufrimiento vinculado con el SIDA.

De acuerdo con los investigadores, Dr. Reimer Gronemeyer y Dra. Georgia Rakelmann, "la fe les ofrece una seguridad emocional y, en un sentido metafórico, un segundo sistema inmunológico".

En razón de ellos, los cristianos afectados por el HIV y el SIDA "tienen una mayor disposición a vivir positivamente y a bregar favorablemente con el miedo, la marginalización y el estigma que vienen aparejados con la enfermedad", concluye el estudio. (fin/mqp/442 palabras/465/2004).